Déficit comercial de México, bajo control
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Déficit comercial de México, bajo control

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Déficit comercial de México, bajo control

30/01/2018
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Exportaciones
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Cuando México tenía un tipo de cambio fijo, el monto de su déficit comercial con el exterior era un buen indicador anticipado de ajustes en la moneda e incluso de crisis financieras. Por ejemplo, en el periodo de 1992 a 1994 el déficit comercial fue superior al 4.0 por ciento del PIB en los años de 1974 y 1975. A esos desequilibrios siguieron fuertes devaluaciones del peso y crisis en los años de 1995 (el llamado 'error de diciembre') y en 1976-1977. Es por lo mismo que todavía hay preocupación por los déficits comerciales elevados.

Debido a que en esos años se tenía una política de tipo de cambio fijo o semifijo en nuestro país, el desequilibrio comercial requería obtener las divisas de otras fuentes para financiarlo y sostener el valor de la moneda. Una manera frecuente para lograrlo era por medio de un mayor endeudamiento con el exterior. Hoy en día el ajuste es muy diferente y se realiza de manera automática, ya que si hay déficit comercial, es decir que las importaciones sean mayores que las exportaciones, se desliza el tipo de cambio hasta que se restablece el equilibrio. Al debilitarse el valor del peso frente al dólar, se reducen las importaciones, salen menos turistas mexicanos al exterior y se incrementan otras exportaciones e ingresos. Todo lo anterior permite que se reduzca el déficit comercial.

Los datos dados a conocer la semana pasada confirman lo anterior, ya que el déficit comercial de nuestro país fue de 10.9 mil millones de dólares, inferior a los 13 mil millones del año anterior, lo que representa cerca de 1.0 por ciento del PIB. Destaca que aunque existe un superávit comercial con Estados Unidos, el déficit con el resto del mundo, sobre todo con las economías asiáticas como la china, es muy superior.

Las exportaciones totales realizadas por México el año pasado sumaron la cantidad de 409.5 miles de millones de dólares, es decir más de mil millones de dólares diarios. Esto equivale a cerca de 40 por ciento del PIB total, con lo que nuestra economía es una de las más abiertas al exterior. Hay que enfatizar que en 1993, el año anterior al inicio del TLCAN, se exportaron 51.9 mil millones de dólares, equivalente a 10 por ciento del PIB, es decir, hoy se tiene un incremento de ocho veces más.

Destaca que del total de las exportaciones, sólo 23.6 miles de millones fueron petroleras, es decir 5.8 por ciento. Esto contrasta con lo que ocurría cuando México tenía una política de tipo de cambio fijo, ya que cerca de 80 por ciento de las exportaciones eran del sector energético. Como resultado de lo mismo, se tenían años de buen crecimiento cuando se elevaba el precio del petróleo, pero se tenían que realizar fuertes ajustes a la economía para reducir las importaciones y sostener el tipo de cambio cuando bajaba el precio del petróleo. Este es el caso actual en Venezuela.

Incluso en la actualidad la balanza comercial petrolera de nuestro país es negativa, con 18.4 mil millones de dólares en 2017, pero esto es más que compensado con los ingresos de otros sectores. Por ejemplo, las remesas de los trabajadores mexicanos en el extranjero (se estima serán cercanas a 27 mil millones el año pasado) y los ingresos por turismo (cercanos a 20 mil millones de dólares). Hay que destacar que las exportaciones de la industria automotriz fueron de 126.7 miles de millones de dólares el año pasado y las exportaciones totales de la industria manufacturera representaron 89 por ciento de todas las exportaciones mexicanas.

En conclusión, México tiene ingresos del exterior muy diversificados, que lo hacen menos sensible a la caída en los ingresos petroleros. Además, el tener un tipo de cambio flexible le permite absorber los shocks negativos del extranjero de una manera más paulatina, al mismo tiempo que permite que otros sectores se beneficien del mismo. Por ejemplo, el debilitamiento que sufrió el peso en los pasados meses le ha permitido al sector agropecuario, al automotor, a la industria pesquera y a muchas más tener ingresos extraordinarios, lo que ha mantenido el crecimiento y la generación de empleos. En otras épocas, caídas en los ingresos petroleros de esta magnitud produjeron crisis que empobrecieron a varias generaciones de mexicanos, hoy nuestra economía es muy diferente.

* El autor es economista.

Opine usted: benito.solis@solidea.com.mx

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