Colaborador Invitado

Trump, aranceles y el futuro del comercio global

La propuesta de Trump de un arancel universal del 10%, así como la eliminación de ‘relaciones comerciales normales y permanentes’ con China, tendrían un impacto en el comercio mundial.

Adrián González, presidente de Global Alliance, Agente Aduanal de los Estados Unidos

El primer debate entre los candidatos del Partido Republicano para las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2024 se llevó a cabo la semana pasada. Durante el evento, los aspirantes hicieron declaraciones partidistas dirigidas a movilizar a su base electoral. Sin embargo, lo más notable fue la ausencia de Donald Trump, líder actual en las encuestas, quien optó por no participar. Trump, quien considera que liderar las encuestas lo coloca en una posición ventajosa, decidió no asistir al debate. En lugar de eso, ofreció una entrevista transmitida simultáneamente a través de la red social X, anteriormente conocida como Twitter.

Donald Trump ha planteado diversas propuestas controversiales, en particular en el ámbito del comercio exterior. Según informes, está considerando la implementación de un arancel del 10 por ciento sobre todas las importaciones en caso de que regrese a la Casa Blanca, la declaración fue inmediatamente difundida en el ámbito del comercio exterior.

“Creo que deberíamos poner un anillo alrededor de la economía de Estados Unidos”, afirmó Trump en una entrevista en Fox Business. “Cuando las empresas venden sus productos en Estados Unidos por debajo del costo, deberían pagar automáticamente un impuesto del 10 por ciento. Me gusta la idea del 10 por ciento para todos”.

Diversos economistas, como Adam Posen, Douglas Irwin y el ganador del premio nobel Paul Krugman, han criticado severamente estas propuestas. Krugman argumenta que, aunque un arancel del 10 por ciento dañaría la economía estadounidense, el impacto no sería tan grande como muchos podrían pensar. Según él, el costo real sería ‘una pequeña fracción del 1.0 por ciento del PIB’. Sin embargo, advierte que las implicaciones más amplias, como la retirada de Estados Unidos del sistema global de comercio, son más preocupantes. Douglas Irwin fue aún más lejos al decir que tal medida significaría ‘el fin del sistema de comercio mundial’.

Por lo tanto, para los Estados Unidos, el daño en su economía no sería tan significativo, dado que está altamente diversificada. Sin embargo, el impacto en sus principales socios comerciales, como México, que dependen en mayor medida del comercio exterior, sería considerable. Este efecto se manifestaría tanto en los costos adicionales como en la incertidumbre que generaría en la mente de los inversionistas extranjeros. A su vez, no se debe subestimar el impacto geopolítico y económico mundial que traería una violación flagrante del sistema comercial.

No es solo Trump quien plantea cambios radicales en la política comercial de Estados Unidos. Otros candidatos a la nominación por el Partido Republicano, como Mike Pence, Ron DeSantis y Nikki Haley, han propuesto terminar con las ‘relaciones comerciales normales y permanentes’ con China. Tal medida llevaría a incrementos automáticos en los aranceles aplicados al gigante asiático. Aunque una acción similar ya fue tomada contra Rusia tras su invasión a Ucrania, su impacto fue menor debido al limitado volumen de comercio que Rusia mantenía con Estados Unidos. Sin embargo, implementar una medida similar contra China tendría consecuencias de mucha mayor magnitud.

La propuesta de Trump de un arancel universal del 10 por ciento, así como la eliminación de ‘relaciones comerciales normales y permanentes’ con China, o incluso la combinación de ambas medidas, tendrían un impacto sísmico en el comercio mundial. Ambas son posibilidades reales que no deben ser subestimadas. Es tentador descartar tales declaraciones como mera ‘retórica de campaña’, pero hacerlo sería imprudente, dada la seriedad con la que estos candidatos han abordado sus promesas en el pasado. Tomemos como ejemplo a Trump, quien ya ha demostrado su voluntad de implementar medidas audaces en el ámbito comercial, como la renegociación del TLCAN y la imposición de aranceles durante su mandato. Robert Lighthizer, quien sería el Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) en una segunda presidencia de Trump, apoya una transformación significativa de la política comercial del país, con los aranceles como herramienta clave.

Es crucial que tomemos en serio las propuestas de estos candidatos y aboguemos por un diálogo abierto y directo con nuestros líderes políticos para contrarrestar estos extremos. Ignorar o minimizar estas propuestas no es una estrategia viable.

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