¿Por qué es tan positivo el control de la inflación?
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¿Por qué es tan positivo el control de la inflación?

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¿Por qué es tan positivo el control de la inflación?

02/07/2019

La inflación en México, medida por medio del Índice de Precios al Consumidor, se situó a una tasa de 4.0% en la primera quincena de junio, en comparación con la misma fecha del año anterior. Esto no quiere decir que la totalidad de los precios de los diferentes bienes y servicios se incrementaron en este porcentaje en los pasados doce meses, sino que algunos subieron mucho más mientras que algunos otros lo hicieron menos o incluso se redujeron. Esta tasa es relevante porque la inflación llegó a situarse casi al 7% hace dos años como resultado, entre otros factores, del incremento en el tipo de cambio y en el precio de los energéticos.

Sin embargo, este porcentaje todavía es elevado porque significa que la moneda perdió el 4% de su poder de compra en los pasados doce meses. Para aquellos que tienen acceso al sistema financiero esto lo pueden más que compensar con inversiones en las diversas instituciones; pero aquellos que guardan sus ahorros en efectivo, como lo realizan las personas de menores ingresos, han perdido el 4% de su patrimonio, lo cual significa que han perdido la cuarta parte del mismo en el pasado lustro, aunque en términos nominales sigan con el mismo dinero “debajo del colchón”. Esta es una pérdida importante al considerar que el camino al bienestar económico es por medio de la acumulación de ahorro, es decir por la formación de un patrimonio.

Esta pérdida se agrega a la imposibilidad de un importante porcentaje de la población de acceder a una propiedad formal, por la imposibilidad de tener los correspondientes títulos de propiedad. Estos dos puntos explican gran parte de la pobreza de un elevado porcentaje de la población en nuestro país.

Es importante comprender que cuando la inflación baja no significa que los precios de todos los bienes están estables o se reducen, sino que todos los precios suben y bajan en distinta magnitud, pero la moneda conserva su poder de compra. Esto permite que el sistema de precios pueda funcionar como un indicador o sistema de señales que avisa u “ordena” a los consumidores y a los productores que adquirir y que producir.

Por ejemplo, en los pasados doce meses los precios en promedio a nivel nacional subieron en 4%, pero los Restaurantes y Hoteles lo hicieron en 5.5% y las Comunicaciones bajaron sus precios en 0.72%. Si vemos productos en lo individual los cambios son más drásticos ya que en solo 15 días el limón y la cebolla bajaron 11%, mientras que el transporte aéreo subió en 16% (seguramente por el inicio del periodo vacacional, así como la volatilidad en el tipo de cambio y en el precio de la gasolina en los mercados internacionales).

Todos estos cambios son señales que los millones de fabricantes, de productores y de comerciantes siguen con gran cuidado y atención de manera continua para anticiparse a la competencia. Su sobrevivencia en el mercado depende de que sean acertados y oportunos. Algunos piensan de manera ingenua que es posible que un funcionario público o empleados fijando los precios en alguna oficina gubernamental puedan sustituir a estos millones de participantes que operan en los mercados arriesgando sus propios recursos. Lo que si pueden hacer estos funcionarios es facilitar el funcionamiento de los mercados por medio de propiciar la competencia y la divulgación de la información, entre otras actividades. Otros más piensan también de manera errónea que el gobierno debe de abstenerse de participar en el sistema económico, siendo una de sus principales funciones ver que esté operando de manera correcta el complejo y sofisticado sistema de señales que es el mercado.

Algunos más opinan que debería de permitirse que el país tenga una mayor inflación para lograr una mayor tasa de crecimiento económico. Sin embargo, los costos de esta opción son muy elevados por dos razones:

1) La mayor inflación distorsiona el sistema de precios, con lo que se toman erróneas decisiones de inversión en el mediano plazo, lo cual reduce la productividad y por ende el crecimiento;

2) La inflación perjudica a las personas de ingreso fijo al reducirles el valor real de su salario, de sus sueldos y otros ingresos; al mismo tiempo que les destruye sus ahorros.

La inflación ha mostrado en distintas épocas y países que es el camino más rápido al empobrecimiento de la población, sobre todo a los que tienen menores ingresos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.