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Flex office

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Flex office

12/11/2020

Al paso de los días distintas corporaciones asumen la realidad actual como el punto de partida de la nueva forma de operar. Aquí hemos comentado de los modelos híbridos, del avance obligado del trabajo remoto e incluso de cómo los espacios se adecuan para hacer del workplace un entorno de confianza e interacción en los colaboradores.

Es en las nuevas tendencias que las empresas plantean la integración de sistemas satelitales flexibles que hagan modelos sobre demanda, que algunas de las cadenas de espacios colaborativos adoptan para responder a las necesidades de sus inquilinos.

Este concepto no es de este tiempo, ya se venía integrando en los espacios colaborativos. Pero su irrupción obligada, en particular en mercados como Europa donde crece aceleradamente, hace de esta situación un tema complejo para el negocio corporativo en México.

Se trata de un cambio profundo para un negocio basado en contratos de largo plazo y con clientes corporativos, enmarcado en tiempos de caída en la demanda neta de espacios en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, los tres principales mercados del país.

Un aspecto que facilita este modelo es que 33% de los 1.3 millones de metros cuadrados disponibles hasta septiembre pasado en la Ciudad de México, están acondicionados según el más reciente reporte de mercado de la firma JLL. Es decir que esa proporción está lista para ser arrendada a usuarios con demanda de espacios, misma que cayó hasta 139 mil 352m2 en el tercer trimestre del año en curso.

La clave está en cómo y por cuánto tiempo serían arrendados. Por tanto, en el negocio y en particular en el patrimonial y con inversionistas institucionales, será complejo aceptar múltiples contratos por menos metraje y tiempo variable.

Una dinámica muy distinta a la que comentamos. Es el caso que evaluarán inversionistas de la estabilidad de muchas de las FIBRAS (Fideicomisos de Inversión en Bienes Raíces), cuyos fundamentos están planteados con base en el valor de mercado de los certificados y en los portafolios con activos estabilizados, antes del COVID-19 con niveles de ocupación superiores a 90%, contratos de largo plazo y en dólares.

Ejemplos internacionalmente existen varios. Basta ver lo que las firmas tecnológicas han anunciado como el trabajo remoto como una forma permanente de colaboración.

Un caso más sobre el particular es Standard Chartered Plc quien hace unas horas dijo que permitirá a la mitad de sus empleados encontrar una oficina cercana a casa para desempeñar actividades.

Y es que la estructura distinta también implica un reto trasladado a la operación de inmuebles con múltiples inquilinos que pedirán contratos diferenciados en plazo, precio y en distintas ubicaciones.

Para nadie es un secreto que el mercado corporativo vive tiempos de transformación profunda. Si bien continuarán participando empresas globales AAA con músculo y soporte financiero para lidiar con el efecto de la pandemia, es un hecho que el tamaño y forma de los inquilinos se democratizó.

Por lo anterior, una vez asumidas las adecuaciones a los espacios para los prototipos operativos y con medidas sanitarias y señalización muy específicas, vendrá el reto de aprender a administrar múltiples inquilinos o bien, se abrirá una oportunidad invaluable para quienes ya lo hacen y pueden responder a las necesidades coyunturales.

Anote en su lista observar el comportamiento de los espacios híbridos, los centros de negocio y los orientados al coworking. Son tiempos de cambio.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.