¿Que significa construir o desarrollar capacidades?
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¿Que significa construir o desarrollar capacidades?

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¿Que significa construir o desarrollar capacidades?

08/03/2019

La leyenda de Netflix. En 1997, Reed Hastings fue a rentar una película (nada menos que Apolo XIII) a Blockbuster, se le olvidó regresarla a tiempo y cuando lo hizo (dice la leyenda) le cobraron 40 dólares como multa. Entonces, decidió crear su propia empresa, Netflix.

Leyenda aparte, Hastings tenía muy clara la visión de lo que quería llegar a ser: una empresa que conociera muy bien (extraordinariamente bien) a sus usuarios, para poder sugerirles películas o series acordes a sus gustos. Todo por medio de una módica renta y acceso ilimitado a todo su catálogo a diferencia de Blockbuster en donde se pagaba por cada renta. Desde el inicio decidió que sería vía streaming, que se define como la distribución digital de contenido multimedia por medio de una red de computadoras, de manera que el usuario utiliza el producto a la vez que se descarga.

Hastings sabía que la tecnología existente en 1997 no le permitiría ofrecer renta vía streaming, por lo que tuvieron que pasar 10 años para implementarlo y ofrecerlo. Sin embargo, él siempre tuvo muy claro que ésta era su propuesta de valor.

Unos 20 años después, Netflix está presente en 190 países (como referencia, la ONU tiene 193 miembros) y 139 millones de suscriptores, cuentas que pueden tener varios “usuarios” a la vez. Además, su valor de mercado al 1º de marzo de 2019 superaba los 157,000 millones de dólares.

A veces quienes se aventuran a nuevas empresas encuentran o, podríamos decir con mayor precisión, identifican oportunidades para su desarrollo. Estas oportunidades involucran desarrollar o construir capacidades que, muchas veces, no se poseen, pero que representan una ocasión para mejorarse y perfeccionarse, desarrollándolas.

Desarrollar o construir capacidades. ¿Qué significa construir capacidades? La respuesta es adquirir competencias, hacerse de recursos y desarrollar nuevas habilidades, como el streaming en al caso de Netflix, incluyendo también su algoritmo para conocer muy bien a los usuarios.

Finalmente, la empresa compite (y eventualmente gana) desplegando diversas capacidades. Así, en ciertas compañías podemos reconocer algunas capacidades practicadas de una manera casi perfecta. Algunas corporaciones son muy buenas para distribuir, otras para escuchar al cliente (y hacerle caso), otras más tienen enormes capacidades de innovar o de operar con costos muy bajos mismos que trasladan al cliente ofreciéndole mayores beneficios. Incluso, hay quienes exceden en calidad.

En cualquier caso, se trata de capacidades que probablemente fueron desarrolladas poco a poco, a partir de lo que se tenía cuando se decidió competir y éstas se fueron apuntalando simultáneamente. Por ejemplo, Herdez inició como una distribuidora y evolucionó al adquirir y desarrollar capacidades, hasta convertirse en una organización experta en arrancar y operar plantas alimenticias. También fue capaz de crear y adquirir marcas que son fácilmente reconocidas e identificadas por su nivel de calidad por los consumidores, entre ellas: el propio Herdez, Mole Doña María, Salsas Búfalo, Miel Carlota, etcétera.

Este desarrollo de capacidades es uno de los principales roles del director. Al plantearse una estrategia (cómo competir), de inmediato se “materializará” o aparecerá la lista de capacidades o competencias para hacerlo bien. Algunas tendrán que apuntalarlas, otras, podrán desarrollarlas, pero ya sea aprendiendo o comprando.

Otra leyenda (esta verdadera) en el año 2000, cuando Netflix tenía 300,000 suscriptores y todavía enviaba DVD por correo, le ofrecieron a Blockbuster que los adquiriera en 50 millones de dólares. La propuesta incluía que Netflix cambiara su nombre a Blockbuster.com y manejara el negocio de renta de películas vía Internet de la empresa. La compañía no aceptó, el resto es historia.

Construir o desarrollar capacidades es un tema importante. Cuando se vuelven únicas o difíciles de igualar, formarán parte de otra categoría que se denomina “ventajas competitivas”, es decir, capacidades que sirven para competir mejor (y aunque no se lea muy deportivo) “competir con ventaja”.

El autor es Profesor del Área de Política de Empresa (Estrategia y Dirección) en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) y Director de Programas In-Company en la misma institución.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.