Continúan los estragos económicos del Covid-19
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Continúan los estragos económicos del Covid-19

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Continúan los estragos económicos del Covid-19

10/03/2020

El virus Covid-19 ya afecta a personas en más de cien países, lo que ha generado impactos negativos en los diversos mercados financieros globales, al perjudicar los ingresos de empresas y al empleo. Por ejemplo, se anunció el cierre de escuelas, comercios y fábricas en toda Italia por varias semanas. En la actualidad, el país más afectado sigue siendo China, así como su zona de influencia económica como son Japón, Corea y otros más. De Italia el virus se está transfiriendo al resto de Europa y ya aparecieron los primeros enfermos en América Latina y en Estados Unidos. Aunque no se espera que se repita la grave crisis de la gripe española de hace un siglo, por la que murieron varias decenas de millones de personas, no es tan claro que tan grave pueda llegar a ser. A pesar de lo anterior ahora existe un consenso de que lo peor ya habrá pasado al inicio del verano.

Sin embargo, se espera que diversos sectores económicos sean especialmente perjudicados, como son los servicios turísticos de hotelería, restaurantes, cruceros y compañías aéreas. En la actualidad ya se están cancelando numerosas convenciones y congresos, así como proyectos de inversión. Más adelante veremos compañías de muy diversos sectores que tendrán caídas importantes en sus ingresos, por lo que no podrán cumplir con el servicio de sus deudas, lo que afectará a los diversos bancos. Asimismo, los diversos trabajadores estarán preocupados de no poder conservar sus trabajos por la creciente debilidad de las empresas, lo que les hará posponer sus adquisiciones de diversos bienes, sobre todo los de consumo duradero.

Parte del problema deriva de la debilidad de las distintas economías desarrolladas, que no han podido terminar de salir del ajuste por la grave crisis de 2009, a pesar de la agresiva política monetaria expansionista que han seguido sus gobiernos. La misma ha provocado diversos desequilibrios que impiden utilizar fuertes políticas expansivas en este momento.

Los temores derivados de que se tenga que enfrentar una posible recesión están provocando que los inversionistas transfieran parte de sus recursos a activos menos riesgos, aunque generen menores rendimientos, lo que se denomina “flight to quality”, como son los bonos del gobierno norteamericano. Esto explica su drástica caída en las tasas de interés, es decir el incremento en sus precios.

En este entorno, las economías están siendo perjudicadas tanto por el lado de la oferta como de la demanda. En el primer caso, las empresas están teniendo dificultades en obtener diversos componentes producidos en los países asiáticos afectados, que requieren en su producción. Esto será más obvio en las siguientes semanas, en donde veremos que faltan diversos productos en los anaqueles de los supermercados. En el aspecto de la demanda será relevante el deterioro de las expectativas de los consumidores, al temer perder sus empleos, lo que hace reducir el consumo de bienes duraderos.

Por lo mismo, diversas empresas tendrán reducciones en sus ventas e ingresos, así como en sus utilidades. Esto explica la actual caída en los precios de diversas materias primas, en los energéticos y en las acciones de las empresas.

Cabe esperar que en los próximos días, diversos gobiernos anuncien programas para apoyar a las empresas y a los consumidores, a fin de enfrentar la crisis en mejores condiciones y evitar que las economías caigan en recesión.

En el caso de México, esto es especialmente importante porque nuestra economía está en un claro proceso de desaceleración, que ya amenazaba en convertirse en una recesión. Debido a la actual desconfianza que existe entre los inversionistas no es posible seguir un programa expansivo fuerte, como lo anunciarán los gobiernos de las principales economías desarrolladas en los próximos días. De hacerlo así se provocaría una fuerte salida de capitales del país, lo cual rompería el actual equilibrio macroeconómico.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.