Quirino, el mejor
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Quirino, el mejor

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Quirino, el mejor

07/05/2019

Nuevamente el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, es el mejor evaluado de todos mandatarios estatales, de acuerdo con el reporte “Arias Consultores”, en su encuesta nacional correspondiente a abril 2019.

La muestra se realizó entre usuarios de Facebook mayores de 18 años de cada entidad y fueron siete mil 867 encuestas realizadas.

A la pregunta, ¿cómo califica el desempeño de su gobernador?, Ordaz Coppel alcanzó un 64 por ciento de aprobación, seguido por Francisco Domínguez, de Querétaro, con 59.9, y Francisco García Cabeza de Vaca, de Tamaulipas, con 56.4 por ciento.

Mientras que los peor evaluados fueron Cuauhtémoc Blanco, de Morelos; Adán Augusto López, de Tabasco; Javier Corral, de Chihuahua, y el inepto Cuitláhuac García, de Veracruz.

Llama la atención que de estos cuatro mandatarios, tres acaban de tomar posesión y militan en Morena, lo que debe prender los focos rojos en la dirigencia nacional de ese partido.

El promedio de respuestas a varias preguntas conforma la tabla de calificaciones de los 32 gobernantes, aunque en Puebla hay un interino, mientras se elige al sucesor de la finada Martha Erika Alonso.

Así, se cuestiona sobre qué tanta confianza le inspira el gobernador de su estado, la confianza de los empresarios para invertir, la entrega de apoyos a personas de escasos recursos, la mejora en la obra pública estatal, en los servicios de salud, en el turismo y, por supuesto, en la corrupción y seguridad pública. También se cuestiona sobre si ha mejorado la economía y el empleo, y la percepción sobre seguridad en la entidad.

Al final se pregunta sobre ¿cómo considera la relación del gobernador con el Presidente?

Más allá de valorar el alcance de las preguntas, diremos que este tipo de estudios son útiles, tanto para el gobernante como para sus gobernados, para “medirle el agua a los camotes” y, sobre todo, fomentar el activismo de una sociedad más demandante.

Claro, no es poca cosa alcanzar el beneplácito de la gente, sobre todo en un ambiente convulso y trastocado por fenómenos de alcance nacional, como la inseguridad pública, los indicadores macroeconómicos, el desempleo y la corrupción. Por ello es loable alcanzar evaluaciones positivas, como es el caso del gobernador sinaloense Quirino Ordaz, quien mediante una política sui generis se mantiene en contacto muy estrecho con sus gobernados.

Al revisar las tendencias que presenta la encuesta nacional en cuestión, observamos, por ejemplo, que hay casos como el gobernador de San Luis Potosí, que ha ido escalando posiciones en el ánimo de sus gobernados a tal grado que ahora está en el lugar 13 en el ranking nacional de gobernadores.

Juan Manuel Carreras presenta buenas cifras en confianza, en inversiones al estado, en apoyo a sectores marginados, en obra pública y en turismo.

Los gobernadores de Yucatán y Chiapas, Mauricio Vila y Rutilio Escandón, mantienen su nivel de aceptación entre sus coterráneos que les dieron el triunfo en las elecciones.

Hay que mencionar a la sonorense Claudia A. Pavlovich; a José Rosas Aispuro, de Durango; a Martín Orozco, de Aguascalientes; a Antonio Echevarría, de Nayarit; a Héctor Astudillo, de Guerrero, y Alfredo del Mazo, que se mantienen bien evaluados.

Habría que ver otras encuestas a población abierta que carecen del acceso a redes sociales. Sin embargo, hay que reconocer a los gobernadores que tienen un buen desempeño en eso que se llama gobernar para todos.

Precisamente estas evaluaciones consolidan al régimen democrático y valoran el peso que tiene la sociedad en la toma de decisiones.

Bien por el sinaloense Quirino Ordaz, que se mantiene al frente del ranking de gobernadores, y mejor por sus paisanos, que están satisfechos con su trabajo.

Por desgracia, hay otras entidades que están padeciendo a inútiles al frente de sus gobiernos, lo que debe mover a la ciudadanía a una actitud activa, participativa y crítica.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.