Senadores destruyendo contrapesos
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Senadores destruyendo contrapesos

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Senadores destruyendo contrapesos

03/04/2019
Actualización 03/04/2019 - 14:08

Los legisladores mexicanos tienen un serio problema de credibilidad. Perdón. Legisladores que no militen en Morena tienen un muy serio problema de credibilidad. Y si hay un lugar en donde podría existir un contrapeso a la arrasadora popularidad de Andrés Manuel López Obrador, y una pequeña capacidad de contención de algunas de las reformas y nuevas políticas que busca implementar, debería ser el Senado.

Este llamado a que los legisladores mexicanos jueguen un papel de contrapeso no tiene que ver exclusivamente con el hecho de que arrasó en las elecciones y controla ambas cámaras a nivel nacional y la mayoría de las legislaturas locales. La rama legislativa debe de jugar un contrapeso en toda democracia saludable, para evitar la tentación del autoritarismo, no sólo de este presidente, sino de todos los presidentes por venir. La ruptura de la hegemonía política del PRI autoritario inició con la presencia de legisladores de oposición, siendo la otra rama del poder que estaba dispuesta a hablarle de tú a tú al Ejecutivo. Me atrevo a decir que aun en los momentos en los que el PRI ejerció control completo sobre casi todos los niveles políticos del país, ningún mandatario tuvo el poder que ejerce este presidente por la popularidad que tiene Andrés Manuel López Obrador. Un presidente con muy pocos contrapesos y con grandes intenciones de transformar el país.

Lo preocupante es que hay pocos que lo cuestionan y menos los que lo pueden detener.

Pero sí se pueden contener algunas de sus decisiones. Y la institución que debería de asumir esta responsabilidad sería la oposición en el Senado.

Pero al igual que toda la clase política de la época 'neoliberal', como le llamaría AMLO, los legisladores están siendo cuestionados porque parecería que diferentes partes de las bancadas del PRI, PAN y PRD toman decisiones basadas en sus intereses personales o posibles negociaciones con Morena y el presidente. De hecho, parte del problema es que, se puede argumentar, los senadores de oposición que llegaron como plurinominales tienen una vasta experiencia legislativa y en el gobierno, lo que no [tienen] los legisladores de Morena, y esto debería de darles ventaja al momento de jugar un papel de 'contención' del presidente.

Pero la interpretación generalizada es que muchos de ellos necesitaban fuero y que no fueron seleccionados por su experiencia o aportación legislativa. Y ante un presidente a quien le encanta amenazar a funcionarios de administraciones de los últimos 20 años con una investigación o escarnio público, muchos de estos legisladores están nulificados. Este problema es particularmente notorio en la bancada del PRI.

Pero regresemos al papel de contrapeso que deberían de jugar los senadores de la oposición, no sólo es detener reformas constitucionales, pedir investigaciones por parte de comisiones, sino también la ratificación de funcionarios del Ejecutivo (embajadores, cónsules, algunos subsecretarios), ternas de ministros de la Corte, y ternas de posibles comisionados a diferentes instituciones que requieren tener independencia del Ejecutivo.

En una democracia esta función es fundamental para asegurar que el Ejecutivo tenga incentivos de por lo menos meter a las ternas personas con mínimas capacidades para ejercer el cargo, además de no tener en puerta escándalos de corrupción u otros tipos de acusaciones e investigaciones penales. No estaría mal preguntar si pagan impuestos, pero tal vez eso sería mucho pedir.

Sí, estuvieron en lo correcto los senadores al cuestionar, por ejemplo, las capacidades y conocimientos profesionales de las ternas que envió el presidente para la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y en rechazar la camada inicial. También se balconeó el presidente cuando volvió a enviar las mismas ternas, lo que fue interpretado como una falta de respeto a los legisladores y al papel que juegan en filtrar candidatos. Y sí, de nuevo hay que balconear a los candidatos. Y también hay que incomodar a los candidatos, especialmente cuando es claro que no se prepararon o simple y llanamente no tienen las capacidades profesionales para ejercer el cargo.

Pero donde fallaron fue en ridiculizar el proceso, especialmente la senadora panista Xóchitl Gálvez, usando orejas de burro o compartiendo una lista de albures con el senador priista Miguel Ángel Osorio Chong, mofándose de los candidatos.

Este espacio para transparentar los abusos del Ejecutivo en el nombramiento queda anulando si no se comportan a la altura del cargo y responsabilidad. No malgasten la imagen de los pocos contrapesos que quedan en la cuarta transformación.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.