Perspectivas internacionales para 2018
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Perspectivas internacionales para 2018

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Perspectivas internacionales para 2018

02/01/2018
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Economía mundial (Shutterstock)
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Hace un año comenté que la economía mexicana tendría que enfrentar la amenaza de la cancelación del TLCAN, debido a que el nuevo gobierno norteamericano consideraba que el mismo no le era beneficioso, así como la posible construcción de un muro que dividiera nuestras naciones. Sin embargo, consideraba que el principal riesgo que podría tener nuestro país era una reforma fiscal que redujera los impuestos a las empresas en Estados Unidos, lo cual podría en desventaja a las radicadas en México. Su efecto sería una reducción en la inversión local y una salida de capitales, perjudicando al tipo de cambio.

Ahora es ya una ley aprobada por el Congreso y en pocos días se conocerán los detalles de la misma para poder identificar cómo afectará a nuestras empresas y a nuestra economía. Resalta que el gobierno chino acaba de anunciar que permitirá la deducción de las reinversiones que hagan las empresas extranjeras cumpliendo ciertas condiciones, como respuesta a esa reforma fiscal. Nuestro gobierno tendrá también que reaccionar a la misma o el costo será una pérdida en inversión y empleos.

Este cambio a las leyes fiscales se da en un entorno internacional inmerso en una profunda transformación política y económica. Por un lado, las instituciones multilaterales creadas al finalizar la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de tener un entorno global que evitara un nuevo conflicto armado, están sujetas a fuertes presiones. Entre las mismas están la Unesco, la Organización Mundial de Comercio, la NATO, el Fondo Monetario Internacional, las Naciones Unidas y muchas otras más. El gobierno de la principal potencia mundial ha decidido renunciar a su papel de líder global, lo que ya se refleja en un reacomodo del equilibrio económico mundial y en el rol de México en este escenario. Esta situación se agravará en los siguientes meses, lo cual podría desembocar en el incremento de conflictos regionales en distintas partes del mundo.

Por otro lado, el ciclo de globalización que se inició con la caída del Muro de Berlín en 1989 parece haber llegado a su fin. Con el colapso del sistema económico socialista se pensaba que el desarrollo de las naciones consistía en poner en vigor un sistema capitalista de libre comercio para que se tuviera bienestar generalizado, de manera automática. Tres décadas después se confirma que esto no es suficiente para corregir los diversos problemas que tienen los países.

La mayoría de los actuales electores no vivieron o recuerdan el difícil entorno que predominaba en sus países antes de la etapa de la globalización, pero están conscientes de sus problemas y costos. Por lo mismo, son fácilmente convencidos de votar por candidatos que proponen soluciones populistas e inviables que ya se intentaron en el pasado, pero que fracasaron. Tal es el caso del Brexit en Gran Bretaña, el aislacionismo de Estados Unidos o el apoyo a partidos de extrema izquierda o derecha en distintas partes del mundo.

El TLCAN se negoció y aprobó dentro de este ciclo de globalización y hoy es puesto a prueba y a una fuerte revisión, en un momento en que se desarrolla la llamada cuarta revolución industrial. Ésta modifica de manera drástica los procesos productivos, lo que era el fundamento básico de la globalización. Cada vez es menos importante el intercambio de bienes y su lugar lo ocupan los distintos tipos de servicios, sobre todo los basados en los procesos electrónicos y de internet. Por ejemplo, los robots ocupan los lugares que antes desempeñaban los obreros, pueden trabajar 24 horas al día sin exigir aumentos de sueldos ni mejoras en su lugar de trabajo, por lo que desplazan la mano de obra. Sin embargo, predomina la creencia de que es el comercio internacional el que elimina los puestos de trabajo. Hoy las fábricas robotizadas no tienen que instalarse en México para aprovechar los bajos salarios que se tienen en nuestro país, sino pueden quedarse en Estados Unidos para aprovechar los menores impuestos. Esto cambia el concepto básico del comercio mundial.

Por lo mismo, 2018 será un año de importantes definiciones económicas mundiales. De las reacciones y decisiones que se tomen en México dependerá el camino que seguirá la economía nacional durante las próximas décadas.

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* El autor es economista.

Opine usted: benito.solis@solidea.com.mx

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