Taxis contra 'Uver'
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Taxis contra 'Uver'

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Taxis contra 'Uver'

07/06/2019
Actualización 07/06/2019 - 0:23

Si fuera por los carteros, no existiría el correo electrónico. Obviamente, si fuera por los taxistas, no habría plataformas de transporte como Uber, Cabify o DiDi. Los gobiernos no pueden ceder a chantajes de los afectados por el cambio tecnológico y en su lugar, deberían explorar programas para integrarlos a un nuevo entorno y a la competencia.

Recientemente se hizo viral una foto donde un taxista de la Ciudad de México pintaba en su taxi un letrero en contra de “Uver” en las manifestaciones de la ciudad este mes. Esto y otros hechos demostraron que los taxistas no solo ignoran el motivo de su manifestación, sino que también desconocen la evolución tecnológica que se está dando y que desgraciadamente los está afectando. El enemigo de los taxistas no es Uver ni Uber, es la tecnología.

Quienes nos movemos en las grandes ciudades, ahora tenemos mayores oportunidades de movilidad gracias a la tecnología. Dependiendo donde nos movamos, hoy podemos elegir entre una bicicleta, un scooter, usar plataformas de autos u otras formas de transporte. Las llamadas Empresas de Redes de Transporte (ERT) no son taxis ni afectan directamente a los taxis. Las ERT son plataformas que permiten conectar a conductores con pasajeros mediante el uso de plataformas digitales móviles y han generado un nuevo servicio. Este servicio ha sido adoptado por una gran cantidad de consumidores que las preferimos porque nos dan certeza en el cobro, las rutas, la disponibilidad y sobre todo, seguridad y comodidad que no se cumplen en el caso de muchos taxis.

Obviamente, la entrada de nuevas opciones de servicio siempre tiene una afectación a los que se encuentran en mercados similares y que se ve afectado por la disrupción. Esto genera debates de todo tipo, incluyendo el tema de cómo regular este tipo de servicios. Los reguladores siempre van atrás del avance tecnológico y en este caso del transporte ha sido evidente su gran desfase. A nivel mundial, el tema de cómo regular a estas nuevas tecnologías ha sido objeto de muchísimo debate y los taxistas de las grandes ciudades se han opuesto con manifestaciones y bloqueos que en muchos casos han logrado su prohibición. Hoy vivimos un nuevo intento de ello en ciudades del país.

Las voces de la conciencia y la objetividad en este tema normalmente han sido las autoridades de protección al consumidor y de competencia. Prácticamente todas las autoridades de competencia que se han pronunciado sobre este asunto en el mundo han resaltado el impacto favorable de los servicios prestados por las ERT y la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) de México no ha sido la excepción. Desde junio de 2015, Cofece dirigió una opinión muy clara a los gobernadores y legislaturas locales de todo el país proponiendo la autorización y correcta regulación de estos servicios.

Cofece ha insistido en su recomendación de reconocer el servicio de ERT y que la regulación en ningún caso debería contener disposiciones que limiten la competencia, tales como imponer un tope al número de vehículos para la prestación del servicio, establecer requisitos como placas especiales, o establecer un valor de los autos. Desde mi perspectiva, tampoco debería regular el sistema de pago como se está imponiendo.

Ahora, ante nuevas presiones de prohibición por parte de los taxistas, la Jefa de Gobierno en la Ciudad de México ha dicho valientemente que no cederá a este tipo de presiones y se mantendrán las mayores opciones al usuario. Los demás gobernantes de las ciudades del país deberían seguir este ejemplo.

En beneficio de los taxistas, el esfuerzo debería ir en el sentido de mejorar sus posibilidades de competir de manera eficiente. Los gobiernos locales deberían hacer esfuerzos para eliminar la sobrerregulación que les afecta y ofrecerles formas de adopción de nuevas tecnologías. Mi madre utiliza los servicios de taxi del señor Jesús Vargas por ser una de las personas más honestas que ha conocido y tener un transporte limpio y bien mantenido. Ojalá ese tipo de personas tuvieran la oportunidad de permanecer en el mercado y modernizarse.

Más pronto de lo que pensamos tendremos sistemas de traslado con automóviles que no requieren conductor, servicios de taxi aéreo y scooters y bicicletas más modernas. El esfuerzo de los gobiernos, como en tantos otros mercados, debería ser el de integrar a los trabajadores que van quedando atrás en un nuevo mundo, no frenar el desarrollo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.