Desde Otro Ángulo

Nuestras vidas no vividas

Nuestras vidas no vividas (esas que imaginamos podrían haber sido, que tememos fueran o que deseamos se hicieran realidad) son el tema del libro de Adam Phillips, 'Missing Out: In Praise of the Unlived Life'.

El año 2020 fue un año de pérdidas sin fin. También fue un año de vivir un sinfín de otras vidas imaginadas en la soledad de nuestras cabezas. Vidas no vividas, pero que, en la práctica, son parte central de nuestra vida y, con frecuencia, usamos para armar la historia que contamos y nos contamos sobre nuestras vidas (individuales y colectivas).

Nuestras vidas no vividas (esas que imaginamos podrían haber sido, que tememos fueran o que deseamos se hicieran realidad) son el tema del libro de Adam Phillips, Missing Out: In Praise of the Unlived Life. Publicado en 2012, el libro resulta particularmente iluminador para estos tiempos encajonados y borrosos en los que andamos todos metidos.

Adam Phillips es psicoanalista y crítico literario. Es inglés y es, también, un autor muy prolífico. Missing Out ('Perderte de algo') es su libro número 17. Al igual que el resto de sus obras, este libro es un viaje estético e intelectual de la mano de una mente brillante y originalísima. Una mente y una mirada que se preguntan, en este caso, sobre la textura, el origen y el valor de esas vidas no vividas que pensamos serían o hubieran sido posibles y que nos acompañan siempre.

Los riesgos que no tomamos. Las relaciones que no pudimos sostener o que no pudimos armar. La catástrofe que nos quita el sueño. Las oportunidades que no se nos presentaron, que no aprovechamos o que dejamos ir. Todas esas vidas imaginarias que habitan sólo dentro de nuestra cabeza y que, nos dice Phillips, vale la pena reconocer, escudriñar y abrazar. Vale la pena hacerlo, señala, pues son también parte de nuestras vidas reales y nos ofrecen miradores privilegiados para saber quiénes somos y qué nos mueve.

En el origen de nuestras vidas no vividas está la frustración. Esa emoción odiosa que nace de la brecha inevitable e inagotable entre nuestros deseos y la realidad. Cito a Phillips:

"En nuestras vidas no vividas siempre estamos más satisfechos, somos versiones menos frustradas de nosotros mismos. En nuestros deseos -que Freud puso en el centro de nuestras vidas- cerramos la distancia entre lo que somos y lo que quisiéramos ser como por arte de magia, y, en ese mismo acto, plantamos las semillas de nuestras vidas no vividas."

Tras un 2020 calamitoso, plagado de muerte, límites e incertidumbre, nuestra experiencia de la frustración es mucho mayor de lo que jamás hubiéramos podido imaginar. Llevamos ya casi un año enfrentados a una sucesión interminable de frustraciones colectivas y de frustraciones pertinaces en nuestras vidas privadas, adicionales a nuestras frustraciones de siempre.

Administrar la frustración se ha convertido en estos meses de confinamiento y de miedo permanente a un virus que es como una ruleta rusa en nuestra ocupación casi de tiempo completo. Se entiende que todas y todos hayamos terminado el año pasado absolutamente agotados.

Han sido largos meses de no saber casi nada sobre un bicho que nos amenaza tanto. ¿Por qué a algunos los mata y a otros apenas los incomoda? ¿Si te da, quedas inmunizado y por cuánto tiempo? ¿Cuándo habrá algún tratamiento que sirva? Cadenas sin fin de horas, en muchísimos países del mundo, tratando de entender las acciones e inacciones de los gobiernos. Días y días que cuesta recordar en qué parte del calendario se ubican preguntándonos incesantemente cuánto durará la cuarentena, por qué nuestros seres queridos reaccionan de formas tan radicalmente distintas, cuándo llegará la vacuna, cuándo nos aplicarán la vacuna, cuándo podremos volver a abrazarnos, sin obtener respuesta.

En medio de tanta frustración, es lógico, siguiendo el argumento de Phillips, que se hayan multiplicado nuestras vidas imaginarias. Esos cursos de acción y escenarios que no son reales, pero que se nos aparecen mentalmente como posibles y que nos permiten escaparnos de una realidad con tantos límites y respuestas en blanco. Todas esas vidas imaginadas que, tanto en lo individual como en lo colectivo, también nos ofrecen dibujos de realidades alternas mucho más deseables a las existentes desde las cuales procedemos a exigirles comportamientos más responsables a nuestros semejantes, así como mejores respuestas a nuestros gobiernos.

Missing Out nos invita a examinar con rigor y desapego nuestras frustraciones. Básicamente, pues en ellas están contenidos nuestros deseos -individuales y colectivos- profundos, muchos de ellos invisibles, confusos y, en ocasiones, de plano inconfesables. Conviene atender esa invitación, en especial en estos tiempos tan cargados de frustraciones múltiples. Para ello, les dejo aquí la clasificación de cuatro tipos clave de frustración que Phillips nos propone, cada una de los cuales genera desazones particulares, futuros distintos y consecuencias diferentes.

Primero, la frustración de haber sido privado de algo que nunca ha existido. Segundo, la frustración de haber sido privado de algo que uno nunca ha tenido (más allá de si existe o ha existido o no). Tercero, la frustración de haber sido privado de algo que tuvo alguna vez. Y, cuarto, el tipo de frustración vinculado a sentir que uno ha sido privado de algo que una tuvo, pero que no puede volver a tener.

A todas y todos mis lectores les deseo un 2021 que sea bueno y luminoso.

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