Se busca una mujer
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Se busca una mujer

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Se busca una mujer

23/04/2020

En días recientes se han comenzado a organizar diversos grupos en redes sociales para la conformación de un frente ciudadano que busque hacer un contrapeso a las absurdas decisiones del Gobierno de la República, sobre todo en un momento tan crítico como el que atraviesa nuestro país en medio de las crisis sanitaria y económica.

Sería injusto culpar al gobierno del Presidente López Obrador por el coronavirus, pero sí es entendible la molestia de la sociedad por la displicencia con que se ha tratado a la pandemia desde el inicio, con mensajes tan contradictorios como quedarnos en casa (López Gattel dixit) o abrazarnos y salir a comer como lo propuso el jefe del ejecutivo en su momento.

La realidad es que sólo el tiempo nos dirá si las medidas sanitarias fueron suficientes, oportunas y eficaces, por lo que habrá que esperar el resultado que, mucho me temo, habrá de mostrar la verdad de un gobierno rebasado desde hace mucho por la pandemia.

La otra crisis, la económica, viene gestándose desde el inicio de este gobierno. Esa sí no es culpa del coronavirus, sino de la ceguera y radicalismo de un presidente que no sabe que él sólo es uno de los poderes de uno de los elementos del Estado Mexicano. Este estado, nos incluye a todos como población: ricos, pobres, gordos, flacos, hombres, mujeres, niños, ancianos, etc.; aunque al presidente sólo le parezca importante atender a su base electoral. Los demás, que se jodan.

Es en este contexto que las clases medias lanzan iniciativas para hacerse escuchar y manifestar su repudio a políticas revisionistas y francamente estúpidas en el ámbito económico, pero su capacidad de organización ha sido limitada porque sólo se regodean entre ellos mismos, es decir, se incorporan a estas iniciativas personas que ya no necesitan ser convencidas de lo que predican. No logran incrementar el número visible de ciudadanos inconformes con la cuarta transformación. Y es a este gobierno al que el coronavirus le cayó como anillo al dedo, porque se presentó justamente después de que un movimiento de mujeres con una fuerza sin precedentes se comenzó a organizar en todo el país. Ese movimiento sí tuvo la capacidad de aglutinar en su seno a mujeres de todas las clases sociales, orígenes, religiones e inclusive afinidad política. Las mujeres se dieron cuenta de que todas sufren los mismos agravios y por ello decidieron alzar la voz y defenderse. Eso no gustó en Palacio Nacional, porque no podían manipularlo y entonces, hicieron lo que tanto les gusta: descalificaron el movimiento.

Lamentablemente, el advenimiento del coronavirus atemperó la fuerza feminista que tanto bien le hace a México, que refresca un debate de sordos introduciendo necesidades reales de la población que las políticas públicas ignoran por no ser parte de su ideología demagógica. En este contexto y ante una oposición desdibujada y mezquina, pareciera que surge una gran oportunidad para retomar el impulso del movimiento feminista para que sea una mujer apartidista quien aglutine a todos aquéllos que realmente desean un cambio con rumbo y con sentido. Mayoritariamente serán las mujeres las que cuiden a sus familiares con COVID; serán las mujeres las que sigan haciendo funcionar los hogares mexicanos en cuartentena; serán las mujeres las principales víctimas de la violencia intrafamiliar por quedarnos en casa.

Las mujeres en este país son quienes mejor comprenden lo que pasó, pasa y pasará y en su mayoría están dispuestas a dejarlo todo por defender a sus familias y con ello, a la sociedad mexicana. Es importante que después de este encierro surjan nuevos liderazgos femeninos, independientes y con un discurso incluyente, fresco, tolerante y, ahora sí, verdaderamente amoroso. Una mujer que pueda enfrentar con la resiliencia propia de las mexicanas los cobardes embates que seguramente vendrán desde el poder en contra de los opositores y de aquellos que cuestionen el fracaso de la 4T. Sí, hoy más que nunca, México busca una mujer. Y hay muchas, muchísimas que tienen tamaños para liderar un cambio.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.