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Adiós, Roberta

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Adiós, Roberta

18/04/2018
Actualización 18/04/2018 - 14:14
columnista
Ana María Salazar
Análisis sin Fronteras

En mayo Roberta Jacobson, embajadora de Estados Unidos en México, concluirá su carrera diplomática. Tuve la oportunidad de entrevistarla a dos semanas no sólo de que deje el país, sino de que concluya con 31 años consagrados a Latinoamérica y más de una década dedicada a México.

Lo interesante de la conversación con Roberta es su optimismo sobre el futuro de la relación de bilateral, a pesar de la posición que ha tomado Donald Trump ante México. Los 31 años de experiencia dan una perspectiva fascinante de cuál podía ser el futuro entre estos 'vecinos distantes'.

En este 'Mundo Según Trump' es fácil caer en el pesimismo de la relación bilateral y del futuro del orden mundial.

En la revista Foreign Affairs (edición marzo-abril 2018) el artículo 'The world after Trump, how the system can endure' ('El mundo después de Trump, cómo puede resistir el sistema'), de Jake Sullivan, el autor señala que “Estados Unidos construyó el orden en tres proposiciones fundamentales: que la apertura económica y la integración conducen a una mayor y más amplia prosperidad compartida; que la apertura política, democratización y protección de los derechos humanos conducen a tener sociedades más fuertes y más justas para una cooperación internacional efectiva; y que la apertura económica y política refuerzan mutuamente. Estas tres proposiciones ahora están en tela de juicio”. El artículo continúa: “Como lo han argumentado los politólogos Jeff Colgan y Robert Keohane en estas páginas, el lazo entre la globalización y la prosperidad compartida ya no es claro”.

Podríamos pensar que esta preocupación afectaría la relación bilateral y la inversión que hace México en proteger su democracia y el libre comercio.

Pero la embajadora nos recuerda qué tanto ha cambiado Latinoamérica y México: “He visto una gran cantidad de cambios durante mi tiempo en el Departamento del Estado, durante mis 30 años. Recuerdo que cuando comencé a trabajar en esta parte del mundo, los gobiernos apenas estaban pasando de un gobierno militarizado a un gobierno de democracia. Había mucho entusiasmo que acompañó eso, había preocupaciones reales; no se sabía si eran las elecciones, si era el papel de los militares, los movimientos civiles o militares… Lo que creo que he visto en todo el hemisferio es un cambio y crecimiento en la sociedad civil y la tasa de participación. Esto es algo que simplemente no existía en algunos países, se canalizó el activismo, el medio ambiente, los derechos humanos, la lucha contra la corrupción...”

Cuando le pregunté sobre México, Roberta señaló que hace una década “teníamos un bulto de gente que siempre decía: ‘bueno, no podemos hacer eso con México, no podemos hacer lo que hemos hecho en otros países, tener una cooperación en temas como narcóticos. Como lo hicimos con Columbia’. Creo que parte de la relación ha pasado por partes difíciles, pero hemos podido cooperar en estos temas. Creo que tantas veces escuchas a la gente decir: ‘es el punto más difícil en el que hemos estado antes’”.

O sea que no es la primera vez que hay conflicto entre México y Estados Unidos. La embajadora nos recuerda que ha habido cambios fundamentales: “Una de las cosas que he visto cambiar drásticamente es la integración a nivel no gubernamental. Los dos países ahora están mucho más cerca debido a los lazos familiares, ya sea en los medios de comunicación, la danza, el cine... tenemos una integración que no es necesariamente liderada por el gobierno”.

Subrayar la importancia que ha tenido la institucionalización de la relación a nivel gobierno: “Creo que hemos construido el hábito de trabajar juntos y ese es uno de los mayores logros y reconocemos que no podemos luchar solos contra varios problemas que realmente serán perdurables”. Ella cree que con base en lo hecho se construirá la relación con el nuevo presidente de México.

Siguiendo con el artículo de Jake Sullivan, en Foreign Affairs, el autor nos dice que “…puede que prevalezca uno de los peores impulsos de Trump, con desastrosas consecuencias. Pero, a diferencia de sus predecesores, Trump ha mostrado relativamente poco interés en traducir sus impulsos en acciones de políticas públicas que perduren. Eso puede potencialmente permitirle al sistema a su alrededor, incluyendo voces fuera de su gobierno, jugar un rol de contención más poderoso de lo usual”.

O sea que hay que aguantar vara, que la tormenta podría pasar.

Adiós Roberta, ojalá que sigas siendo una de esas voces que recuerden a todos la importancia de la relación entre los 'vecinos distantes'.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.