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La revolución de los soplones ¿Héroes o traidores?

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La revolución de los soplones ¿Héroes o traidores?

26/10/2018
columnista
Carlos Mena
Competencia 2.0

Tradicionalmente, a los soplones se les ha despreciado socialmente. En ciertas culturas no había nada peor que ser un “sapo”. Esto ha cambiado; los informantes están de moda en todo el mundo y son vistos ahora como héroes e incluso reciben recompensas financieras. Hace unos días el gobierno del Reino Unido solicitó que los ciudadanos con información de cárteles de competencia colaboren con el gobierno y los denuncien. Hace unos meses se estrenó en Estados Unidos una serie sobre el tema llamada precisamente Whistleblower, donde se exalta a quienes cooperan con el gobierno para atrapar a los que violan la ley, la serie de Netflix Dirty Money tiene una perspectiva similar sobre informantes en los casos del dieselgate de Volkswagen o el lavado de dinero en HSBC México. El nuevo tratado comercial de América del Norte contiene disposiciones respecto a los informantes que reforzarán la figura en México, renovarán su relevancia y obligará a las empresas a tomar más precauciones.

Un informante o “soplón”, desde el punto de vista de la aplicación de la ley, se refiere a una persona que decide cooperar con investigadores del gobierno. El soplón puede ser un privado dando información de lo que sucede en su empresa, o un burócrata actuando contra los propios servidores públicos a quienes reporta. Este esquema se ha vuelto una forma de obtener información que de otra manera no hubiera sido posible, por lo que se ha convertido en una herramienta importante de cumplimiento. La manera en que se proporciona esta información incluso es materia de regulación y de verificación por parte de las autoridades.

La promoción y protección de los soplones cobró un especial auge en los Estados Unidos en los setentas por la gran cantidad de casos que se investigaron y sancionaron en materia de seguridad, fraude y corrupción, aunque el uso de soplones no estuvo libre de abusos. El esquema ha sido copiado de diversas formas por varios ordenamientos jurídicos en diferentes materias y México no es la excepción. El sistema se ha copiado en la investigación criminal, en la forma del testigo protegido que ha tenido un limitado éxito no libre de críticas, pero se ha ampliado incluso a poder solicitar a un Juez la intervención de comunicaciones. Existe también un sistema complejo en relación con las instituciones financieras para que empleados puedan reportar a las autoridades actos que puedan favorecer el lavado de dinero a la Secretaría de Hacienda. Un sistema similar (aunque limitado a quienes participaron en la violación legal) ha sido utilizado por la Comisión Federal de Competencia Económica y se prevé para el Instituto Federal de Telecomunicaciones, al otorgar inmunidad individual a quien participa en un cártel empresarial.

El esquema, hasta hace muy poco, no se preveía para el caso de la lucha contra la corrupción, que internacionalmente ha sido el gran caso de éxito de estos sistemas. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha recomendado la protección de informantes como una de las mejores practicas para su combate. Quizá por ello, uno de los más importantes avances del ahora llamado T-MEC es precisamente un nuevo capítulo anticorrupción que prevé la obligación para los gobiernos de fortalecer el sistema de Whistleblower, con el objetivo de dar certeza legal y protección a quienes cooperan. Si bien hay un sistema de reducción de sanciones previsto para responsables de conductas ilegales en el nuevo sistema anticorrupción, no se prevé expresamente protección a otros informantes, y deberá adecuarse el marco jurídico para considerarlo.

La herramienta del informante también es utilizada por las empresas para procesar internamente información, antes de que llegue al gobierno. El uso de hot lines, buzones de denuncias anónimas, así como el uso de terceros para investigaciones internas, es hoy un importante medio de protección de informantes privados y también de prevención de riesgos en las empresas. Es fundamental que las empresas tengan un sistema robusto de gestión de denuncias internas y sepan investigar los casos internamente si no quieren que los soplones vayan antes al gobierno.

Hoy parece que se necesitan incentivos y protecciones adecuadas para que los informantes aparezcan, pero también sistemas en las empresas para prevenir y evitar abusos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.