Benito Solis

Extinción de fideicomisos, mala señal para la inversión

Los fideicomisos son instrumentos legales que proporcionan una mayor certidumbre en el uso de los recursos para los fines previstos.

El autor es economista .

México no crece más ni se crean los suficientes empleos que requiere la población porque la inversión es insuficiente y con frecuencia se realiza en proyectos que no son rentables. La inversión productiva es aquella que se realiza en proyectos que permiten producción adicional en el futuro y no sólo más consumo en el presente. En nuestro país la inversión pública y privada es cercana a 20 por ciento del PIB, mientras la necesaria debería ser de 30 por ciento, es decir superior en 50 por ciento a la realizada en los últimos años.

No sólo eso, sino que recientemente ha estado disminuyendo en términos nominales, ya que el año pasado, antes de que comenzara el Covid-19, la inversión total tuvo una contracción de 5.1 por ciento y en los primeros siete meses de 2020, su caída fue de 21.4 por ciento en comparación a 2019. Esto significa que en los siguientes años habrá una recuperación muy débil y con riesgos de volver a presentarse una nueva recesión después del rebote al inicio de 2021, de no tomarse medidas para cambiar este comportamiento. Existen suficientes recursos en el mundo y en México que podrían canalizarse a proyectos productivos si se tuvieran las condiciones correctas, como es mayor seguridad, un Estado de derecho correcto y estable, impuestos a los ingresos y a los precios de la energía comparables a los que prevalecen en nuestros socios comerciales, etcétera.

Los inversionistas requieren certidumbre para su correcta toma de decisiones, no sólo en el presente sino también en el futuro. Hay que enfatizar que con frecuencia los proyectos tardan un largo tiempo en llevarse a cabo y después de varios años se logra recuperar la inversión inicial. Es por lo mismo que cambios en las reglas de la inversión ya realizada se traduce en un aumento en el riesgo para los nuevos proyectos. Y a esto sigue la regla de que "a mayor riesgo corresponde un mayor rendimiento"; es decir si se percibe que habrá mayor riesgo en el futuro, los inversionistas requieren que sus proyectos tengan una mayor utilidad o no se harán realidad. En la práctica esto significa que las tasas de interés se elevarán para compensar el mayor riesgo percibido. Esto explica, en parte, por qué se ha tenido un menor interés de los inversionistas para participar en diversos proyectos en el país.

Cambios en los precios y en las políticas públicas influyen de manera importante en la percepción del riesgo de los inversionistas. Recuerdo hace años que un grupo había gastado una cantidad de dinero importante para evaluar una inversión en el sector metalúrgico, cuando se empezó a mencionar que habría un nuevo impuesto para ciertos energéticos, sin definir la cantidad ni cuales sectores serían los afectados. Ellos decidieron suspender todo el proceso hasta tener claridad respecto a cuáles serían los energéticos que pagarían el impuesto y cuáles lo exentarían. "Si el impuesto es sobre el gas y los hornos lo consumen, quebrarían, pero si instalaran hornos eléctricos serían muy exitosos". En resumen, una decisión gubernamental podría ser muy costosa para su compañía, lo cual le impidió realizar la inversión en ese momento, la que finalmente llevaron a cabo en otro país, con reglas más claras y predecibles.

Los fideicomisos son instrumentos legales que proporcionan una mayor certidumbre en el uso de los recursos que tienen a su encargo. Esto permite que el gobierno, las instituciones públicas y privadas, así como los particulares tengan una mayor seguridad de que sus aportaciones se utilizarán para los fines previstos. Es por lo mismo que quienes administran estos recursos tienen la obligación de su correcto uso, so pena de incurrir en responsabilidades legales. Al extinguir estos fideicomisos se deberá de definir si todos sus recursos se deberán de canalizar al gobierno o si hubo otros participantes a quienes se les deberá de regresar sus aportaciones.

Sin embargo, el principal problema que ocasiona esta medida es el impacto que tiene en la percepción sobre los demás fideicomisos e instituciones financieras. Hay fideicomisos de administración y de pago de distintos tipo y existen dudas razonables al respecto, sobre si también serán sujetas al control gubernamental en el futuro, si puede el Congreso cambiar las leyes que los regulan, etcétera. Hay emisiones de bonos garantizados con recursos públicos, como por ejemplo de las carreteras, de los gobiernos estatales o de empresas del sector público. ¿También podrán ser afectadas por este tipo de intervención? Todo lo anterior se reflejará en un mayor riesgo, lo que elevará las tasas de interés para nuevas emisiones en el futuro, haciendo inviable una gran cantidad de proyectos, retrasando así la recuperación económica.

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