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Sin reparación del daño, la CNDH es un adorno

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Sin reparación del daño, la CNDH es un adorno

26/11/2020
Actualización 26/11/2020 - 15:14

Un año en el cargo y sólo hemos oído su voz para ser comparsa del gobierno; en lugar de fustigarlo por los abusos cometidos, se convierte en cómplice de los transgresores de los derechos humanos en nuestro país.

En la Cámara de Diputados existen iniciativas de ley promovidas por los diputados de oposición, en particular del PRD, que buscan crear un andamiaje legal para establecer en la Constitución federal el derecho humano a una justa, pronta y oportuna reparación del daño, lo anterior para preservar los derechos de las víctimas del delito.

La propuesta establece que la reparación integral tiene como objetivo que, con la restitución se devuelva a la víctima u ofendido a la situación anterior a la comisión del delito, lo que comprende cualquier tipo de afectación generada: económica, moral, física, psicológica, etcétera.

Los diputados de Morena han impedido que esta iniciativa avance, lo que también los convierten en encubridores de ese Estado represivo y autoritario.

La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) es la instancia para entregar los recursos destinados a las víctimas. Sin embargo, no lo ha hecho a cabalidad, además también se le acusa de no cumplir los mandatos judiciales. Desde su creación, la CEAV sólo ha entregado apoyo económico a 20 por ciento de las más de 17 mil personas reconocidas como víctimas por alguna violación a sus derechos humanos y la cosa no queda allí, sino que en todo el proceso legal emprendido por la víctima ante instancias gubernamentales, termina siendo revictimizado por los funcionarios que debieron atenderlo.

El Estado debe seguir fortaleciendo sus mecanismos de atención a las víctimas del delito para que se cumpla la reparación del daño y así evitar que se continúe con la deuda no saldada a las mismas y revertir la impresión de que en México no se protegen los derechos humanos.

Pero si lo anterior fuera poco, a un año del cambio de titular en la CNDH el organismo no ha presentado ninguna estrategia para atender las crisis que vive México en materia de derechos humanos, de acuerdo con la diputada federal Mónica Almeida.

Las únicas acciones concretas que este organismo ha realizado se basan en el recorte de presupuesto, lo que convierte a este organismo en una réplica del discurso profesado desde Palacio Nacional, sin autonomía.

“Hasta el momento la CNDH no ha presentado un plan de trabajo, donde nos revelen los lineamientos o acciones que desarrollarán para prevenir y combatir la violación a los derechos humanos, solamente hablan del recorte de recursos, mientras el organismo no haga algo concreto seguirá siendo un simple adorno de esta administración”.

A pesar de que hasta agosto de este año se han aceptado 55 de las 60 recomendaciones que emitió el organismo, la congresista sostiene que mientras la Comisión Nacional de los Derechos Humanos no busque que se lleve a cabo una reparación del daño para las víctimas, todo quedará como hasta hoy, sin transformaciones reales.

“Sin duda alguna es muy bueno que se acepten las recomendaciones de este organismo; sin embargo, mientras no presenten acciones de seguimiento y de reparación de daño, sus acciones son sólo una puesta en escena para simular que se está haciendo el trabajo, y eso no le sirve a ningún mexicano”.

Almeida López aseguró que otra anomalía que presenta la actual administración de la CNDH, está relacionada con el caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, ya que ante la desaparición de la oficina que investigaba el caso tampoco quedó claro cómo es que trabajará este organismo con los demás involucrados en el caso.

La Piedra que está al frente de la CNDH seguirá nadando de muertito hasta que el presidente de la República quiera, empero habría que acotar que la sumisión, la omisión, la ineptitud y la complicidad son delitos que merecen un proceso penal, así se trate de servidores públicos que supuestamente defienden a los ciudadanos ante los excesos del poder público.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.