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Urge reactivar la economía de manera correcta

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Urge reactivar la economía de manera correcta

19/11/2019

La economía mexicana muestra una importante desaceleración en los pasados meses, que ya está perjudicando al empleo y, sobre todo, redunda en una clara reducción de las expectativas de los inversionistas y de los consumidores. El último dato del dinamismo del PIB, que se refiere al tercer trimestre del presente año ya mostró una contracción del 0.4% respecto al mismo periodo de 2018 y se espera que sea todavía mayor en los últimos tres meses del año.

Esto sitúa a México en el pequeño grupo de países en el mundo que tienen caída en su economía y que no están en guerra. En el mismo también se sitúan Venezuela (con una contracción anual del 22%), Hong Kong cayendo 2.9% y Turquía (-1.5%). Esto provoca que los inversionistas extranjeros de largo plazo estén dejando de considerar atractivo a nuestro país en el momento actual. Hay que enfatizar que el resto del mundo están inmerso en un impresionante ciclo de crecimiento que ofrece grandes oportunidades, como son el caso de las naciones asiáticas que crecen a tasas superiores al 5%, la mayoría de las naciones desarrolladas, con un crecimiento de alrededor del 2.5% e incluso diversas naciones africanas.

El principal causante de este deterioro en el dinamismo económico, y en el ingreso nacional, es la caída en las expectativas de los consumidores y de los inversionistas por la incertidumbre o malas políticas económicas, así como por la inseguridad. Esto conlleva menores ingresos a las personas y menor creación de empleos, lo que se refleja en una caída en el consumo privado, importante componente de la demanda agregada. Por su parte, la menor inversión se traduce en menos empleos y producción futura. En la actualidad la inversión está cayendo de manera importante, tanto la del sector privado como del público; por ejemplo la inversión en Maquinaria y Equipo se contrajo 9.5% en agosto pasado.

Algunos consideran que el incremento de los subsidios directos a la población permitirá la reactivación económica, pero en realidad solo transfiere el consumo que antes realizaban otros sectores. Por ejemplo, la creación de empleos por la construcción del aeropuerto de Santa Lucía solo podrá compensar la pérdida de empleos que había creado la construcción del aeropuerto de Texcoco, por lo que no habrá un incremento en la producción total en el país.

Si se decide realizar una política general de subsidios para “ayudar” a la población más necesitada, se tendrá que ver de dónde se obtienen los recursos. Si es por medio de mayores impuestos, otros grupos de la población dejarán de consumir bienes y servicios, por lo que la producción total no aumentará, sino que puede disminuir. Si es por medio de más deuda pública el costo será aún más elevado por el incremento en las tasas de interés o en la inflación, afectando a la mayoría de la población.

Una manera de elevar el crecimiento y la creación de empleos formales de manera permanente es por medio de un entorno que favorezca la creación de más empresas, sobre todo las pequeñas y las medianas. En México existe una escasez de empresas formales en comparación al tamaño de la población; lo que ha propiciado que se tengan empresas y empleos informales, mismos que tienen baja productividad y que no pagan por los servicios públicos que reciben, como luz, agua, drenaje, etc.

En México existe un entorno que castiga a las empresas formales, como son altas tasas de impuestos, así como de los intereses por los créditos que tienen, de exceso de trámites, así como de un débil Estado de derecho, de inseguridad, de competencia de los monopolios, etc. Las grandes empresas pueden absorber los costos para realizar los distintos trámites que las disposiciones les imponen, pero no es así para las pequeñas y medianas empresas. No es raro encontrar en una compañía de 8 o 10 personas que la tercera parte de los empleados o más realizan los trámites que la legislación le impone, en lugar de dedicarse a la producción o a las ventas.

En México los impuestos son muy elevados, por ejemplo la tasa máxima del ISR es del 30%, más el reparto de utilidades del 10%, que en la práctica es otro impuesto. En los Estados Unidos el impuesto federal máximo sobre la renta es del 21% y en Europa varios países ya lo tienen por debajo del 15%. Esto hace que sea más rentable para los inversionistas poner las empresas fuera de México y surtir sus productos desde el extranjero. De no corregirse esta disparidad es indudable que cada vez será menor la inversión en nuestro país, lo que traerá empleos con salarios más bajos y un menor dinamismo económico.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.