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Remesas, logro de connacionales, no del gobierno

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Remesas, logro de connacionales, no del gobierno

25/11/2020
Actualización 25/11/2020 - 14:03

Cuando las remesas se usan para presumir logros de un gobierno que no ha podido darle mejores oportunidades a las personas y éstas tienen que emigrar a Estados Unidos en búsqueda de una mejor calidad de vida para ellos y sus familiares, se podría decir que hablamos de oportunismo político y tenebra manipuladora que busca sacar raja política de algo que el gobierno de México es ajeno totalmente.

Es una acción obscena que busca colgarse medallas ajenas en detrimento de los connacionales que se parten el lomo, allende nuestras fronteras.

Se hace por ignorancia o por pretender manipular una realidad que a todas luces es ominosa para México, ya que esos millones de migrantes mexicanos salieron para perseguir el sueño americano debido a que en territorio nacional no hay oportunidades suficientes para ganarse la vida honradamente.

Y lo que es peor, sin esas benditas remesas, millones de mexicanos no tendrían recursos económicos para subsistir.

Hoy, los pobres en nuestro país se han incrementado en los dos últimos años en por lo menos once millones de personas y lo más grave es que la mitad de la población vive en pobreza.

Ante este escenario de nula inclusión social a estratos de la población marginados, la opción para muchos es buscar oportunidades en Estados Unidos sin importar el riesgo que ello implica para la vida.

Las benditas remesas han significado el único alivio que tienen cientos de miles de mexicanos ante la incapacidad del gobierno por ser un facilitador para que los empresarios generen empleos y riqueza.

El gobierno en general no tiene la función ni la capacidad de crear empleos formales, este papel corresponde la iniciativa privada, y para ello requiere certidumbre legal en donde prevalezca el imperio de la ley y exista paz social, entre otros muchos factores que hacen posible la generación de empleos.

Pues bien, con el actual gobierno y la pandemia no hay visos de solución al desempleo por lo menos en un lustro, lo que significa que cada vez más mexicanos, especialmente los jóvenes, necesitan emigrar en busca de mejores condiciones para desarrollarse.

Así las cosas y en franca recesión económica y con nulos resultados en todos los campos de la economía, el gobierno de la 4T busca con desesperación medallas que colgarse, aunque éstas sean ajenas como el incremento inédito de las remesas.

Los niveles que presentan las remesas provenientes de Estados Unidos rondarán los 40 mil millones de dólares a finales de 2020, y esto de ninguna manera es mérito de Andrés Manuel López Obrador, sino de todos los connacionales que trabajan en el extranjero.

Desde 2016, las remesas han presentado un aumento anual en promedio de 10 por ciento, lo que significa que ninguna variable del sector externo (exportaciones, IED, turismo, reservas internacionales, petróleo, entre otros), han registrado un desempeño como el de las remesas.

Los estados de la República más beneficiados con el incremento en el flujo de las remesas en relación a su PIB son Michoacán (12.3), Zacatecas (10.7), Guerrero (10.5), Oaxaca (9.8), Nayarit (7.0), Guanajuato (6.3) y Durango (6.2)

El aumento de las remesas se explica por un alza de 5.8 por ciento de las operaciones de envío, que han sumado 10.3 millones y un crecimiento de 1.2 por ciento de la transferencia promedio, que fue de 343 dólares en julio de este año.

El flujo de remesas es oro molido para una economía que se deshace todos los días, ya por los efectos de la pandemia, ya por la incapacidad de un gobierno bisoño y con prioridades diferentes a las necesidades de la población.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.