Lo que hagamos hoy determinará el futuro de México
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Lo que hagamos hoy determinará el futuro de México

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Lo que hagamos hoy determinará el futuro de México

16/06/2020
Actualización 16/06/2020 - 12:52

El autor es economista .

Los distintos datos que se van conociendo confirman la gravedad de la situación económica en los distintos países. Por ejemplo, la producción industrial en México tuvo una contracción de 29.6 por ciento anual en el pasado mes de abril, destacando la caída en el sector manufacturero de 35.5 por ciento, que se esperan podrían ser peores en mayo. Por otro lado se calcula que 12 millones de personas han dejado de laborar como resultado de la pandemia, tanto en la economía formal, como en la informal.

No sólo parece que la situación no mejorará de manera relevante en la mayoría de los países, sino que reconocidas instituciones, como la OCDE, ahora publican dos pronósticos del crecimiento económico para los próximos años, que consisten en el tradicional y en una nueva versión suponiendo que se tendrá una nueva ola de contagios en los próximos meses. En el primer caso se espera que la economía mundial se contraiga 6.0 por ciento en 2020, la Zona Euro disminuya 9.0 y México -7.5 por ciento. En caso de que se tuviera una segunda ola de contagios, los datos correspondientes serían de -7.6 por ciento, -11.5 y en el caso de nuestro país la contracción podría ser del -8.6 por ciento.

La actual crisis económica está destruyendo miles de empresas en el país, millones de empleos, el patrimonio de diversas familias y, en suma, una parte de la riqueza de la nación. Tardará años e incluso lustros poder recuperar el nivel de vida que se había alcanzado recientemente, dependiendo de las decisiones que se tomen en los siguientes días y semanas.

La actual crisis de salud eventualmente se superará, pero dejará cicatrices en la mayoría de las naciones. Algunas regresarán a la senda del crecimiento de manera rápida, pero muchas otras no podrán hacerlo en el corto plazo, ya que tendrán problemas de excesiva deuda, estructura productiva reducida, desempleo generalizado y creciente pobreza de una porción importante de sus poblaciones.

Antes de la aparición de este virus, la humanidad había alcanzado niveles de bienestar y de reducción de la pobreza nunca vistas con anterioridad, resultado de la generalización de la libertad individual y de un esquema de producción basado en el sistema de libertad de precios y mercados. A diferencia de lo que piensa la mayoría de la gente, este sistema productivo es muy complejo, porque funciona sobre una sofisticada y compleja estructura de equilibrios, que es difícil crear y que se debe de estar ajustando de manera continua, pero se puede romper de una manera muy fácil. Para evitarlo, existen diversas instituciones que tienen como objetivo el funcionamiento del sistema, como son las comisiones de competencia, la autonomía de los bancos centrales, las comisiones reguladores del sistema bancario y de diversos mercados específicos, con personal muy capacitado.

Para que los países puedan volver a recuperar el crecimiento deben de proteger a estas instituciones, ya que permiten a este esquema productivo funcionar en un entorno de libertades para producir e innovar. La alternativa a este esquema de libertad de los ciudadanos consiste en un esquema de controles a todo el proceso productivo y por ende a las personas, lo que propicia sociedades estancadas, con bajos niveles de vida y con muy bajo crecimiento económico.

Para que nuestros países puedan lograr elevadas tasas de crecimiento económico, una vez superada la pandemia, deberán mantener la apertura de los mercados; sostener la estabilidad de la moneda, con baja inflación y flexibilidad de los precios; proporcionar información veraz y oportuna a la sociedad, para que los productores y los consumidores puedan tomar mejores decisiones. Además es fundamental fomentar la competencia de los distintos productores y evitar los monopolios para que los consumidores podamos elevar nuestro nivel de vida al obtener productos más baratos y de mejor calidad.

En este esquema de apoyo a la producción y al empleo es fundamental la existencia de un Estado de derecho, en el cual los cambios a las leyes sean poco frecuentes, bien evaluados y justos, en el cual se respete y se cumplan las leyes.

Lo que se haga en el presente para enfrentar la pandemia y permitir que opere el sistema económico de libertades determinará el futuro de las naciones y sus poblaciones en los siguientes años.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.