Posible impacto económico del coronavirus
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Posible impacto económico del coronavirus

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Posible impacto económico del coronavirus

03/03/2020

El virus denominado Covid-19 o también conocido como coronavirus en México sigue avanzando en el mundo, al enfermar personas en decenas de países, incluido el nuestro. Aunque a la fecha no se tienen decesos de niños y la gran mayoría de los enfermos se han recuperado a pesar de no tenerse todavía una vacuna, ya empieza a ser preocupante por la cantidad de muertes que puede ocasionar y su impacto en las distintas economías.

La mayoría de los expertos en el tema consideran que este virus se comportará como otros que han producido enfermedades respiratorias, por lo que esperan que la enfermedad perderá fuerza en los próximos meses. Este se debe a que este tipo de virus prospera en entornos húmedos y fríos, por lo que en la medida en que se incrementen las temperaturas por el inicio de la primavera y, sobretodo, el verano, será menos grave. Por lo mismo, su impacto más grave será en el primer semestre del año.

Diversos organismos y centros de investigación ya han hecho varios estudios sobre lo que puede acontecer en las diversas economías en el presente y próximo año. Calculan que el PIB mundial se puede reducir con respecto a las estimaciones anteriores entre medio y un punto porcentual en el presente año, mientras que el ajuste será cercano a una tercera parte de un punto porcentual para 2021. Con esto se espera que la economía mundial todavía tenga un incremento de 2.4 por ciento en este año y sea de 3.3 por ciento para el próximo. En el caso de México el crecimiento será significativamente menor por razones internas, por lo que estiman será más cercano a 0.7 por ciento en 2020 o incluso menor.

Cada país tendrá un impacto diferente, tanto por diversas razones internas como externas. El caso más relevante es el de China, que verá disminuido su crecimiento en un punto porcentual y será inferior a 5 por ciento. Hay que recordar que esa economía crecía a tasas superiores a diez por ciento hace un par de décadas. Esta desaceleración tendrá repercusiones en el resto del mundo, por la creciente importancia de esta economía asiática. Por ejemplo, cuando ocurrió la crisis anterior del SARS, en 2002, el PIB de China representaba 7 por ciento del PIB mundial mientras que hoy en día ya es superior a 16 por ciento. En el sector industrial China ha pasado de representar 8 por ciento del total mundial a 21 ´por ciento en los mismos años y la Inversión Extranjera Directa de China subió de representar 2 por ciento a 7 por ciento en esos años.

Lo anterior significa que los productos de ese país se han vuelto un componente importante en la cadena de producción de varias naciones, por lo que problemas en su abastecimiento ocasiona retrasos a nivel global. Además, China es un importador importante de diversas materias primas y energía. Por ejemplo, sus compras de aluminio representan 58 por ciento de la demanda mundial, arriba del 50 por ciento de la demanda de cobre, del 48 por ciento del níquel y cerca de 14 por ciento del petróleo. Por lo mismo, la caída de su actividad reduce los precios de estos productos en los mercados mundiales.

Además hay que recordar que la demanda agregada de los países (contrapartida de la producción interna) se compone de consumo interno, de inversión, de gasto público y de exportaciones netas. En el primer componente habrá cambios en su composición, pero no se estima una modificación en su magnitud; así se incrementará la venta de medicinas y de servicios médicos y se reducirá de otros sectores; lo que ocasionará problemas en varias ramas de las economías. La inversión sí se verá afectada por un deterioro de las perspectivas futuras. Por su parte las exportaciones sí se afectarán por el menor dinamismo del comercio mundial. La gran incógnita es que pasará con el gasto público, ya que en condiciones más normales se utilizarían las reservas que tiene este sector para reactivar la economía, pero en las actuales condiciones pueden tener un efecto negativo en el déficit fiscal poniendo en riesgo el equilibrio macroeconómico. Es indudable que las distintas autoridades monetarias tendrán presiones para seguir políticas más relajadas, lo que significará que volverán a bajar las tasas de interés en los distintos países.

Se estima que las naciones que tendrán un mayor impacto negativo serán en primer lugar China, luego serán más perjudicados Australia, India, Japón, Rusia, Italia y México con una reducción de su dinamismo cercano al medio punto porcentual. Por su parte, se estima que los Estados Unidos y Alemania tendrán un menor impacto negativo y seguirán muy cerca de la tendencia actual.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.