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Vacunación: la mayor prueba de la humanidad

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Vacunación: la mayor prueba de la humanidad

10/02/2021
Actualización 10/02/2021 - 15:28

La aspiración de la humanidad en estos momentos es erradicar el Covid-19 mediante una vacunación universal. En la presentación del informe de la OECD: 'Equidad de las vacunas y fomento de la resiliencia: dos pruebas para la solidaridad mundial', su secretario general, José Ángel Gurría, señaló que la falta de cooperación internacional corre el riesgo de fallar en la prueba más crucial: la de vacunar lo suficiente como para erradicar el Covid-19 en todas partes.

Este fracaso podría conducir a un desastre económico y social absoluto. Hasta ahora, la vacunación se limita a un número reducido de países. Hasta el momento diez países representan alrededor de 90 por ciento del total de las dosis de vacunación administradas. Peor aún, aunque algunos de estos países han ordenado dosis suficientes para vacunar a toda su población de tres a cinco veces, muchos países del mundo siguen privados por completo de vacunas en este momento. Más allá de las obvias y apremiantes razones humanitarias, la economía mundial necesita urgentemente un mayor esfuerzo para erradicar el virus. Vale la pena señalar que las estrategias de vacunación varían de país a país. En América Latina, el caso chileno ha sido excepcional, el gobierno central y los municipios habilitaron desde el miércoles pasado estadios, plazas, centros deportivos y sus propios centros de atención primaria a lo largo de este país dividido en 16 regiones, con el fin de cumplir la meta de vacunar a 5 millones de personas para fines de marzo y llegar a 15 de los 19 millones de habitantes en julio de 2021. En su estrategia de vacuna para todos, Chile alcanzó convenios para comprar cerca de 36 millones de dosis con Pfizer, Sinovac, Johnson & Johnson y Astra Zeneca, con lo cual podrá lograr la vacunación universal, lo cual difícilmente se logrará en el resto del continente. De lograr esta meta, Chile podría impulsar acciones de solidaridad con sus vecinos.

Es una cuestión de salud universal, la misión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el reporte de los expertos del equipo internacional que averigua el origen de la pandemia en China, señaló que el paso del coronavirus de un animal al ser humano a través de una tercera especie como la hipótesis “más probable” del origen del Covid y sugiere que no se originó en el mercado de Wuhan. Estas declaraciones refuerzan la evidencia de que este tipo de pandemias derivan de interacciones que se agravan por el deterioro del medio ambiente y que por lo mismo se requiere de acciones concertadas a nivel global, claman por el multilateralismo como elemento esencial de una concertación global tan deteriorada por la Administración Trump. Esta llamada a una acción concertada fue hecha en Davos el pasado enero por el presidente Xi Jinping, de China, al señalar que es necesario intensificar la coordinación de las políticas macroeconómicas y promover conjuntamente un crecimiento sólido, sostenible, equilibrado e integrador de la economía mundial. Estamos atravesando la peor recesión desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Por primera vez en la historia, las economías de todas las regiones se han visto muy afectadas al mismo tiempo, con las cadenas industriales y de suministro mundiales obstruidas y el comercio y la inversión estancados. A pesar de los billones de dólares en paquetes de ayuda en todo el mundo, la recuperación mundial es bastante inestable y las perspectivas siguen siendo inciertas. Necesitamos enfocarnos en las prioridades actuales y equilibrar la respuesta de Covid y el desarrollo económico. Debería intensificarse el apoyo a la política macroeconómica para sacar a la economía mundial del apuro lo antes posible. Más importante aún, debemos mirar más allá del horizonte y fortalecer nuestra voluntad y determinación para el cambio. Necesitamos cambiar las fuerzas impulsoras y los modelos de crecimiento de la economía mundial y mejorar su estructura, a fin de establecer el rumbo para un desarrollo sólido a largo plazo de la economía mundial.

En diciembre de 2020, las perspectivas económicas de la OCDE proyectaban que la economía mundial se recuperaría de la peor crisis en un siglo, siempre que las vacunas se desplegaran rápidamente y a nivel mundial durante 2021. Incluso bajo estos supuestos favorables, el PIB mundial aún sería inferior al final de 2022 de lo que hubiera sido en ausencia de la pandemia. Los costos sociales seguirían siendo muy altos, con muchos millones de desempleados adicionales. Uno de los grupos más afectados serán los menores de edad que han perdido meses de educación, poniendo en peligro los esquemas de movilidad social. Decenas de millones habrán caído en la pobreza extrema; sin embargo, si las vacunas no se implementan rápidamente y en todo el mundo, la situación de salud será terrible y los resultados económicos y sociales serán aún peores.

La estrategia de aplicar vacunas de manera amplia y rápida se ve eclipsada por los costos fiscales para apoyar las economías mientras el virus está circulando y las restricciones a la movilidad siguen siendo estrictas. A nivel mundial, se estima que el apoyo fiscal a la economía ascendió a 12 billones de dólares en 2020 y de acuerdo a las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud vacunar a toda la población mundial de 15 años o más costaría menos de 100 mil millones de dólares. Esto es solo una pequeña fracción del apoyo fiscal anti-Covid-19 que han instrumentado los países más ricos agrupados en el denominado G7. En esta perspectiva queda claro que no es problema de recursos, sino de solidaridad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.