Competencia para recursos humanos
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Competencia para recursos humanos

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Competencia para recursos humanos

24/04/2018

Los encargados de recursos humanos en las empresas requieren urgentemente un entrenamiento sobre leyes de competencia. La proliferación de acuerdos de no competir y arreglos para no robarse empleados entre compañías son delicados y sugiere un espacio donde la autoridad podría estar actuando en el futuro cercano.

Las autoridades de competencia en muchos lugares del mundo están volteado a ver el tema del manejo de los recursos humanos por las empresas y están aplicando con rigor la ley al considerar que los procesos de contratación y acuerdos entre empleadores violan las normas de competencia económica. En Estados Unidos, por primera vez, se empiezan a perseguir penalmente los acuerdos entre empleadores para no “robarse” a los empleados de otras empresas y se está poniendo especial atención a los problemas y riesgos que este tipo de arreglos generan.

El reclutamiento, contratación y demás toma de decisiones sobre recursos humanos, en especial respecto de las compensaciones de los empleados de cualquier empresa, podrían poner en riesgo a la firma y a sus empleados, aunque fuere por ignorancia. Es claro que existe un vacío de entrenamiento y prevención en materia de competencia económica en muchas divisiones de las empresas, pero es de especial notoriedad en áreas administrativas y del “back office”.

Desde la perspectiva de la regulación de competencia, las compañías que compiten entre sí para contratar o retener empleados, son competidores en el mercado laboral, independientemente de que las compañías produzcan los mismos productos o compitan para proporcionar los mismos servicios, incluso cuando estén motivados por el deseo de reducir costos.

Más aún, bajo el sistema mexicano, cuando los funcionarios de empresas competidoras intercambian información relativa a condiciones de contratación de empleados, compensaciones o condiciones de reclutamiento que podrían permitirles alterar los términos de contratación o los salarios de los empleados, podrían estar en riesgo de violaciones a las leyes de competencia que se sancionan hasta con 10 años de prisión.

Obviamente, se debe considerar que no todos los intercambios de información son ilegales. Es posible diseñar y llevar a cabo intercambios de información de manera que se ajusten a las leyes de competencia y que permitan realizar comparativos, análisis y estudios de mercado, pero se debe cuidar mucho el riesgo de cruzar la delgada línea de la ley de competencia. Parecería que hay que tomar con cuidado los estudios de benchmarking y comparativos de los precios de los insumos en general, pero en especial de los factores de trabajo.

Las autoridades de Estados Unidos y de la Unión Europea han publicado ciertas guías que sirven como un recordatorio para que las compañías se aseguren de que el personal de recursos humanos sea capacitado adecuadamente en los programas de cumplimiento de competencia económica.

Recientemente, las autoridades de competencia han insistido mucho en que se encuentran preocupadas por la aplicación de las leyes de competencia en temas de recursos humanos y en investigar posibles acuerdos entre empleadores para el manejo de sus contrataciones. Actualmente no se han hecho públicas investigaciones en materia de este tipo de arreglos de no “robarse” empleados en México, pero sin duda los riesgos existen.

La autoridad de competencia en México, la Comisión Federal de Competencia Económica, podría emitir alguna guía al respecto y con ello tratar de generar mayores incentivos al cumplimiento. Ayudar a tomar conciencia y entrenar respecto a estos temas a públicos específicos dentro de las divisiones empresariales. En todo caso, la autoridad también deberá investigar y aplicar la ley en los casos que lo amerite. Por ello, las empresas y sus funcionarios de recursos humanos en específico deben cuidarse de incurrir en estos riesgos de sanciones graves.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.