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Worknet Space

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Worknet Space

26/11/2020

Los espacios de trabajo transformaron su modelo a partir del COVID-19. Ahora el workplace se soporta en espacios múltiples que facilitan la interacción laboral, presencial y remota.

Por tanto, la pregunta es ¿cómo podrán adaptarse inmuebles, desarrolladores e inversionistas a las nuevas condiciones de demanda de espacio de las empresas?

Este cuestionamiento ha abierto un gran debate, como aquí hemos dicho. Tomamos como ejemplo la Ciudad de México (CDMX).

En el mercado de oficinas más grande del país, existían al cierre del tercer trimestre del año, más de 400 mil metros cuadrados de espacios disponibles acondicionados que compiten en principio frente a las alternativas de los espacios colaborativos o flexibles que ya operaban antes del COVID-19.

Estos a su vez, representan 17% de los 1.3 millones de metros cuadrados que se agregaron al mercado de edificios nuevos y los mismos que experimentaron un incremento en la tasa de disponibilidad a 19.2% en el lapso de referencia.

Aunado a lo anterior, y con base en la nuestra que desarrolló en el período la firma JLL, la demanda neta que no incluye subarrendamientos, renovaciones o reubicaciones de y hacia edificios Clase A, cayó a 139 mil 352m2.

Los precios, sin embargo, no cayeron como cualquier ecuación oferta-demanda habría sugerido. No lo hicieron, porque los espacios disponibles acondicionados mantuvieron su valor dado que prácticamente están listos para utilizarse.

Con base en lo anterior, los distintos mercados inmobiliarios corporativos del país están de cara a nuevos hábitos de los inquilinos y a un parámetro distinto de operación en el que los espacios que fomenten las redes de operación laboral vía distintos esquemas, serán los que privilegien las decisiones de toma de superficies.

Esto implica, por otra parte, un reto para las empresas de corretaje, los interioristas, arquitectos y distintos proveedores de mobiliario, tecnología y materiales para adecuarse a las necesidades de interacción.

Es una fórmula basada en el planteamiento que Herman Miller hace respecto al worknet space, dado que sólo en el espacio de trabajo es donde se fortalece el liderazgo, la creatividad y la interacción que el teletrabajo no necesariamente puede cubrir.

De igual manera, la demanda se centrará en medidas sanitarias, control de accesos y tecnología de primer nivel para hacer frente a una era cambiante, pero sobre todo encaminada a generar amenidades para los colaboradores de empresas, muchos de ellos inmersos en una tendencia creciente del bienestar laboral.

En todo cambio de ecuación existen ganadores e indudablemente en este sentido, los modelos de espacio colaborativo tienen mucho por avanzar, dado que de entrada cuentan con las bases para responder a las reglas del juego.

El punto clave para cadenas como IOS OFFICES, Regus, Iza Business Center, WeWork y otros tantos surgidos en la última ola del mercado de oficinas, será la flexibilidad de contratos, ubicaciones en distintos puntos y el robustecimiento de sistemas de comunicación a distancia.

Cada modelo opera con bases distintas, pero indiscutiblemente serán parte esencial del regreso al espacio de trabajo. Algunos visionarios ven venir tiempos de una profunda transformación en el facility management en las decenas de inmuebles que requerirán una perspectiva para retener y atraer nuevos inquilinos.

Cualquiera que sea el modelo, ratifica lo que se avecina como una verdadera transformación del workplace.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.