Benjamin Hill

La brecha de género en los Premios Nobel de Ciencia

El 5.4 por ciento de los ganadores del Nobel en medicina han sido mujeres; 3.8 por ciento en química, 1.9 por ciento en física y 2.4 por ciento en economía.

Octubre es un mes que introduce una gran dosis de nerviosismo en el mundo de la ciencia y la literatura, especialmente entre mujeres y hombres que han dedicado su vida a la palabra escrita y la investigación en física, química, medicina y economía, pues es el mes en el que se dan a conocer a los ganadores de los Premios Nobel. Tres mujeres ganaron un Premio Nobel de Ciencias en 2020, lo cual fue ampliamente destacado en los medios de comunicación. Eso es muy positivo. La representación en medios de comunicación de mujeres premiadas importa; les da a niñas y jóvenes la oportunidad de verse en ellas como científicas reconocidas por su trabajo y esfuerzo.

Por alguna razón, los Premios Nobel se han convertido en el estándar que asegura para quienes lo ganan, su entrada a la historia de su disciplina. No debe ser sorpresa que, como en muchos otros ámbitos, existe una gran desproporción en el número de ganadores de sexo masculino, especialmente en las categorías científicas (química, física, medicina y economía). Sólo 5.4 por ciento de los ganadores del Nobel en medicina han sido mujeres; 3.8 por ciento en química, 1.9 por ciento en física y 2.4 por ciento en economía. De 1901 a 2020, el Premio Nobel de Física se ha otorgado 114 veces a 215 candidatos, sólo cuatro de ellos mujeres. De esas cuatro, una recibió el premio en 2018 y la otra apenas en 2020. De 1901 a 2017, más de un siglo, sólo dos mujeres ganaron un Nobel de Física, una de ellas Marie Curie (https://www.nature.com/articles/s41599-019-0256-3). Es cierto que, sobre todo a principios del siglo XX, las mujeres han estado subrepresentadas en muchos espacios, entre ellos la academia y las ciencias, pero también resulta notable que los avances logrados en materia de equidad de género desde mediados de los años sesenta, no han logrado impactar notablemente el número de mujeres que han ganado el Nobel en ciencias.

Si tomamos en cuenta que es difícil que exista un sesgo de género marcante en las instituciones suecas que otorgan los premios, pues Suecia es una sociedad en donde la equidad es parte de la cultura social, la brecha de género entre los premiados es todavía menos justificada. Sin duda hay muchos factores que explican esta enorme desproporción, y que seguramente tienen que ver con el acceso de muchas mujeres a posiciones académicas que les permitan desarrollarse a plenitud en el mundo científico. Se sabe que para muchas mujeres, el desarrollo profesional en la academia es un 'tubo con fugas' (leaky pipeline), del que muchas de ellas salen debido a desventajas que tienen que ver específicamente con su condición de mujer, como las exigencias de la vida familiar. Sólo 63 por ciento de las mujeres que han ganado un Premio Nobel están casadas, contra 97 por ciento de los hombres; sólo 55 por ciento de ellas tiene hijos, frente a 86 por ciento de los hombres.

La ausencia de mujeres entre los ganadores del Nobel en ciencias hace que existan pocos ejemplos aspiracionales que inspiren a más mujeres jóvenes a perseguir una carrera en ciencias, y esto se profundiza con los pequeños pero graves hechos de micromachismo que en conjunto, hacen que los hombres reciban más apoyos para investigación y se publiquen menos artículos académicos de mujeres que de hombres, incluso si comparamos entre mujeres y hombres ganadores del Nobel. Ni siquiera ganar el premio es garantía de equidad.

Un factor que probablemente influye en esta desproporción es que el promedio de edad de los ganadores de Premios Nobel en ciencias, que es de 55 años, no ha permitido que las científicas de menor edad que han podido desarrollarse en un ambiente más equitativo, hayan tenido oportunidad de construir un cuerpo de investigación que les permita ser nominadas para el premio, y que con el paso del tiempo se dará una 'corrección'. A pesar de esto, es fundamental que aumente la difusión y la presencia de mujeres científicas que puedan ser modelos para jóvenes y niñas. La visibilidad de los liderazgos femeninos puede hacer la diferencia para una joven en el momento de decidir si su vocación se inclina por una carrera en las ciencias.

La representación de modelos y ejemplos a seguir en medios de comunicación nos ayuda a hacernos una idea de nosotros y de nuestro entorno. Si no hay mujeres en las fotos de los ganadores de Premios Nobel, se genera una percepción que puede limitar la participación de más mujeres en ciencia. Es importante normalizar la presencia de mujeres en ciencia y mejorar la forma en que las científicas son representadas en medios de comunicación. Hacen falta más roles en cine y TV de mujeres científicas con una imagen aspiracional, y no como científicas 'raras'. Cambiar todos estos roles puede ayudar a que podamos ver con normalidad los logros de mujeres científicas, equilibrar la enorme desproporción que existe entre ganadores y ganadoras del Nobel en ciencia, y lograr que en un futuro, la noticias sobre mujeres que ganan un Premio Nobel dejen de ser algo notable y novedoso, y se convierta en algo normal.

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