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¿Y los contratos de las vacunas anti-Covid?

El gobierno pretendió reservarse el tema de los contratos de las diferentes vacunas, cuando es un asunto en el cual debería haber toda la transparencia posible.

Inicia la primera semana de mayo y nos amanecimos con la buena noticia del arranque de la vacunación anti-Covid para mayores de 50 años; a la par, se irán administrando las segundas dosis que quedan pendientes para los adultos mayores.

A la fecha, según las autoridades sanitarias, se han aplicado en nuestro país más de 18.32 millones de vacunas contra Covid-19, de un total de más de 25.4 millones recibidas de cinco diferentes laboratorios farmacéuticos. Pronto se empezará a envasar también la vacuna rusa, la Sputnik V, en México. Se reveló también que más de 23 mil dosis se han perdido durante la campaña de vacunación.

En esta columna hemos destacado la labor de la Cancillería en la consecución de las diferentes vacunas anti-Covid que han llegado a México de diciembre de 2020 a la fecha. Sabemos que la famosa frase de “misión cumplida”, dicha por Marcelo Ebrard en ese último mes del año, fue un exceso, pero eso no desmerece la labor que han realizado él y su equipo, donde también sobresale el trabajo de Martha Delgado, subsecretaria de asuntos multilaterales de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), con quien tuvimos oportunidad de platicar hace poco.

Sin embargo, el gobierno pretendió reservarse el tema de los contratos de las diferentes vacunas, cuando es un asunto en el cual debería haber toda la transparencia posible. Tratar de ocultarlo bajo la alfombra con el argumento de que la reserva de esta información es de seguridad nacional, es una falacia y solo despierta toda clase de sospechas.

Empero, es importante haber logrado los contratos con los diferentes laboratorios farmacéuticos y los compromisos de entrega de las vacunas anti-Covid, nada de eso se pone en entredicho, pero esa labor debería coronarse con una gran transparencia en los procesos de compra-venta, tan prístina como un lago suizo.

Un problema que ya rebasó a las autoridades sanitarias

El desabasto de medicamentos en el país ha cobrado ya signos alarmantes. Desde hace meses lo advertimos en este espacio: por andar inventando el hilo negro, al gobierno le iba a costar muy caro -tanto en recursos financieros como en falta de acceso para los pacientes- el experimento con la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) a través del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que dirige Juan Antonio Ferrer, el cual vino a sustituir a lo que antes se conocía coloquialmente como Seguro Popular.

Los niños con cáncer, quienes han padecido el desabasto de sus fármacos y de quienes se han escrito muchas historias en los últimos dos años, son solo un grupo sensible de muchos que se las han visto negras a partir de 2019. Otro grupo, que es la mar de activo, es el de los pacientes con VIH-SIDA, quienes consumen dichos medicamentos antirretrovirales como soporte de vida. En otras palabras, su vida depende de contar con estos fármacos.

Este grupo, como se dijo antes, suele ser particularmente activo en sus luchas, exigencias y demandas para defender sus legítimos derechos. Las autoridades les han prometido que en el segundo semestre tendrán un abasto continuo de sus medicamentos antirretrovirales, pero ya han sido tantas las promesas y los incumplimientos que más bien habrá que esperar más movilizaciones de las personas seropositivas, sobre todo porque el fantasma de desabasto empieza a asomarse.

De hecho, la semana pasada, un grupo de pacientes con VIH y organizaciones se manifestaron en las inmediaciones del Insabi para exigir la regularización del abasto de medicamentos antirretrovirales y que las autoridades sanitarias informen puntualmente sobre el avance del proceso de licitación 2021.

Luis Adrián Quiroz, integrante de Derechohabientes Viviendo con VIH/SIDA del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), confirmó que en nuestro país existen alrededor de 250 mil pacientes de esta enfermedad y que hay un retraso en las adquisiciones por parte del Insabi y la UNOPS, por lo cual no hay una idea clara de cuándo estarán disponibles.

Este grupo ha solicitado en diversas ocasiones una reunión con las autoridades del Insabi para saber el detalle del proceso de compra y distribución de fármacos en la licitación 2021; pero se han encontrado con puertas cerradas y puentes caídos. No ha habido posibilidad de diálogo alguno.

El subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, ha expresado respecto al desabasto de medicamentos que quizás al gobierno le faltó revisar “otras opciones de compra”, antes de querer traer todo del exterior.

Nada que celebrar aún

México empieza a cantar vítores por la reducción durante varias semanas consecutivas en la reducción de contagios. Por ejemplo, ahora la Ciudad de México tiene los niveles más bajos de hospitalización y del número de personas que resultan positivas a Covid-19.

El gobierno capitalino, a través de Eduardo Clark, director de Gobierno Digital del gobierno capitalino, informó que de cada 100 camas destinadas a la enfermedad, sólo 18 están ocupadas. “Esto es por mucho el nivel más bajo que hemos tenido, incluso más bajo que lo que tuvimos en cualquier momento de 2020, incluida la reconversión de fin de año”.

Según números oficiales, en el país existen 2.35 millones de casos confirmados de Covid-19, 1.8 millones de personas recuperadas y 217 mil decesos, así que la pandemia sigue avanzando en México. No vemos el por qué ponerse a celebrar en un escenario pletórico de víctimas.

Aunado a ello, hay que recordar que en San Luis Potosí ya se detectó el primer caso de la variante del coronavirus de India, por lo cual dicho paciente se encuentra aislado y bajo observación. Como siempre decimos aquí, lo mejor es no confiarse y seguir alertas.

El botiquín

La crisis sanitaria de India, por cierto, ya ha ocasionado un problema en el suministro de insumos para la producción de fármacos, por lo cual la industria farmacéutica ha empezado a ver opciones para sustituir las importaciones de, sobre todo, las sales indias. No será fácil hacer esa labor, porque tiene muchas décadas pendiente; pero además, claro está, los nuevos proveedores e insumos tendrán que pasar por la lupa de nuestro órgano regulador sanitario, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Al tiempo.



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