¿Estamos preparados para la reactivación económica?
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¿Estamos preparados para la reactivación económica?

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¿Estamos preparados para la reactivación económica?

23/06/2020

El auto es economista.

La actual pandemia tendrá muy elevados costos para los distintos países en términos de pérdida de vidas humanas, así como de la destrucción de la riqueza y del patrimonio. Esta enfermedad está ocasionando la muerte de cientos de miles de personas, pero también lo está haciendo la recesión que las naciones sufren. Será motivo de diversos estudios futuros identificar cuántas vidas se perdieron por falta de atención médica a otras enfermedades que no se pudieron atender de manera correcta, debido a que los recursos se canalizaron al cuidado de enfermos del Covid-19, por la mala alimentación y falta de medicamentos provocada por la caída de ingresos de las personas, por la falta de cuidados de pacientes que no podían ser atendidos porque sus familiares o médicos no podían desplazarse por el encierro y por la delincuencia que esta recesión ha propiciado, entre muchas otras causas.

Ahora las naciones, es decir los gobiernos y las sociedades, debemos de enfrentar este virus de tal manera que sea posible recuperar el crecimiento en los siguientes años. Esto debido a que existe el gran riesgo de que se tomen decisiones que dificulten o incluso impidan volver a crecer en el futuro. Hay que tener cuidado de que no se “tomen remedios que resulten peores que la enfermedad”. En la historia son frecuentes los casos de que frente a una grave crisis los distintos gobiernos decidan estrategias que inhabiliten el crecimiento futuro, como resultó en varias naciones de Europa Oriental después de la Segunda Guerra Mundial o en otras naciones asiáticas.

México perdió un tiempo muy valioso al no prepararse de manera oportuna y correcta para enfrentar este virus y lo está pagando la sociedad. Ahora deberá de enfrentar el Covid-19 de una manera que sea posible recuperar el bienestar de la población una vez superada la crisis de salud. Un criterio fundamental debería ser perseverar o incluso fortalecer los factores que permitan elevar el ingreso nacional el cual, por igualdad contable, es idéntico al producto nacional (haciendo el ajuste del sector externo). Entonces se deben crear las condiciones que permitan que la producción pueda volver a reactivarse en el futuro. Su destrucción es equivalente a la caída en el ingreso nacional, es decir de las familias, de las personas y de los trabajadores, así como del mismo gobierno, ya que se reduce la captación de impuestos, lo cual ya ocurre en este momento.

Pero para que exista producción deben de trabajar de manera armoniosa los llamados cuatro factores de la producción, que son 1) los recursos naturales, entre los cuales está la tierra; 2) el trabajo que proporcionan las personas; 3) el capital, que se refiere al ahorro acumulado; y el factor menos comprendido que es 4) la capacidad empresarial. Este último factor es aquel que logra reunir los tres anteriores, para que de manera conjunta se produzcan los bienes y servicios que la sociedad demanda y por la que está dispuesta a pagar, pago que se convierte en el ingreso que posteriormente se distribuye entre los factores de la producción. Esta capacidad empresarial pueden ser personas individuales, pero con más frecuencia son empresas.

El bienestar futuro de las sociedades resultará del número de empresas que sobrevivan a la actual pandemia, así como de las nuevas que se logren crear y de la inversión que realicen en el país. México se rezagó en ambos conceptos en los últimos años, situación que se está agravando por la actual pandemia. Por ejemplo, el monto de inversión ha tenido una reducción relevante, tanto la que realiza el gobierno como la del sector privado. Esta última con una fuerte caída a partir de las elecciones presidenciales, debido a la incertidumbre que provocó el cambio de gobierno en el país.

Por otra parte, la creación de nuevas empresas en México es significativamente menor que en la mayoría de las naciones con elevado crecimiento y un bienestar superior, según los datos del Banco Mundial de hace un par de años. Por ejemplo, mientras que en Hong Kong se creaban 28 empresas al año por cada mil habitantes con una edad entre 15 y 64 años, en Nueva Zelandia eran 17 empresas, en Reino Unido y en Australia 15, en Suiza cuatro al año, mientras que en México sólo se creaba una empresa formal en este lapso. En esta lista nuestro país está en el lugar 102, de aquí el rezago que se tiene en la creación de nuevos empleos. Son varias las explicaciones de esto, como la serie de requisitos que se le solicitan a las empresas, pero una que destaca es el elevado impuesto al ingreso que tienen que pagar.

Se debería de aprovechar este valioso tiempo para propiciar las condiciones que permitan la creación de millones de empresas que permitan que México supere su pobreza. En caso contrario, nos tardaremos muchos años en regresar al crecimiento.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.