Soberbia, desinformación o revanchismo
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Soberbia, desinformación o revanchismo

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Soberbia, desinformación o revanchismo

14/02/2019
Actualización 14/02/2019 - 14:14

La decisión de cerrar las estancias infantiles y con ello poner contra la pared a sus tutores, es una decisión de suyo grave para un sector de la población muy vulnerable. Ello sin considerar a los trabajadores de esos centros, que ya sean como empleados o como responsables directos ante la autoridad, se quedan sin los emolumentos correspondientes.

Madres solteras, que en muchas de las ocasiones no tienen familiar alguno, son las principales usuarias de estos centros de atención a la niñez, que en la mayoría de los casos son atendidos por profesionales y personal que se ha ido capacitando a lo largo de los años.

En torno a las guarderías hay cientos de historias de vida, cuyo desenlace es alentador tanto para los padres como para los infantes.

Este programa fue diseñado en la administración de Felipe Calderón, quien por ahora es el villano favorito de la película, y por ello, lo dijo el presidente de México, hay intereses partidistas detrás de las estancias infantiles.

Como ya se está volviendo una desafortunada costumbre, Andrés Manuel López Obrador está mal informado, situación que queda de manifiesto en muchas de las conferencias mañaneras, ya que después de informar a los medios sobre determinado asunto, los hechos le enmiendan la plana. Así sucedió, por ejemplo, con la camioneta con explosivos que los malandros dejaron a las puertas de la refinería de Salamanca.

Esa mañana el presidente declaró que fue una falsa alarma, cuando en realidad sí existió la amenaza a los tanques de almacenamiento de Petróleos Mexicanos (Pemex).

En el caso de las guarderías, diversos colaboradores de primer nivel del presidente han insistido en la reducción del presupuesto que las mantienen, y algunos se han aventado la puntada de que es mejor que los abuelos cuiden a los niños.

También está el planteamiento que el dinero le llegará directo a los mentores; sin embargo, ni siquiera esta es una buena opción, toda vez que el problema de fondo no se subsana.

En el Congreso, los diputados del PRD y PRI exigieron al presidente Andrés Manuel López Obrador que rectifique su decisión de recortar en 50 por ciento los recursos para las estancias infantiles, y en todo caso, si existe corrupción, se demuestre y se castigue a los responsables.

Los diputados del PRD, Ricardo Gallardo Cardona, coordinador de la bancada, y Verónica Juárez Piña, vicecoordinadora, pidieron al titular de Ejecutivo federal que rectifique su decisión y dé continuidad al programa de estancias infantiles, que beneficia a alrededor de 300 mil menores, y se sancione a quienes hayan incurrido en casos de corrupción.

Dice bien la diputada Juárez Piña que “en nombre de la corrupción y de la austeridad no se pueden violar los derechos de las niñas y niños ni de atentar contra las mujeres trabajadoras que requieren quien les cuide a sus hijos”.

Hablando en plata, se trata de una partida presupuestal de dos mil millones de pesos anuales, en donde de seguro existen algunos vivales que han hecho su agosto con esos recursos; a esos malandrines los deben de refundir en la cárcel, pero no es justo que por unos cuantos tengan que afectar a 300 mil niñas y niños, sus mentores y trabajadores de ese sector.

El coordinador de la fracción priista en San Lázaro, René Juárez Cisneros, manifestó que estas decisiones –del presidente– “están llenas de soberbia, de arrogancia, de miopía y muchas veces de ignorancia”, y que además exhiben la incongruencia.

¿Entonces hay ignorancia, soberbia o revanchismo político?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.