Claudia Olguin

Resorts Wealth

La profundidad de las afectaciones por el COVID-19 robustece la idea de que sólo aquellos conceptos integrales para el descanso saldrán avante.

La profundidad de las afectaciones por el COVID-19, robustece la idea de que sólo aquellos conceptos integrales para el descanso saldrán avante.

El negocio hotelero, principalmente el de ciudades y orientado al segmento de negocios, ha atravesado por tiempos complicados.

Caso distinto es lo que se puede vislumbrar en otros nichos. La riqueza de los resorts en las distintas etapas del regreso a la nueva realidad es el punto de inflexión para inversionistas, desarrolladores y en especial viajeros internacionales, encuestados en fecha reciente por Expedia respecto a la forma de vacacionar en 2021.

Aparecen en los ranking Los Cabos, Riviera Maya incluidos Playa del Carmen, Tulum e indiscutiblemente Cancún.

Históricamente en estos destinos han existido propuestas diferenciadoras que atraen a viajeros, que ahora buscan experiencias seguras, armónicas con el bienestar y particularmente con una nueva visión de las densidades por la convivencia social.

Sin embargo, de la amplia gama de desarrollos inmobiliarios enfocados al segmento de lujo parecen ser los que mejor responderán a esas condicionantes aceleradas por el distanciamiento social.

Firmas de la talla de RLH Properties y las que operan proyectos inmobiliarios cargados en los portafolios de inversión como Thor Urbana entienden bien de la situación que con anterioridad buscaban los viajeros del segmento de lujo.

La diferencia actualmente radica con las propuestas de valor que van más allá de las playas e inmuebles de lujo con baja densidad de visitantes.

Esta circunstancia hizo que en tiempos de COVID los desarrollos en fases iniciales aprovecharán el distanciamiento para acelerar los procesos de edificación. Es un tema que aplican a casos como Mandarina en Riviera Nayarit, Mayakoba en Riviera Maya, e incluso distintas iniciativas que se empiezan a gestar entre inversionistas locales e internacionales en el destino de moda Tulum.

La diversidad de propuestas pueden visualizarse en proyectos como Distrito Amira en Selvazama, Nido, Virtu y otro que trae bajo el brazo Thor Urbana.

Un aspecto de estos últimos casos es que los conceptos buscan crear comunidad y una alternativa que haga posible la vida laboral, de descanso e incluso educativa de visitantes y compradores que ven el valor de este nuevo modelo inmobiliario.

Mientras algunas áreas del mercado continúan con afectaciones, este segmento genera dinámica, dado que este tipo de inversiones están sujetas a proyectos de largo plazo y gozan con el músculo financiero que les deja la opción de avanzar, a pesar de que los niveles de ocupación aún están acotados por las medidas sanitarias.

La situación que se vive en los corredores inmobiliarios turísticos mexicanos no es exclusiva, en el mundo también se han observado efectos.

Hasta febrero pasado, el dinamismo de nuevas inversiones se había ralentizado. En ese momento, en Quintana Roo existía el plan de edificar 13 nuevos hoteles para una Riviera Maya que contaba con cinco mil 400 habitaciones.

Sin embargo, el análisis debe ser visto con una perspectiva integral.

Un factor que será determinante es el cambio de hábitos, como los viajeros que soportan el reboarding con una expansión en los períodos de estancias. Mientras que los compradores de segundas casas, ven con perspectiva positiva la adquisición de propiedades en resorts ancladas con buenas marcas y operadoras que garantizan un buen retorno a la inversión.

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