Benito Solis

Integración económica de Portugal a Europa, lección para México

La teoría económica es clara sobre los posibles efectos en caso de la integración comercial de una económica pequeña con una significativamente mayor.

LISBOA, Portugal.- Al inicio de la década de los 90, en México se empezó a discutir la conveniencia de tener un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos, como de manera reciente lo había hecho Canadá. Las posiciones de los distintos sectores eran con frecuencia antagónicas e incluso agresivas. Mientras algunos pensaban que permitiría que nuestro nivel de vida fuera parecido a la que tenían en aquella nación, otros creían que sería el fin de las empresas mexicanas y de nuestra economía, así como de la democracia y libertades políticas.

En ese entonces un organismo empresarial pidió a un muy pequeño grupo de analistas, en el cual yo estaba incluido, que diéramos nuestra opinión al respecto. Mientras que la teoría económica es clara sobre los posibles efectos en caso de la integración comercial de una económica pequeña con una significativamente mayor, las alternativas son muy numerosas dependiendo de lo que cada país haga en el proceso y los momentos en que se adopten las distintas medidas.

Por lo mismo resultaba muy interesante ver la experiencia de España y de Portugal, los cuales firmaron su Tratado de Adhesión a la Comunidad Europea en junio de 1985, mismo que entró en efecto al inicio del siguiente año. Ambos países habían vivido varias décadas con gobiernos no democráticos y muy aislados del resto de Europa, el primero con Francisco Franco (de 1939 a 1975) y el segundo con el Prof. Antonio Oliveira Salazar (de 1928 a 1974).

Para tener una idea más completa de su proceso de integración realizamos numerosas reuniones en esos dos países, con muy distintos participantes en diversas áreas, como líderes políticos y de diferentes partidos, así como de distintos sectores empresariales, con académicos y funcionarios públicos, con diversos grupos de la sociedad civil, con abogados, etcétera, para identificar los problemas que tuvieron y cómo los estaban resolviendo.

Primero, resaltaba que el nivel de vida en esos países eran notoriamente inferior al que tenían en el resto de Europa y parecido al de México. Su infraestructura no podía competir con los demás países y el hecho de haber estado tan aislados tenían claros problemas de competitividad. Para corregirlos, la Comunidad Europea financia distintos proyectos de infraestructura, de investigación, educación y ecología entre otros, que son cercanos al 1 por ciento del PIB. Recuerdo que eran importante la construcción de carreteras y aeropuertos en estos países en esa época. Las empresas realizaban importantes ajustes para bajar costos, poder competir con las importaciones y reducir precios a los consumidores.

Hoy vuelvo a recorrer Portugal y constato que mi conclusión fue correcta al predecir que su economía tendría importantes avances en el futuro. Mientras que el PIB per cápita en dólares en 1980 era igual al de México (3 mil 339 dólares corrientes por habitante mientras que en nuestro país era de 3 mil 384); hoy es casi el triple que en México (ya que en 2022 fue de 29 mil 413 dólares frente a 11 mil 161). Ya tiene excelentes vías de comunicación y es uno de los países más seguros del mundo ya que, según el Indice de Paz Global, que elaboran el Centre for Economics and Peace para 163 naciones, coloca a Portugal como el séptimo más seguro del mundo.

Su desarrollo es notable en varios aspectos y tiene empresas que compiten de manera exitosa a nivel global. Aunque todavía tiene importantes retos que superar, al igual que en el resto de Europa como el bajo crecimiento de su población y la consecuente escasez de mano de obra, la integración de la población inmigrante, su elevada deuda pública, la inflación, el ajuste a los elevados precios de los energéticos y la presión por la guerra en Ucrania y otros más.

Sin embargo, Portugal (y España) son una clara muestra que la competencia económica y política, así como la apertura comercial, fortalecen a los países y eleva los niveles de vida de sus habitantes.

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