¿Por qué los petroleros van a votar por 'ya sabes quién'?
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¿Por qué los petroleros van a votar por 'ya sabes quién'?

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¿Por qué los petroleros van a votar por 'ya sabes quién'?

07/02/2018
Actualización 07/02/2018 - 10:50
columnista
Atzayaelh Torres
Energía con H al Final

El apoyo que los trabajadores petroleros han manifestado por Andrés Manuel López Obrador ya no es disimulado, aprovechan redes sociales y canales de comunicación privados para alentarse y darle la espalda a la línea que les marca su sindicato, cuyo líder, Romero Deschamps, no puede ofrecer más esa moneda de cambio, pues sabe que aquellos a lo que (no) representa, simplemente no van a votar por su cobija: el PRI.

Los argumentos que exponen quienes se han acercado a este espacio desde diferentes regiones del país, ayudan a elaborar una radiografía de la situación por la que atraviesa la empresa productiva del Estado.

1. La plantilla laboral de Pemex se redujo 19 por ciento de 2015 a julio de 2017, que es el último datos disponible, es decir, 26 mil 539 plazas menos que tienen sumidos a los estados petroleros en verdaderos problemas de empleo, y que no han podido encontrar trabajo en las nuevas petrolera privadas simplemente porque la reforma energética es de 'largo plazo' y la derrama económica que tanto se promete aún no les llega.

2. Esta estrategia de austeridad laboral, reporta Pemex, le permitió ahorros de 13 mil 300 millones de pesos en gastos personales en 2016, sin tomar en cuenta el efecto operativo que esto tendría en las diferentes filiales, como la desaparición de las brigadas de exploración en diferentes regiones, que ya he informado en este espacio.

3. Los trabajadores eventuales y transitorios poco a poco pasan a ser historia de la petrolera, una figura laboral que ayudó mucho a sus finanzas, pues conseguía mano de obra al menor compromiso, pero que en complicidad con el sindicato-Deschamps, tergiversaron su uso cobrándoles cuota en las pocas oportunidades que se llegan a dar.

4. La modificación al esquema de pensiones es otro motivo que ha causado el enojo, pues a pesar de tener un contrato laboral firmado bajo ciertas condiciones, Pemex obligó a muchos de sus trabajadores a inscribirse a una Afore a aquellos que al 31 de diciembre de 2015 tuvieran menos de 15 años de antigüedad, para el caso de los sindicalizados, y 25 años para los de confianza, aumentando además su edad de jubilación a los 60 años, aunque sigue sobre la mesa la posibilidad de elevarla a 65.

Por eso y otros temas más, los petroleros encuentran en Morena la promesa de devolverle a Pemex la posición preponderante de la industria, y con ello, sus empleos, dicen ellos.

De entre todos, influye de sobremanera el enojo del cacicazgo de los líderes de las 36 secciones sindicales, que al igual que Deschamps, se reeligen cada tres años en contra de la voluntad de sus agremiados. Aunque está prohibida la reelección, durante tres años ponen títeres que pueden controlar y manipular mientras preparan la estrategia para volver a reelegirse.

Trabajadores que piden omitir sus nombres por temor a represalias, comentan que sus líderes ya no atienden a los trabajadores como en antaño, ya que muchos inclusive ocupan al mismo tiempo cargos como diputaciones locales o presidencias municipales.

Muy sonado el caso de un secretario general del norte del país, que sólo se presenta el día de la asamblea de elección, y que inclusive llega en helicóptero al interior de las mismísimas instalaciones de Pemex, después de ahí, nunca se le vuelve a ver.

Quizá no sean millones, pero los petroleros de AMLO van a pesar en las urnas, pues la economía regional que generó Pemex durante décadas no va a terminarse complaciendo a sus líderes sindicales bajo el amparo de la reforma energética.

La Secretaría de Energía organizó un taller informativo para periodistas sobre los recursos no convencionales. Se agradece el esfuerzo, pero la responsabilidad de que esos proyectos salgan adelante no está en la prensa, sino en que logren acuerdos con las poblaciones, de que tengan un área suficiente y expedita dentro de la secretaría, que se dé abasto con la enorme cantidad de manifestaciones de impacto social y medioambiental que van a surgir, y una Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) con personal y dientes. Tanto miedo le tienen que a esta tecnología ni siquiera la llaman por su polémico nombre: shale.

La resolución 2508/2017 que emitió la Comisión Reguladora de Energía (CRE) en noviembre del año pasado al momento de la liberalización de los precios, le mandata a Pemex a ofrecer un mecanismo de precio casi fijo para la venta de primera mano de las gasolinas y el diésel a los distribuidores. Esto es contradictorio ya que la CRE debería aplicar una regulación asimétrica para terminar el monopolio, y no darle facultades para ofrecer mecanismos de precio por debajo del mercado a ese mismo monopolio. La contradicción tiene confundidos a posibles inversionistas para este sector con alto potencial y alta necesidad para el país, pues afirman que Pemex sigue ofreciendo precios distintos a los de un mercado abierto, dejándolos potencialmente fuera de la competencia y poniendo en riesgo sus inversiones.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.