Un balazo en la frente
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Un balazo en la frente

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Un balazo en la frente

14/05/2020
Actualización 14/05/2020 - 13:35

El dilema ha sido aclarado. La disyuntiva que tiene enfrente el gobierno ha sido definida con la apertura gradual de la actividad económica al aplicar la tesis del darwinismo social en donde solo los más aptos sobrevivan.

La teoría del darwinismo social que postula la teoría de la selección natural que tiene aplicaciones sociales en comunidades humanas y que está basado en la idea de la supervivencia del más apto, ha sido escogida por el gobierno de López Obrador, aunque esta no tenga base científica o médica, porque no se tiene la información real del universo de mexicanos contagiados por el Covid-19, debido a la carencia de la aplicación de pruebas masivas de detección del virus.

Se levanta la contingencia con los ojos cerrados a diferencia de lo que sucede en otros países del mundo que sí aplican diariamente miles de pruebas y tienen los protocolos necesarios para confinar a los enfermos.

Una decisión de AMLO que si se equivoca acarreará, sin duda, mucho más muertes a un nivel exponencial de lo que ocurre ahora.

La tesis es muy sencilla, la mayoría de los que se enfermen por el coronavirus será de forma moderada, aquellos catalogados como asintomáticos, otro porcentaje caerá enfermo, algunos graves pero sobrevivirán, y entre el 10 y 12 por ciento, morirá, ese porcentaje será el más alto del mundo que en promedio anda en el orden de 6 por ciento.

El gobierno de la 4T ha pensado en todo, por eso sacó al Ejército a la calle para contener la reyerta social causada por la pandemia y sus efectos en la salud y en la economía.

La evolución social basada en la idea de la supervivencia del más apto es usada para el manejo de la sociedad humana, insistiendo en la competencia étnica, nacionalismo, de clase, religiosa, los fifís, los chairos, etcétera, por los recursos naturales o posiciones de privilegio e incluso por apoyos por parte del Estado de dádivas y dinero público.

El darwinismo social está basado en interpretaciones sobre los escritos de Charles Darwin, promotor de la teoría de la evolución y selección natural y que fueron planteados inicialmente por Herbert Spencer y luego fue usada para fines políticos.

El darwinismo social fue de gran influencia y pieza toral en los deseos de expansión de los países imperialistas a finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.

Sin pruebas masivas de detección y al carecer de cura o la vacuna, pues se escoge el proceso de selección natural del más apto.

En contraparte a esta aventura suicida que ha decidido emprender López Obrador, el día de ayer el canciller Marcelo Ebrard anunció la adquisición de 300 mil pruebas a China y esto es una luz en el camino, prendida por un hombre que tiene experiencia en eso de dominar las pandemias con su actuación en 2009 ante el virus denominado H1N1, el cual fue controlado en los primeros 30 días de su arribo al país, en tiempos de Felipe Calderón como presidente de México.

Ebrard, a diferencia de sus compañeros de gabinete, se aplica diligentemente en cumplir con las tareas encomendadas, sabe hacer las cosas y tiene el expertise necesario del que por desgracia carecen, diríamos, el restos de sus colegas.

Resulta inviable y riesgoso que el gobierno federal esté determinando levantar el confinamiento en algunas localidades del país, pues además de desconocer las cifras exactas de contagio y muertes por el Covid-19, la actual administración ha sido incapaz de garantizar que los servicios sanitarios en el país logren cubrir adecuadamente las necesidades reales de la población.

México es el país que menos pruebas realiza para detectar Covid-19 entre los 36 que componen la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), de acuerdo a lo expuesto por el presidente del organismo, José Ángel Gurría, asimismo, nuestro país ha hecho un cuarto de los exámenes que se realizaron en Perú a pesar de tener una población cuatro veces más grande que este territorio sudamericano, lo que sitúa a México como el segundo que menos pruebas ha realizado en Latinoamérica, sólo por encima de Bolivia.

Con la gradual reactivación de las actividades productivas, educativas y sociales que pretende hacer el gobierno de la 4T, sin asegurarse que la población no corra peligro de muerte, sería como ponerse una pistola en la frente con el cargador completo y esperando que se encasquille el arma.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.