Prohibición de fusiones y adquisiciones por pandemia
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Prohibición de fusiones y adquisiciones por pandemia

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Prohibición de fusiones y adquisiciones por pandemia

08/05/2020
Actualización 08/05/2020 - 14:29
columnista
Carlos Mena
Competencia 2.0

Como hemos comentado en esta columna, hay mucho desconcierto en el mundo sobre la política de competencia y sobre cómo debe aplicarse la ley durante la crisis que actualmente vivimos. Ahora corre la idea de prohibir fusiones y adquisiciones por la pandemia, lo cual es un grave error.

Las ideas sobre la dirección que debe tomar la política de competencia en estos tiempos van desde los que piden dejar de aplicar la ley, hasta los que promueven una agenda aún más activa y medidas más agresivas. La mayoría de los gobiernos están relajando algunas reglas, pero manteniendo la aplicación de la ley en su mayor parte. En este contexto, resulta sorprendente una nueva corriente que propone no autorizar fusiones o adquisiciones en Estados Unidos.

Hace unos días, las legisladoras estadounidenses Elizabeth Warren y Alexandra Ocasio se unieron para proponer un freno a todas las fusiones o compras de grandes empresas durante la pandemia del coronavirus. En una iniciativa llamada 'Ley Antimonopolio de Pandemia', las dos famosas legisladoras están proponiendo prohibir temporalmente transacciones que involucren empresas con un valor mayor a cien millones de dólares o de empresas con ingresos por arriba de esa cantidad, así como las que involucren firmas de capital privado y ciertos fondos, y las de empresas con patentes y productos especialmente relevantes en la crisis. Obviamente este freno de operaciones en Estados Unidos tendría un efecto en todo el mundo cuando se trate de compañías transnacionales, y sentaría un muy mal ejemplo; aunque se pudiera presumir que esta propuesta no avanzará mucho en el Congreso, es de preocupar que existan estos proyectos e ideas tan radicales.

El debate sobre restringir más las concentraciones empresariales no es nuevo. El argumento se monta en la información existente sobre mayor concentración en los mercados observado en los últimos años, y que se estima que ahora podría exacerbarse. Como ejemplo, recientemente The Economist ha publicado un artículo en donde argumenta que, como resultado del problema económico que se atraviesa, varios mercados tenderán a hacerse (más) oligopólicos y veremos más consolidación por el simple hecho de que las grandes empresas tienen más reservas de efectivo.

Si bien existe esta posibilidad de mayor consolidación, por otro lado es posible que la única salvación que exista para muchas de esas empresas sea vender el negocio a firmas e inversionistas con capital para invertir. Al vender una empresa en todo o en parte, se podría continuar con la innovación, los empleos y el capital para emprendedores muy talentosos, pero con carteras delgadas.

Claramente existe una enorme mayoría de fusiones y adquisiciones que no tienen problema de competencia y detenerlas es afectar a productores y consumidores sin ninguna razón. Ahora bien, incluso las que pudieran tener un efecto adverso de competencia aparente en esta coyuntura podrían aprobarse para ayudar a la situación extraordinaria. En este sentido, es interesante un viejo concepto de la teoría de competencia gestado en Estados Unidos para ayudar en la aprobación de una concentración que se denomina failing firm defense (defensa de la empresa fallida). La teoría es que si bien en circunstancias normales las autoridades de competencia podrían no autorizar determinada compra o fusión, en el caso de que la operación involucre una empresa que está por desaparecer, los beneficios al mercado son mayores que los problemas que genera la operación, y se autoriza. Aunque en México no tenemos expresamente este concepto en la ley o guías, sí ha habido casos como el de Cinemex comprando a Cinemark donde se ha aplicado la idea.

Tanto la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) como el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) consideran que el análisis de concentraciones en esta coyuntura es muy importante, y no pueden detener dicho trabajo. Incluso el Poder Judicial, con la nueva política de trabajo publicada para este mes, resolverá casos muy relevantes que se encuentran detenidos en los juzgados y tribunales especializados para temas de concentraciones empresariales y que son servicios que ayudarían en los retos de la crisis de salud.

Me parece que para cualquier país, pero en especial para México, resultaría muy peligroso que en esta coyuntura se piense en prohibir concentraciones y tratar de parar el dinamismo del mercado de esta forma. Por el contrario, si algo se necesita, es mayor celeridad en las autorizaciones en estos momentos tan delicados. Eso sí, sin sacrificar el debido análisis; revisar concentraciones diligentemente podrá ayudar a salvar empresas, generar mayor inversión en mercados importantes, salvaguardar empleos, e incidir en soluciones para los problemas generados por la misma pandemia.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.