Problemas globales actuales resultan de la crisis de 2008
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Problemas globales actuales resultan de la crisis de 2008

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Problemas globales actuales resultan de la crisis de 2008

09/12/2019
Actualización 10/12/2019 - 13:58

Una gran cantidad de problemas económicos y sociales derivan de la Gran Crisis Financiera Global que ocurrió en 2008/2009 y de las soluciones que se tomaron en ese momento para superarla, que han derivado en diversos desequilibrios que no se han podido superar. Incluso existe un temor real de que malas decisiones que se tomen en el presente pudieran derivar en que se reactive esa crisis, pero los gobiernos se han ido quedando con menos instrumentos para superarla, en caso de que así suceda.

La economía disfrutó de varias décadas de un desarrollo mundial nunca visto en la historia, en las cuales salieron de la pobreza millones de personas en distintos países, creció el comercio internacional y se tuvo una ola gigantesca de inventos y sus aplicaciones en todos los campos de la producción. Sin embargo, la crisis financiera ocurrida a partir de la quiebra del grupo financiero Lehman Brothers detuvo este avance. Diversas medidas que tomaron los distintos gobiernos para superarla, sobre todo de países desarrollados, permitieron reactivar las distintas economías; pero no se regresó al dinamismo previo y siguen sin corregirse diversos desequilibrios en las distintas economías.

La crisis de fines de los 80 fue provocada por diversas causas como fueron una mala regulación del sistema financiero en varios países, incluido el hipotecario; una expansión monetaria y, sobretodo, el no obedecer algunas reglas básicas del sistema de mercado. Entre las mismas están que los gobiernos deben de asegurarse de que los empresarios que tomen decisiones correctas obtengan los beneficios correspondientes, pero que aquellos que toman malas decisiones absorban los costos correspondientes. Sin embargo, diversas instituciones crecieron a tal nivel que su quiebra ponía en riesgo a todo el sistema económico, lo que se conoce como muy grandes para quebrar o too big to fail.

Cuando algunas de estas empresas en diversos sectores estuvieron en riesgo, los gobiernos actuaron para evitar su quiebra, tomando medidas que nunca harían en épocas de mayor estabilidad, como son la intervención en los consejos de administración de diversas empresas, préstamos a compañías sin las garantías correspondientes y excesiva expansión monetaria entre otras.

Como resultado de lo anterior hoy, después de más de una década, todavía hay una excesiva liquidez en los mercados internacionales. Esto ha provocado que la mitad de las economías desarrolladas tengan tasas de interés nominales negativas, haya un crecimiento del crédito sin evaluar los riesgos de manera correcta y se tengan incrementos de las bolsas de valores que no corresponden a las valuaciones tradicionales de las empresas. Además de que existen riesgos en diversos sectores y países resultado de que debido a las tasas de interés tan bajas una gran cantidad de proyectos y empresas parecen ser rentables, pero que no sobrevivirán si las mismas regresan a niveles más normales en el futuro.

Por otro lado, los distintos gobiernos han dedicado más atención y tiempo a salvar sus sistemas financieros, lo cual es lógico y razonable, pero han descuidado atender a otros sectores económicos y a grupos sociales importantes. Además los gobiernos en el mundo han reducidos recursos dedicados a los programas sociales para usarlos en el salvamento del sistema financiero y evitar que se repita la grave crisis de 2008, que solo es comparable a la ocurrida en la década de los 30. Pero hoy en día diversos beneficiarios de esos programas que se cancelaron, manifiestan de diversas maneras su molestia. Hay que enfatizar que en México esa crisis se sintió menos que en el exterior debido a la oportuna reacción de las autoridades responsables en esos años y porque los bancos ya estaban saneados y muy capitalizados, lo que evitó incrementos drásticos en las tasas de interés y una devaluación drástica. Sin embargo, sus efectos todavía se perciben en la actualidad.

Ahora el gran reto es poder terminar el ajuste global con los menores costos sociales. Pero esto no es fácil como lo muestran la situación social en Francia, ahora que se trata de ajustar el programa de pensiones o el conflicto comercial entre Estados Unidos y China o la dificultad para ratificar el nuevo tratado comercial de Norteamérica, debido al elevado déficit comercial de nuestro vecino país del norte. Todos los anteriores son síntomas concretos del actual desequilibrio global.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.