It´s the corruption stupid (2)
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It´s the corruption stupid (2)

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It´s the corruption stupid (2)

07/03/2018
Actualización 07/03/2018 - 14:33

¡Es la corrupción estúpida! Es la segunda vez que uso esta frase como título para este espacio. Y es que, insisto, estas elecciones de 2018 se definirán no por la capacidad o la visión de los candidatos. No, será un concurso del que pueda convencer al electorado de quién es menos corrupto.

Este slogan claramente está pirateado de la frase “Its the economy, stupid”, que fue el lema que usó el candidato Bill Clinton durante su campaña, como una forma de recordarle a su equipo y al electorado cuáles eran sus prioridades para que fuera electo presidente. Fue tan efectivo en su campaña que se sigue citando este slogan 25 años más tarde. También, como habíamos anticipado en este espacio, no debería sorprender que ante la debilidad política y en la opinión pública, surgiría más y más información sobre posibles actos de corrupción durante este sexenio, y no habría forma de detener las acusaciones en contra de miembros del gabinete y hasta del mismo presidente.

Algunos me cuestionaron cuando comenté en este espacio que eventualmente habría un candidato que saldría a decir que estaba dispuesto a enviar a la cárcel al mismo presidente, si se le comprobaban actos de corrupción. Pero erróneamente asumí que sería el candidato Andrés Manuel López Obrador el que tomaría la batuta y lanzaría la amenaza. Ahora que el candidato Ricardo Anaya enfrenta serias acusaciones de lavado de dinero, y ante lo que parece ser un abuso desmedido de la PGR durante el proceso electoral, el amenazar al presidente Peña Nieto pone a este candidato en una situación sorprendente: si es electo podría ser el presidente más valiente de México o el más corrupto.

Sorprende la tibieza de AMLO y su posicionamiento anticorrupción. Ahora, a diferencia de los otros dos candidatos, parece que él podría ser el contendiente de la impunidad. Y el candidato José Antonio Meade, el no priista que tiene que asumir los pecados del PRI y del presidente, no puede tomar la bandera en contra de la corrupción. Recuerdo su respuesta el diario español El País, donde se le preguntó: ¿usted está dispuesto a investigar casos de corrupción de esta administración, involucre a quien involucre? Meade dio una respuesta intelectual, pero que resultó ser un suicidio político: “Es que me parece que caemos de nuevo en el planteamiento personal. Tenemos que movernos en un esquema en el que la pregunta no sea válida. Un esquema que funcione para todos, en donde el acceso a la justicia y a la rendición de cuentas sea igual para cualquier funcionario. Vamos a funcionar bien cuando la pregunta deje de tener mérito. Cuando alguien piensa: ‘El problema depende de… es que no entiende el problema de fondo’”. A mí me parece que dijo no…

Y aunque se podría argumentar que José Antonio Meade probablemente es el candidato 'menos corrupto', por lo menos en papel y siguiendo de cerca su historia profesional, ante el electorado será el candidato –no priista– dispuesto a defender los pecados del partido. José Antonio simple y llanamente no puede decir, sin rodeos ni cuestionamientos: 'Si hay pruebas, Peña y los demás se van a la cárcel'. No puede.

Y si Anaya resulta ser electo, iniciará su administración con una gran interrogante: ¿qué tan larga es la cola del nuevo presidente? ¿Y qué tanto afectará su capacidad de gobernar? No olvidemos el impacto de la investigación de la 'casa blanca' en el humor social durante esta administración. Anaya, de ser electo, no tendría un solo día de luna de miel. Sus finanzas y la de su familia serán cuestionadas durante el resto de su administración.

Todo esto lleva a que los teóricos de la conspiración empiecen a promover la posibilidad de una negociación en lo oscurito. Y surgen preguntas incomodas, pero la respuesta define quién será el siguiente mandatario y cómo manejará los temas de corrupción.

¿José Antonio Meade es el candidato del PRI porque querían que ganara o que perdiera?

¿Los priistas que enfrentarán seguramente investigaciones penales en el futuro prefieren como presidente a José Antonio, Ricardo o Andrés Manuel?

¿Cuántos papeles, documentos, emails se estarán borrando o haciendo copias en todas las instituciones estatales y federales?

Corto y contundente: ¡Es la corrupción estúpida!, lo que está definiendo todo, pero todo el actuar de la clase política en este momento.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.