Trump 'radioactive'
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Trump 'radioactive'

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Trump 'radioactive'

07/02/2018
Actualización 07/02/2018 - 14:05

Donald Trump es radioactivo. Líderes, funcionarios, republicanos y empresarios que se acercan al controvertido presidente de Estados Unidos tienen que enfrentar un costo político y posiblemente un desdén histórico. Pero las ambiciones políticas, económicas y una falta de entendimiento del cambio radical de cómo funciona la política estadounidense, especialmente la política exterior, sigue siendo la razón por la cual líderes alrededor del mundo piensan que pueden reunirse con Trump y sus representantes, sin costo.

Trump también es traicionero. Que le pregunten al presidente de México. 'Alguien' convenció a Enrique Peña Nieto de reunirse con Donald Trump cuando era candidato a la presidencia. La única explicación de correr el riesgo de una reunión entre Trump y Peña (recordemos lo que dijo en su campaña sobre México, los mexicanos y los migrantes indocumentados) podría ser que Clinton se sentiría presionada a también visitar el país.

¡Qué error! Tal vez el equipo de la presidencia tenía una bola de cristal y asumieron el costo de la visita porque en verdad pensaban que Trump podría ganar… Pero esta consideración valió cacahuate a la hora de que Trump asumiera la presidencia. Continuó el golpeteo en contra de México, los mexicanos y los migrantes indocumentados. Y no ha parado.

Por eso sorprende que el viernes pasado el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, haya comentado durante una conferencia de prensa, en presencia de Rex Tillerson y de la ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, de que la relación entre México y Estados Unidos “hoy en día es más fluida y más cercana que con la administración anterior, aunque algunas personas no lo crean”.

¿De veras? ¿A pesar de todos los comentarios y los tuits de @RealDonaldTrump en contra de México, los mexicanos y los indocumentados, hoy día es mejor la relación bilateral? Qué dolor han de sentir los dreamers, los paisanos y otros mexicanos que han sido víctimas de las políticas y persecución de Donald Trump, escuchar ese comentario del canciller mexicano Luis Videgaray.

El secretario de Estado, Rex Tillerson, previo a su primera gira por Latinoamérica (México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica), en un discurso en la Universidad de Texas, cuando iba en ruta a México, recordó la Doctrina Monroe, política exterior de Estados Unidos de hace casi 200 años. Tillerson dijo que “claramente ha sido un éxito y es tan relevante hoy en día como lo fue cuando se redactó”, refiriéndose al documento del siglo XIX en el que se declara la 'primacía' de Estados Unidos en el hemisferio occidental. El secretario Tillerson dijo eso previo a visitar varios países de Latinoamérica, donde a esa doctrina se le ve como una imposición colonialista. La Doctrina Monroe fue formulada por John Quincy Adams, quien fuera secretario de Estado del presidente Monroe, en 1823. Pensada para echar a las potencias europeas de Latinoamérica, ya que Washington no toleraría que se instalaran porque su presencia sería una amenaza a la seguridad de Estados Unidos, previniendo así que posibles enemigos se establecieran –llámense éstos la Alemania nazi o la Unión Soviética–. Tras dos décadas de buscar crear consensos y mejor coordinación entre Latinoamérica y Estados Unidos, ahora este último país regresa a la Doctrina Monroe reloaded en su visita latinoamericana. ¿Ahora quién es la amenaza al hemisferio?

Pero hay que reconocer que los mandatarios del hemisferio tienen un gran dilema: cómo mantener viva la relación bilateral, buscar proteger la economía, fuentes de empleo, las remesas y los indocumentados en Estados Unidos, sin que la radioactividad de Trump tenga costos políticos en casa. Según una investigación de BRAIN (una empresa mexicana) junto con Win Gallup International, de doce líderes políticos evaluados a nivel mundial (entre ellos el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el presidente de China, Xi Jinping), Trump es el único con una opinión desfavorable entre la mayoría de la gente. Los países de la Unión Europea son los que tienen la peor opinión del presidente de Estados Unidos (menos 52 por ciento de evaluación neta). La segunda región con peor evaluación es América Latina, con menos 36 por ciento de evaluación neta. México es el tercer país con la peor percepción sobre Trump (después de Países Bajos y Alemania), ya que 84 por ciento de los mexicanos tiene una opinión desfavorable hacía él.

Pronto veremos si la radioactividad de Trump afecta al candidato de la alianza Todos por México. Cada vez que algún legislador, funcionario o hasta el mismo Donald Trump usa su radioactividad para arremeter contra México o ataca a Andrés Manuel López Obrador, hunde más la candidatura de José Antonio Meade.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.