Creciente deterioro de las finanzas públicas
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Creciente deterioro de las finanzas públicas

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Creciente deterioro de las finanzas públicas

14/07/2020
Actualización 14/07/2020 - 10:33

El autor es economista.

El actual gobierno ha sido muy estricto en tratar de mantener las finanzas públicas bajo control, especialmente el gasto, y así evitar incrementos en la deuda pública. El objetivo de este esfuerzo es evitar un deterioro en la calificación crediticia del país y un rompimiento en el equilibrio macroeconómico que se ha logrado en los pasados lustros. Con esto se procura reducir las posibilidades de tener inflación, mayores tasas de interés y devaluaciones traumáticas en el tipo de cambio. Esto incluso ha provocado diversos conflictos con sectores como han sido el de salud, de educación, así como con diversos estados y municipios por la reducción en el gasto público.

Algunas instituciones internacionales han externado opiniones favorables al respecto al mencionar que México tendrá una mejor posición financiera una vez que se supere la pandemia, al tener su deuda pública reducida en comparación con otras naciones. Sin embargo, el hecho de que no aumente la deuda en términos absolutos o nominales no significa que no exista un deterioro de la misma. La razón de esto es que las calificadoras y los acreedores consideran importante la deuda no en monto absoluto, sino en relación a la producción del país, es decir ven la relación de deuda/PIB.

Por lo mismo, aunque la deuda pública siga siendo la misma, se tiene un deterioro por la caída que tendrá el PIB en cerca de -9.0 por ciento o más en el presente año. Si a esto se agrega que parte de la deuda está en dólares y el PIB en pesos, habrá un deterioro adicional por el impacto de la devaluación de la moneda, que puede significar que la deuda pública sea cercana a 58 por ciento al final del presente año. Este incremento en la relación deuda a PIB es inconsistente con la actual calificación crediticia.

Un problema financiero adicional que debe enfrentar el gobierno es el deterioro que la pandemia y la recesión están provocando en las finanzas públicas, principalmente en los ingresos del sector público. Esto no es obvio cuando se revisan los datos de las finanzas públicas durante los primeros cinco meses del año. En el periodo de enero a mayo de 2020 se tiene que los ingresos públicos disminuyeron en 3.1 por ciento en términos reales, es decir al eliminar el efecto de la inflación, en comparación al mismo periodo del año anterior. Aunque los ingresos petroleros sufrieron una fuerte contracción de 47.3 por ciento, los ingresos no petroleros lo compensaron en gran parte al elevarse en 5.1 por ciento. Por su parte, el gasto neto se elevó en 4.6 por ciento por arriba de la inflación.

Toda la información anterior no parece preocupante porque incluye los primeros tres meses del año, cuando la pandemia apenas empezaba y se tienen los ingresos tributarios del año anterior. Sin embargo, al revisar los datos de finanzas públicas sólo de mayo, la situación se muestra grave, ya que los ingresos presupuestarios, es decir los petroleros y los no petroleros, cayeron en 23 por ciento. Los obtenidos del petróleo bajaron en 65 por ciento y los no petroleros bajaron en 13 por ciento. Dentro de estos últimos lo tributarios fueron -15 por ciento en relación al mismo mes del año anterior. Por su parte el gasto público se contrajo en 5.2 por ciento.

La razón de esto es que la actividad económica se ha reducido de una manera importante, lo cual provoca la fuerte caída en los ingresos tributarios. La contracción en las ventas han reducido el pago del IVA y las utilidades de las empresas, quienes pagan menos impuestos. Por otro lado, la caída en el empleo formal de más de un millón de personas también tiene un efecto en el pago de sus impuestos.

Lo anterior provocó que el déficit público fuera de 74 mil millones de pesos sólo en mayo, que es 13 veces superior al tenido durante el mismo periodo del año anterior. Debido a que los impuestos se pagan con cierto retraso, se espera que seguirá el deterioro de los ingresos públicos durante los siguientes meses. Será necesario una fuerte reactivación económica para que se logren restablecer los ingresos públicos y se cumplan las metas presupuestales. La misma no podrá darse sin el apoyo de la inversión privada.

De continuar esta situación se tendrá un problema importante en las finanzas públicas al final del presente año. Esto puede ser una de las razones por las que algunas autoridades han presionado para que la población regrese a trabajar y a su actividad laboral normal, a pesar de que todavía no se está en el ciclo descendente de los contagios del Covid-19.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.