Mayor preocupación de los mercados respecto a México
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Mayor preocupación de los mercados respecto a México

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Mayor preocupación de los mercados respecto a México

13/11/2018

Los participantes en los mercados están cambiando su opinión respecto al comportamiento futuro de la economía mexicana en las pasadas semanas, lo cual se refleja en las distintas cotizaciones de los activos financieros de nuestro país.

Hay que enfatizar que cuando los analistas hablan de los mercados no se refieren a la caricatura de un pequeño grupo de ricos que, en algún parte del mundo, toman decisiones para aprovecharse de cierto país como parece que algunos creen. En realidad un mercado es la acción simultanea de millones de personas (ya sean ejecutivos de grandes empresas y trabajadores de las mismas, millonarios y ricos, de clase media y de pocos recursos, tanto dentro como fuera de México) que toman decisiones sobre sus patrimonios, sus ahorros y sus deudas, de sus compras y sus vacaciones, de sus trabajos y de la educación de sus hijos, así como del uso de sus tarjetas de crédito y mil decisiones más. Como ejemplo está que miles de personas de todos los niveles en todo el mundo compraron los bonos garantizados con los ingresos futuros del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, esperando su recuperación y rendimiento de cierta manera y en cierto plazo. Sin embargo, hoy en día no tienen claro si recuperarán su inversión y a qué plazos; pero ya tienen una reducción actual en el precio de estos bonos, por lo cual se sienten engañados y enojados.

Estas opciones que se toman en los mercados se basan en la información disponible, en las percepciones que tienen, en las reglas y cumplimiento de las leyes que ven y escuchan y, sobre todo, en la confianza que inspiran los gobiernos y las autoridades.

Todo lo anterior se refleja en la cotización del peso mexicano, el cual se ha devaluado 9 por ciento en las pasadas seis semanas. De no compensarse esto de alguna manera, podría reflejarse en una inflación adicional de tres puntos porcentuales, es decir en unos cuantos meses podríamos estar en una inflación anual cercana o superior al 7 por ciento, perjudicando a un porcentaje importante de la población. En este escenario, y para evitarlo, es previsible que el Banco de México decida elevar su tasa de interés de referencia, lo cual lesionaría a los deudores, reduciría el ritmo de crecimiento económico, bajarían las utilidades de las empresas y en varios casos se tendrían pérdidas e incluso el cierre de algunas de ellas.

Otro indicador en el cual se refleja la preocupación de los participantes de los mercados es en los precios de las acciones de las empresas que cotizan en las bolsas de valores. Así, el IPC ha tenido una contracción de -13 por ciento en pesos y de -21 por ciento en dólares en sólo estas seis semanas. Aunque esto preocupa a los grandes inversionistas que están en los mercados bursátiles, en realidad afecta a todas las empresas, ya sean grandes o pequeñas, al ser una medición del valor de las compañías mexicanas. En estas semanas las mismas han perdido en promedio cerca del 20 por ciento de su valor, lo cual se reflejará en una menor capacidad de pagar sus deudas y los sueldos a sus trabajadores y empleados.

Algunos me han comentado que no entienden por qué existe preocupación en los mercados si el gobierno ya se arregló con las constructoras del aeropuerto de Texcoco y por otro lado es correcto que disminuyan o se eliminen las comisiones que cobran los bancos. La preocupación consiste en que estas medidas reflejan un cambio en el proceso de toma de decisiones, al modificarse contratos ya firmados y vigentes con base en “consultas populares”, lo cual cambia las reglas acordadas para la inversión realizada. Además, se toman reduciendo la autonomía del Banco de México, lo que propicia un incremento en la incertidumbre en el funcionamiento de la economía, lo que aumenta la inflación y las tasas de interés.

Todo lo anterior incrementará el gasto público y reducirá los ingresos del gobierno, lo cual afecta la fortaleza de sus finanzas, dificultando la promesa del presidente electo de conservarlas sanas, lo que es fundamental para el equilibrio macroeconómico.

En resumen, la manera en que se están tomando las decisiones de política económica incrementa la incertidumbre en el futuro desempeño de la economía mexicana, lo que se refleja en el tipo de cambio, en el comportamiento de las variables financieras, en menor inversión productiva y generación de empleos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.