Dilemas éticos ante la Covid-19: ¿Cerrar definitivamente o reabrir?
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Dilemas éticos ante la Covid-19: ¿Cerrar definitivamente o reabrir?

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Dilemas éticos ante la Covid-19: ¿Cerrar definitivamente o reabrir?

08/05/2020

La semana pasada tuve el privilegio de moderar el panel de la revista ISTMO Integridad empresarial: clave para afrontar una crisis social. Desde España participó el profesor Joan Fontrodona, director del departamento de Ética Empresarial en IESE Business School, y en México estuvo mi colega, el doctor Alejandro Salcedo, profesor del área de Factor Humano en el IPADE. Fue una experiencia interesante tener este evento de manera remota, las preguntas fueron enriquecedoras y considero que la audiencia salió muy satisfecha.

Quiero hablarles de una de las preguntas que más me interesaba plantear, y es que pareciera que la pandemia plantea dos caminos para el director de empresa: hacer que su equipo siga trabajando y generando ingresos a pesar de exponerlos a la enfermedad, o parar, cuidar a sus empleados y arriesgarse a quebrar la empresa. ¿Cuál debería de ser la prioridad? Me imagino que muchos empresarios se hacen esta pregunta, que es, sin duda, un dilema un tanto ‘diabólico’: ¿los expongo a que se enfermen o los dejo sin ingresos para subsistir? Mis colegas (especialistas en Ética en la empresa) dieron una respuesta clara, realista y valiosa.

El problema inicia cuando se plantean las cuestiones como si fueran un dilema. En el mundo empresarial, en específico, hay que escapar de estos; el entorno corporativo no va por el camino de la lucha de clases, ni de opuestos, ni en busca del progreso basado en la oposición de las cosas, sino que avanza por la vía de la conciliación. Si el planteamiento es “si continúo con la empresa enferman; si cierro, se quedan sin trabajo”, está muy mal planteado, estoy seguro de que a la mitad del camino entre un extremo y otro hay alternativas. Por eso dirigir es difícil, pues a veces hay que conciliar aspectos que parecen opuestos o irreconciliables.

El arte de la dirección —ambos recordaban el pensamiento del doctor Carlos Llano— es, precisamente, conciliar y buscar alternativas para lograr equilibrios, e incluso entonces, establecer prioridades. Hay situaciones en las que hay que conjugar, conciliar y buscar alternativas para encontrar equilibrio entre intereses que no van en la misma línea; otras, ceder en algún lado (recordemos que, desafortunadamente, la ética no siempre nos presenta situaciones bonitas, en las que todos ganan).

¿Dónde deben ir las prioridades en una situación límite? Siempre debe tener prioridad la ética sobre la eficiencia, las personas sobre las cosas, los principios sobre los resultados. Hay que buscar que en una decisión así, siempre salgan ganando las personas: va primero la salud de los empleados, es un hecho. Lo que hay que buscar son alternativas para disminuir los costos salariales, que no necesariamente tienen que ser despedir a la gente. Por ejemplo, se podría reducir el salario de todos en un porcentaje igual, de esto modo, todos resultan penalizados, pero nadie se va a la calle. Se trata de buscar opciones que, en la medida de lo posible, nos permitan salir del problema.

Sin embargo, no hay decisiones perfectas. La ética es realista es acción, directiva; el director de empresa es mujer u hombre de vértice, de síntesis, que debe conciliar o complementar temas que parecieran opuestos. En situaciones de crisis, la creatividad aflora.

Es importante evitar caer en situaciones límite, siempre buscar otras posibilidades (como lo dicta la Ética) basadas en principios de acción, parámetros, insumos que permitan tomar decisiones concretas en función de las circunstancias peculiares de cada empresa: tamaño, giro, situación financiera. “Yo soy yo y mis circunstancias”, afirmaba Ortega y Gasset. El director, basado en las circunstancias de la empresa (en su propio diagnóstico) e impulsado por su creatividad, en diálogo con los involucrados, propone soluciones innovadoras para salir de la crisis, sin pensar únicamente que está ante objetivos contrarios e irreconciliables. Conciliar intereses, es el nombre del reto al que están acostumbrados los empresarios, mujeres y hombres de vértice.

El autor es Profesor Decano del área de Política de Empresa (Estrategia y Dirección) en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE).

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.