Competencia en tiempos de coronavirus
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Competencia en tiempos de coronavirus

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Competencia en tiempos de coronavirus

20/03/2020
Actualización 20/03/2020 - 14:27
columnista
Carlos Mena
Competencia 2.0

En tiempos de crisis de salud y de enormes retos económicos como los que hoy vivimos, las empresas tienden a pensar en opciones más agresivas de participación en el mercado que les permitan sobrevivir ante estos retos. El impacto económico de esta coyuntura mundial está teniendo consecuencias enormes en los mercados mexicanos y los empresarios deben hacer hasta lo imposible por asegurar la continuidad de sus negocios, pero es importante que sea sin violar la ley de competencia.

Uno de los temas que puede ser más delicado en estas situaciones es la posibilidad de colaborar con los competidores. Las empresas podrían considerar que su respuesta al brote de coronavirus podría ser más efectiva si se coordinan con otras empresas, por ejemplo al coordinar la oferta de bienes y servicios al público o al gobierno, coordinar los estándares de industria que se deben requerir o incluso minimizar el riesgo de su participación en cierta actividad económica específica actuando como industria.

La colaboración no necesariamente busca aprovecharse de los consumidores, pero cuando esa coordinación involucra a competidores, el tema se puede volver muy riesgoso en términos de la legislación de competencia. En México puede ser incluso más grave pues las leyes son tan estrictas, que el puro intercambio de información sensible entre competidores podría resultar en sanciones penales para individuos, además de sanciones del diez por ciento de las ventas para las empresas.

En algunas jurisdicciones, las empresas están siendo muy creativas y están pidiendo excepciones a la aplicación de ciertos conceptos de competencia ex ante para promover la colaboración por esta situación del novedoso virus. Tal es el caso del Reino Unido, donde se prevé que entre los supermercados y los servicios de supermercado a domicilio se puedan coordinar para asegurar entregas constantes y ordenadas, por ejemplo. En otros lados, se permite que los laboratorios farmacéuticos compartan información para tener una vacuna o una cura a la enfermedad más rápido. En Europa existen precedentes de permitir cierto grado de coordinación en determinadas industrias para los tiempos de especial necesidad.

Me parece que en estos momentos de crisis, las autoridades de competencia (la Comisión Federal de Competencia Económica y el Instituto Federal de Telecomunicaciones) así como las Secretarías de Economía y de Hacienda deberían explorar alternativas con las empresas que busquen este tipo de medidas y tener soluciones creativas cuando sea necesario. Aunque probablemente existirán problemas de falta de personal o las complejidades del trabajo remoto, las agencias también podrían apurar los procesos de concentración que sirvan para mejorar servicios y productos necesarios para atender la crisis. Hay varias operaciones que pueden ayudar a mejorar opciones para los consumidores en esta coyuntura.

Mientras tanto, en ausencia de estas soluciones creativas, las empresas en todo momento deberán evitar la coordinación en precios, la reducción de la producción o la repartición de mercados, así como el coordinar posturas en concursos públicos. Igualmente, es necesario ser cuidadoso de cualquier intercambio de información sensible desde el punto de vista de competencia, implementando mecanismos de salvaguarda cuando sea necesario intercambiar la información entre competidores o colaborar con ellos. No es que todo intercambio o colaboración con competidores esté prohibido, pero sí puede representar un riesgo si no es bien manejado desde un principio.

Aunque a veces parece contraintuitivo, las empresas también deberán ser muy cuidadosas al establecer incrementos repentinos a sus precios. Aunque los aumentos pudieran estar justificados en términos de demanda o costos, recordemos que cuando ha habido aumentos súbitos de algunos precios de alimentos o medicinas, las autoridades de competencia y del consumidor han actuado de manera muy agresiva, al grado de intentar reactivar viejos delitos por acaparamiento y otros contra el consumo que ha tenido en problemas a grandes empresas por años.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.