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24/12/2019
Actualización 24/12/2019 - 14:10

El año que termina ha sido un periodo lleno de cambios y ajustes, pero también de oportunidades. Del lado de las posibilidades, surgió la pregunta en diferentes momentos de qué es lo que realmente ven los inversionistas que hizo cambiar la balanza hacia el anuncio de inversiones y el fin de la sequía en el mercado de capitales.

Justo en el último trimestre del año se registró el inicio de operaciones por parte de empresas con actividad en el mercado de capitales. Es el caso de Fibra Uno que reportó un incremento de 9.4 por ciento en sus ingresos debido al impulso que generaron sus activos de oficinas con 10 por ciento, después del 10 por ciento de los industriales y 7.6 por ciento de los ubicados en el segmento comercial.

Asimismo en los cambios, destaca la política restrictiva a las nuevas edificaciones en la Ciudad de México (CDMX), que sigue siendo relevante en distintos nichos de la actividad inmobiliaria como retail, vivienda y oficinas.

En cambio, quienes pudieron tomaron ventaja al diversificar sus incursiones o bien vendieron portafolios activos, habrán generado un resultado por demás positivo en medio de la bipolaridad con que se ve el actual entorno.

Por estas acciones podemos concluir que indudablemente se vive un mercado de compradores.

Por otra parte, los tintes que hacen distinto este proceso pueden verse en la forma que se adaptaron a los cambios el mercado corporativo con nuevas formas de trabajo, los retailers con el avance del ecommerce y los inversionistas que apostaron a la vivienda institucional en renta, ante la necesidad de vivienda.

Otro factor positivo es la baja en tasas de interés, que dinamizaría el desempeño de la actividad. En el ámbito macro destaca que la economía aún tiene ventajas como su población joven, la posición que guarda el mercado turístico en el sexto lugar del ranking global de principales destinos y que el mercado industrial crece a ritmos de un millón de metros cuadrados en la zona centro.

Algunos analistas dicen que pese a los pronósticos desalentadores sobre los submercados, actualmente pueden observarse transacciones de edificios en corredores como Reforma, la apertura de nuevos hoteles, empresas tecnológicas buscando bodegas para sus centros logísticos y fondos de inversión inyectando recursos a la vivienda.

No debe olvidarse que la absorción neta de espacios de Ciudad de México terminará el año con la colocación de 115 mil metros cuadrados aproximadamente, dejando al mercado una tasa de disponibilidad de 15 por ciento. Esta evolución si bien es inferior a los niveles de los últimos dos años, logró integrar al mercado empresas de nuevas tecnologías que equilibraron el mercado.

Distinto a algunas previsiones, en el mercado corporativo los espacios flexibles de oficinas alentados por la expansión de redes de negocios con oficinas colaborativas, ha incrementado su participación de manera relevante desde 2015 en Ciudad de México (CDMX), Monterrey y Guadalajara. Sólo en CDMX la demanda empezó en rangos de 100 mil metros cuadrados y este año rebasará los 300 mil metros cuadrados.

Otro factor del actual entorno es la composición en el nivel de inversión que se genera en el mercado de capitales. En este rubro, de acuerdo con una revisión de escenario hecha por CBRE, los inversionistas del exterior incrementaron hasta 39 por ciento en los últimos cinco años su inversión y apenas son superados por el 59 por ciento que representan los fideicomisos listados en el mercado bursátil.

Sea cual sea el momento y la estrategia, es un hecho que el real estate dará mucho de qué hablar en 2020. ¡Felices fiestas!

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.