Colaborador Invitado

La importancia de ponerse de acuerdo

La Taxonomía Sostenible de México es un sistema de clasificación que permite identificar y definir actividades, activos o proyectos de inversión con impactos medioambientales y sociales positivos.

¡Qué complicado es ponernos de acuerdo! Y, ¡qué inmensamente provechoso es conseguirlo! Por un lado, anteponer nuestra visión a toda costa, es garantía de fracaso o tiranía; más incluso, en una democracia que tiene por virtud el escuchar a todos. Si no, recordemos las dos pasadas semanas de infarto en la política legislativa del país. Por el otro lado, cuando sí se llega al acuerdo, cuando respetamos los gustos y colores y, vamos por el bien común, ganamos todos. Ejemplo de esto último ocurrió con la Taxonomía Sostenible de México.

Taxonomía es seguramente la palabra favorita de Marie Kondo. Taxonomía viene del griego táxis, ‘ordenación’, y nómos, ‘ley, norma’. Escuchar de taxonomía remite de inmediato a biología y clasificación de especies, sin embargo, ha evolucionado y dentro de poco, taxonomía será asociado a ESG, a finanzas verdes o sostenibles. El Reglamento de Taxonomía o Taxonomía de UE, desde junio de 2020 ordena/clasifica las actividades económicas de la UE que contribuyen a los objetivos medioambientales, lo que permite tomar decisiones financieras sostenibles.

¿Cómo saber si una actividad económica es sostenible? Para los Estados miembros de la UE es aquella que:

  • Contribuye sustancialmente a uno o varios de los objetivos medioambientales (1. mitigación, 2. adaptación del y al cambio climático, 3. recursos hídricos, 4. economía circular, 5. contaminación y 6. biodiversidad y ecosistemas);
  • que no cause ningún perjuicio significativo a ninguno de los objetivos medioambientales establecidos;
  • que ocurra bajo garantías del Reglamento;
  • que se ajuste a los criterios técnicos de selección.

Al día de hoy, la UE sólo ha publicado las actividades que contribuyen a los objetivos de mitigación y adaptación al cambio climático (138 actividades) y sigue adelante con el resto de objetivos. Un ejemplo de actividades sostenibles y, por tanto, objeto de financiamiento es: “la mejora de ciertas instalaciones para reducir el riesgo de inundación en una fábrica x”, pues contribuye en el objetivo de adaptación frente a cambio climático. Para la UE la competitividad será consecuencia de una economía segura, sin efectos sobre el clima y resiliente a éste, más eficiente en el uso de los recursos, circular y por ende sostenible.

En el otro hemisferio, incluso, tienen la primicia, desde 2015 la Comisión Reguladora Bancaria de China emitió pautas de crédito verde y permitió la emisión de bonos conocidos como Taxonomía. En 2020 publicaron la Taxonomía de Financiamiento de los ODS, no general, sino enfocada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

México ya tiene taxonomía. En marzo pasado, se presentó la Taxonomía Sostenible de México en la Convención Bancaria 2023, para con ello, fomentar la inversión en actividades económicas que contribuyan positivamente a objetivos sociales y medioambientales. Remarco que la Taxonomía Sostenible de México no solo tiene objetivos ambientales sino también sociales. Los ambientales son equiparables a los ambientales de la Taxonomia UE. Además, los sociales son cinco: contribución a la igualdad de género; acceso a servicios básicos relacionados con las ciudades sostenibles; salud; educación e inclusión financiera.

Inicié la nota mencionando la relevancia de los acuerdos. La Taxonomía mexicana es ejemplo de ello. Para su elaboración, el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero creó el Comité de Fianzas Sostenibles (CFS) en 2020. El CFS está presidido por la SHCO e integrado por Banxico y otras muchas entidades y observadores (CNBV, CNSF, Consar, IPAB, la Coordinación de la Agenda 2030 de la SE, ABM, AMIS, Amafore, AMIB, AMAI y CMFS) y opera mediante grupos de trabajo. ¿Cómo ponerse de acuerdo para llegar a la meta?

Para William Ury, gurú de la negociación y cofundador del Programa de Negociación en la Universidad de Harvard, ponerse de acuerdo es un arte que requiere:

  • Empatizar: ponerse en los zapatos del otro para entender qué quiere.
  • Afrontar: lograr un criterio objetivo para alcanzar una solución.
  • Racionalizar: preparar, estudiar, valorar las propuestas antes de la negociación, no hacerlo lleva a la disputa.

Yo agregaría que la paciencia y la planificación de los recursos en la negociación son también relevantes.

El grupo de trabajo de Taxonomía Sostenible de México materializa ahora un esfuerzo de tres años donde sienta las bases para la movilización de capitales hacia actividades de impacto positivo. El trabajo del grupo seguramente que no fue fácil, sin embargo, llegaron a acuerdos, empatizaron, afrontaron, racionalizaron y llegaron a un producto que hoy es muy positivo en términos de ordenamiento de acciones para nuestro país. Ya se cuentan con 124 actividades económicas tipificadas.

La reciente Taxonomía vuelve a ser noticia porque se presentó el pasado martes 3 de mayo en Nueva York, en el marco de la “BBVA Latin America Conference”, Gabriel Yorio, subsecretario de Hacienda y Crédito Público de México, la presentó “uno de los bienes públicos globales más novedosos por su enfoque en la transición climática, la justicia y la equidad ambiental y social”, con ello nuestro país “busca establecer un ecosistema financiero sustentable”.

Finalmente, quiero hace notar que la Taxonomía no es un marco regulatorio, no tiene carácter obligatorio, no es una medida de política pública, menos aún es limitativa de actividades económicas, es solo una herramienta para la sostenibilidad en los mercados, a fin de brindar de una mejor información a los inversionistas y otros stakeholders.

Ponerse de acuerdo es casi un arte. Concluyo retomando la idea inicial: cuándo sí se llega al acuerdo, cuando respetamos los gustos y colores, cuando escuchamos a los interesados, cuando vamos por el bien común, ganamos todos. Gracias a los acuerdos que llevaron a la Taxonomía ganaran las finanzas sostenibles y ganará México.

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La doctora Joaquina Niembro es profesora-investigadora de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Panamericana.

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