Se confirma la caída de la inversión en el país
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Se confirma la caída de la inversión en el país

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Se confirma la caída de la inversión en el país

12/02/2019
Actualización 12/02/2019 - 11:50

El crecimiento económico sostenible es uno de los principales objetivos que tienen los distintos gobiernos en el mundo, ya que es equivalente al incremento en el ingreso nacional y, por consecuencia, en el ingreso de las personas. Además el mayor crecimiento permite la creación de nuevos empleos, lo que propicia una mejor distribución del ingreso; asimismo apoya el control de la inflación y eleva los ingresos públicos entre muchos otros beneficios sociales.

Son varias las condiciones y los requisitos para que los países puedan tener elevado crecimiento de sus economías, pero en todos los casos una condición necesaria para lograrlo es contar con una inversión permanente, estable y elevada. Naciones que han logrado una inversión del 20 por ciento al 22 por ciento como porcentaje de su PIB (como es el caso de México) logran tener un crecimiento económico en el rango del 2 por ciento al 2.5 por ciento. Pero el caso de países que logran porcentajes de inversión cercanos al 30 por ciento del PIB pueden aspirar a sostener crecimientos económicos del 5 por ciento o más cada año. En el caso de países como China y Singapur que logran inversiones superiores al 40 por ciento del PIB durante varios lustros lograron hacer crecer sus economías a tasas del 10 por ciento anual.

Para lograr el objetivo de desarrollo económico propuesto por la actual administración federal se requiere que la inversión represente el 30 por ciento del PIB, lo que significaría que se incremente en cuando menos un 50 por ciento al promedio de los pasados años. Esto significa un gran esfuerzo para crear las condiciones en donde pueda lograrse inversión adicional no solo en grandes proyectos, sino sobre todo en las pequeñas y medianas empresas. Hay que recordar que en México la inversión privada equivale a casi el 85 por ciento de toda la inversión anual, mientras que la pública es el restante 15 por ciento.

Aunque muchos piensan que la solución para lograr reactivar la economía nacional está en mayor gasto público, ya que con frecuencia sus proyectos son muy llamativos, en realidad el mismo tiene poca flexibilidad para incrementar la inversión, ya que está muy limitada por los crecientes montos que debe canalizar al pago de las pensiones y al servicio de la deuda pública (sobre todo en un entorno como el actual de crecientes tasas de interés), a las participaciones y transferencias a las entidades federales y, sobre todo, lo que canaliza a los diferentes programas sociales.

Por lo mismo resulta preocupante que los últimos datos de la inversión en el país muestran una clara tendencia decreciente, a partir del segundo semestre del año pasado. El último dato disponible, de noviembre, muestra una contracción de la Inversión Fija Bruta Total del -3.2 por ciento con respecto al mismo mes del año anterior. Dentro de la misma está la Construcción No Residencial con una caída del -4.1 por ciento y la Inversión en Maquinaria y Equipo disminuyendo en -3.0 por ciento. Es relevante que la inversión en Maquinaria y Equipo Nacional en ese mes registró una caída del -12.1 por ciento con respecto a noviembre de 2017. La actual tendencia es la contraria para lograr un mayor desarrollo del país.

Estos datos ya se incorporaron en la Estimación Oportuna del PIB, que aunque son preliminares de gran parte de toda la economía, muestran la tendencia de la misma. Mientras este indicador mostró aumentos del 2.6 por ciento y de 2.5 por ciento en el segundo y tercer trimestre del año pasado, ya sólo es de 1.8 por ciento en el último trimestre. Por su parte, la Producción Industrial total en el pasado mes de diciembre ya registra una contracción de -2.5 por ciento anual, donde sólo 12 subsectores de los 29 que se registran tienen datos positivos y los demás muestran números negativos. Se espera que la inversión muestre todavía datos más negativos en diciembre y enero pasado como resultado de la señal mandada por la cancelación del aeropuerto de Texcoco, las mayores tasas de interés, las restricciones en la distribución de gasolina y los problemas en la circulación en las vías férreas en Michoacán.

Los datos anteriores confirman que la economía está iniciando una tendencia de desaceleración, que puede desembocar en recesión en los siguientes trimestres, con sus impactos negativos en desempleo, presiones fiscales y descontento social. De aquí la importancia de terminar esta etapa de ajuste de la nueva administración, para así crear las condiciones que favorezcan el incremento en la inversión en el país. Después será muy difícil y costoso revertir esta tendencia negativa.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.