Análisis sin Fronteras

Principios para llevarse bien con los vecinos

Ana María Salazar presenta una serie de principios para tener una efectiva relación México-EU y asegurar que no se cierre la frontera.

El comunicado que publicó el equipo de Joe Biden, reflejando la conversación que acababan de tener el presidente Andrés Manuel López Obrador y el presidente electo, fue un recordatorio de que hay la posibilidad de una relación 'funcional' entre ambos países. Al leer el comunicado, subraya lo que parecería ser las prioridades del nuevo presidente de Estados Unidos: "revitalizar la cooperación entre Estados Unidos y México para garantizar una migración segura y ordenada, contener el Covid-19, revitalizar las economías de América del Norte y asegurar nuestra frontera común".

La capacidad de publicar un comunicado en inglés y en español, estableciendo con claridad objetivos y prioridades con un texto contundente de varios párrafos, claramente controlando el mensaje y la llamada telefónica. Los que rodean a Biden tienen experiencia y saben operar. No me es claro si el equipo del presidente tiene la misma capacidad.

Con esto, les presento una serie de principios para tener una efectiva relación México-Estados Unidos, para asegurar que no se cierre la frontera.

1. La estrategia de comunicación importa. Importa y mucho. Cada vez que hay una comunicación de alto nivel, reuniones entre funcionarios, o reacciones ante emergencias o crisis, cada país debe tener una estrategia de comunicación política para consumo interno y externo. Buscando evitar más críticas hacia dentro y tratando de no ofender o poner en aprietos políticos a su contraparte. En el caso de México, la comunicación política tiene que balancearse entre asegurar que se está protegiendo la soberanía y los intereses nacionales, pero al mismo tiempo no cerrando la puerta de la negociación. En el caso del gobierno de Estados Unidos es un mensaje (especialmente para legisladores y otros actores políticos) que asegura que se está presionando al vecino, pero al mismo tiempo no puede ser un mensaje amenazante o injerencista, de lo contrario, dificulta la negociación con México. Este delicado baile es mucho más difícil de lo que aparenta y se requiere profesionalismo y una estrategia de comunicación que vaya más allá de un mensaje por Twitter o declaraciones ocurrentes por los mandatarios.

2. La frontera define la relación: En el comunicado de Biden es importante leer entre líneas, subrayando las palabras "revitalizar la cooperación" y "asegurar nuestra frontera común". La frontera de 3 mil 169 km entre ambos países es lo que define la relación bilateral y lo que la hace tan compleja. Si hay problemas en la frontera, especialmente en el área de seguridad, todas las otras áreas de la relación se vuelven inoperantes.

3. No es una relación entre iguales y no hay corresponsabilidad. Aunque el presidente López Obrador en su conferencia matutina se congratuló de que Biden buscaba mantener un "trato de iguales" y que no habrá una subordinación, la realidad es que cualquier negociación con Estados Unidos siempre está sujeta a la imposición del vecino. En décadas anteriores, durante la Guerra Fría y cuando Estados Unidos no tenía independencia energética, México tenía más herramientas con que negociar. Ahora, la necesidad de mantener la frontera abierta a exportaciones mexicanas, y la protección de connacionales y el envío de las remesas, básicamente deja a México con pocas capacidades para negociar. Y Trump lo demostró. Esto me lleva al siguiente principio.

4. Sí importa la experiencia y la capacidad de los negociadores. Algo que han aprendido países alrededor del mundo y la vieja guardia de funcionarios mexicanos, es que sí importa tener los mejores y más experimentados negociadores para sentarse con sus contrapartes estadounidenses. Con una estrategia y objetivos claros en mano, y pensando en la relación a largo plazo.

5. Washington y CDMX controlan relativamente poco. Por más que aparenten los funcionarios de las cancillerías de ambos países, el éxito de la relación depende en gran parte de la capacidad que han tenido funcionarios federales, estatales, legisladores federales y estatales, ONG, universidades, cámaras empresariales y laborales, de tener contacto directo con sus contrapartes al otro lado de la frontera. Más y más funcionarios de las cancillerías están limitados a tratar de guiar la relación y asegurar que no haya abiertas violaciones al derecho.

El comunicado de Biden fue corto, pero claro en cuáles son las prioridad a corto plazo: la problemática de la migración descontrolada que se anticipa en los primeros meses de 2021. Pero también subraya un cambio dramático de tono, institucionalizar la relación y disposición a negociar la cooperación. La pregunta es si el gobierno de México está preparado.

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