Benito Solis

Por qué México y Latinoamerica crecen muy debajo de su potencial

Latinoamérica vuelve a ser una decepción, con atraso económico, mala distribución del ingreso, instituciones débiles, delincuencia generalizada.

La mayoría de los países de Latinoamérica tienen inmensos recursos naturales, abundantes costas que facilitan el comercio global, numerosas poblaciones con ansias de prosperar y muchas otras ventajas que podrían traducirse a elevadas tasas de crecimiento económico, lo que, sin embargo, no se logra.

Recuerdo que cuando trabajaba en una institución global siempre hacíamos comparativos para ver que países y zonas del mundo lograban mayor desarrollo, resultando siempre que el Lejano Oriente obtenía un crecimiento muy superior al que se tenía en Latinoamérica. Sin embargo, a finales de la década de los 90 se tuvo una gran crisis en aquella parte del mundo, por lo que pensamos que finalmente llegaba el momento en que Latinoamérica encabezaría el mayor crecimiento global, por sus grandes recursos y tamaño.

La crisis económica asiática inició con la devaluación de la moneda de Tailandia. Con rapidez la misma se contagió a Indonesia, Corea de Sur, Hong Kong e incluso afectó a China y a Japón. Destaca que algunos gobiernos cayeron, como fue el de Suharto de Indonesia en 1998, quien después de treinta años tuvo que dimitir por la convulsión social que se tenía en el país.

Algunos consideran que la crisis se debió al excesivo endeudamiento externo tanto público como privado, así como los elevados flujos de capitales del exterior resultante de las elevadas tasas de interés internas que se pagaban en aquellos países. Aunque la deuda externa no parecía excesiva, fue imposible de pagar cuando los tipos de cambio se devaluaron. Así, en los cuatro grandes países del sudeste asiático su deuda externa pasó del 100 por ciento del PIB a más del 180 por ciento en el periodo de 1993 a 1997.

Como resultado de esa crisis, se pensó que finalmente era el momento para que Latinoamérica fuera la zona global que tendría un mayor desarrollo y podría ser el motor del crecimiento mundial. Sin embargo, después de un cuarto de siglo vemos que nuestra zona vuelve a ser una decepción, con atraso económico, mala distribución del ingreso, instituciones débiles, delincuencia generalizada y como consecuencia tiene fuerte emigración hacia otros países. Por ejemplo, el pronóstico del Fondo Monetario Internacional pronostica un crecimiento para 2024 en la zona de Oriente Medio de 3.4 por ciento, en Asia emergente de 4.8 por ciento y en África subsahariana de 4.0 por ciento, mientras que para América Latina de solo 2.3 por ciento. Destacan casos como el de Corea del Sur, que tenía un ingreso per cápita a la mitad de México hace medio siglo y hoy es muy superior al nuestro.

Son diversas las explicaciones a lo anterior, como una inversión productiva como porcentaje del PIB muy superior a la nuestra, que es cercana al 25 por ciento del PIB, apertura de los mercados, mayor competencia, menor corrupción, y muchas otra más.

Sin embargo, me quedó muy clara la diferencia entre los países desarrollados y los más atrasados como los nuestros, cuando hablé con una maestra de primaria en Suiza y le pregunté cuantos meses cerraron las escuelas como resultado del Covid. Me dijo que en su caso cerraron una semana y media, porque no pueden darse el lujo de no tener clases, ya que ¡Suiza es un país pobre! Esto a pesar de tener uno de los ingresos per cápita más elevado del mundo. Ella considera que son pobres porque no tienen acceso al mar para comerciar, no tienen recursos naturales, con poca superficie para sembrar, porque están rodeados de montañas. Que lo que tienen es una población educada y muy productiva y que no pueden desperdiciar el tiempo, por lo que se tomaron las medidas para evitar los contagios y siguieron impartiendo clases.

En nuestro continente es frecuente que no se le dé la importancia que tiene la educación y se enfatice más la memorización de datos y la dogmatización que el aprendizaje del pensamiento lógico y las ciencias. Esto explica mucho de los diversos problemas que tiene el país.

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