2024 estado fallido (segunda entrega)
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2024 estado fallido (segunda entrega)

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2024 estado fallido (segunda entrega)

18/12/2019
Actualización 18/12/2019 - 12:54

Ya en el 2022 varias organizaciones habían amenazado con clasificar a México como un 'Estado fallido'. Pero ante el proceso electoral y el temor fundado de violencia política que se podía desatar antes de las elecciones presidenciales, fue inevitable: a principios de 2024 algunas ONG y algunos países declararán a la mitad del territorial nacional como 'fallido'.

Pero desde 2020 ya se vislumbraba que la estrategia del presidente Andrés Manuel López Obrador de “abrazos y no balazos” fracasaría y que, en lugar de reducir la capacidad de organizaciones criminales, al contrario, permitió que surgiera literalmente una guerra civil en la mitad del territorio nacional, entre organizaciones criminales que buscaban controlar municipios y en algunos casos estados enteros.

Tal vez el presidente no pudo reconocer al inicio de su administración lo peligrosas y traicioneras que son estas organizaciones criminales. Sus asesores pensaron que podrían negociar con las diferentes organizaciones para llegar a una pax narca o una pax huachicol o una pax pollera en donde se les permitiría a varias organizaciones continuar con sus actividades delictivas, siempre y cuando no se metieran con la población o no 'calentaran' la plaza.

Y aunque en diferentes momentos se redujo la violencia en algunos municipios, en otras regiones incrementó. Hubo ciudades relativamente pacíficas que en menos de seis meses se volvieron municipios donde verdaderamente se desató una guerra civil entre organizaciones criminales. Y a pesar de los acuerdos 'no escritos' con el gobierno federal, básicamente el aparato de seguridad del estado se había quedado sin herramientas para controlar las organizaciones criminales.

Esto sucedió en parte porque para 2022 la gran apuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador, la creación de la Guardia Nacional, ya se vislumbraba como un fracaso histórico. En parte debido al apuro de reclutar y capacitar miles y miles de individuos en relativamente corto tiempo, que simple y llanamente no le permitió al Estado vetarlos adecuadamente usando procesos de control y confianza. Por la falta de supervisión y control, malos pagos y trato miserable, en varios municipios se empezaron a tener reportes de comandos de la Guardia Nacional que literalmente se habían convertido en el brazo armado del grupo del crimen organizado. Además de un grave problema de adicciones en la Guardia Nacional, además de serios problemas psicológicos. Nunca fueron preparados los jóvenes reclutas para participar en una guerra civil, literalmente sin fusil. Porque ante los problemas que tuvieron desde un inicio en resguardar armas, además de que la estrategia de “abrazos y no balazos” no les permitían usarlas para defenderse.

Y a pesar de que más de 95 por ciento de los delitos en México en 2020 eran del fuero común, la tragedia de la política de seguridad de Andrés Manuel López Obrador fue apostarle a todo a la Guardia Nacional e ignorar la importancia de fortalecer las policías estatales y municipales. Tal vez fue por desconocimiento, o tal vez el presidente pensó que, debilitando las autoridades locales, el y su gobierno se fortalecían políticamente. Pero con esta forma de pensar básicamente dejó a la mayoría de la población en manos del crimen organizado.

Así de sencillo.

Para 2023 toda intención de aprobar una reforma constitucional para desaparecer el Ejercito mexicano, como había sido las intenciones originales de la cuarta transformación, dejó de ser una opción políticamente viable. En parte porque ya se hablaba de que cualquiera que fuera el presidente electo en 2024 tendría que usar al Ejército para enfrentar elementos de la desaparecida Guardia Nacional, policías comunitarias, grupos paramilitares, guerrilla y grupos armados que controlaban los presidentes municipales que pertenecían a la bancada narca que había sido electo en 2021, con apoyo de todos los partidos, que desesperadamente buscaban detener una mayoría para AMLO. La oposición pudo detener en 2021 la posibilidad de que el presidente continuara reformando la Constitución, a cambio de una bancada que se regía por otros intereses, incluyendo reformas a los códigos penales para favorecer a sus patrones.

Se murmuraba de que si ganaba candidat@ de Morena, tendría que declarar estado de excepción el mismo 1 de diciembre del 2024. En parte por la desatada violencia que se vivía en el país, en parte porque dramáticamente incrementó el flujo migratorio de mexicanos hacia Estados Unidos huyendo de la violencia, y en parte porque el INE había sido destruido años antes, él no podía ser el arbitro electoral. Había protestas masivas en la mayoría de los estados.

Así murió, en parte, el legado de Andrés Manuel López Obrador.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.