Claudia Olguin

2022

El modelo híbrido de trabajo ha revolucionado a la industria corporativa, inversionistas, fabricantes de mobiliario, tecnología, arquitectos y diseñadores de interiores.

La transformación y adecuación al cambio son condiciones para adaptarse a un año que inicia sin la pandemia por el COVID-19 controlada ante el efecto de la cuarta ola de contagios.

Tecnología, reconversión, flexibilidad de los espacios, la creación de comunidades y un entorno económico con poco dinamismo son algunos de los elementos que integran las reglas con que el negocio inmobiliario se verá orillado a entender e incluir estrategias que lo atiendan.

Si bien algunos aspectos ya eran parte de las discusiones en 2020, lo avanzado el año pasado ha servido para integrar estrategias específicas de cara a los requerimientos del nuevo orden.

Si alguien dudara de esta transformación, basta observar el impacto de la sustentabilidad en Estados Unidos donde en 10 años los edificios de oficinas con certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design) representaron 29.7 por ciento de las ventas totales de inversión del nicho, proporción equivalente a 357.4 mil millones de dólares.

Este avance, compartido en una perspectiva reciente a nivel global por Cushman & Wakefield, también hizo posible ubicar la forma en que la certificación afectó los precios de venta.

Respecto a la flexibilidad, es un hecho que desde el inicio de la pandemia y el regreso parcial, las estructuras híbridas de trabajo son clave, al grado que la cadena global Regus lo cataloga relevante en los procesos de contratación de talento, en especial entre la denominada generación Z, unos 2 mil 500 millones de personas nacidas entre 1997 y 2012.

Una encuesta revela que 70 por ciento de esta generación, además de diversa étnica y racialmente, vivirá en alojamientos compartidos, por tanto elegiría un empleador que ofrezca modelo híbrido de trabajo.

Adicionalmente, según la firma Pew Research, al crecer como nativos digitales y conscientes de la relevancia de la marca personal, buscan ser más emprendedores y progresistas en el pensamiento de tal razón que, Deloitte complementa el escenario al asegurar que quienes les contraten deberán demostrar su compromiso hacia los desafíos sociales y la sostenibilidad.

Por ende, este modelo de trabajo no sólo ha revolucionado la industria corporativa, inversionistas, fabricantes de mobiliario, tecnología, arquitectos y diseñadores de interiores. La razón principal se enfoca en la manera en que la resolución de los colaboradores y las metas son medidos en una estructura de colaboración distinta.

La tan llamada vida laboral híbrida que privilegia el equilibrio entre el trabajo y la vida privada, es factible gracias a la combinación del trabajo en una sede central con home office y una tercera opción en un espacio de coworking local, y representa una opción para la mejora de habilidades profesionales, gestión del tiempo y el bienestar personal.

Así que el cruce generacional en las organizaciones, que ya era de por sí un reto para las empresas en los entornos, con la pandemia y la inclusión de este nuevo talento queda claro que los espacios tenderán a experimentar una transformación más profunda de lo que se esperaba.

Lo es porque la operación de esta nueva política y práctica laboral demanda más allá de la comprensión de los actores del mercado de oficinas. En ese enfoque debe considerarse la adecuación de los espacios y la integración de tecnología que haga factible la administración de las áreas de trabajo, pero de la misma manera, la edificación de espacios de trabajo colaborativo e inmuebles residenciales que permitan alojar a las nuevas generaciones de inquilinos.

Si bien las principales cadenas que administran espacios han aprovechado el impulso de los modelos de coworking y la apertura de nuevas áreas de consultoría para propietarios de oficinas para la administración de arrendamiento flexible, la realidad es que en 2022 estas variables no tendrán opción para postergar la transformación.

Otro factor, no menos importante, del que daremos cuenta en próximas entregas, es la recuperación del dinamismo hotelero en distintos destinos, en especial las playas consolidadas, que fueron y seguirán siendo de los grandes ganadores de la pandemia.

La recuperación que el hoteling de playa tuvo en 2021 respecto a los hoteles de ciudades llegó más allá debido a lo que han generado en otros nichos; nos referimos a la dinámica creada en corredores logísticos, hospitales, oficinas, second homes y vivienda.

Indudablemente el cambio y la flexibilidad son variables indispensables para navegar en 2022.


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