Pinceladas sobre Coronel
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Pinceladas sobre Coronel

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Pinceladas sobre Coronel

14/05/2019

Varios colectivos y el sector oficial de la cultura en el país realizan diversas actividades para rendir homenaje póstumo al pintor zacatecano Rafael Coronel, quien falleció el pasado 7 de mayo en Cuernavaca, a la edad de 87 años.

Desde este espacio lo recordamos por las aportaciones de su trabajo plástico, caracterizado por ese misticismo lúgubre, sombrío y melancólico, que hizo que su obra fuera descrita como expresionismo realista, haciendo protagonistas de sus piezas a magos, alquimistas e inquisidores que evocan al medievo, interpretándolos como figuras temibles de carácter introspectivo.

Su estilo pictórico evoca a grandes maestros como Rembrandt o Caravaggio.

Aunque en su juventud parecía que el arte mexicano miraba más hacia los maestros exponentes del muralismo, Rafael Coronel hace una especie de antítesis de este movimiento y su genialidad le lleva a mostrar al ser humano sin adornos, mostrando una mayor pureza de las virtudes de la condición humana.

El escultor Francisco Romero Ruiz fue compañero de Coronel en el Salón de la Plástica Mexicana, desde 1967, y a las reuniones de consejo asistían los más importantes artistas plásticos de la época, entre ellos los hermanos Coronel, Pedro y Rafael.

“Coronel fue, sobre todo, un gran pintor. Influenciado por la pintura italiana, y que seguramente durante su estancia en París estudió a los maestros italianos y a los monjes de ese país”.

El maestro Coronel está a la altura de Francisco Corzas, ambos son los más representativos de esa generación, apunta el escultor Romero Ruiz.

Hay una anécdota del artista en la que nos demuestra cómo es que la destreza y dominio de los materiales triunfan sobre la fastuosidad de estos. “La mujer del Jerez”, obra realizada con crayolas de cera sobre cartón, pues en ese entonces el artista no tenía recursos suficientes para comprar óleos y telas. Esta obra le generó ganar un concurso de pintura organizado por el Instituto Nacional de la Juventud Mexicana, con el cual se hizo acreedor a una beca que le garantizó, en ese entonces, la estabilidad económica para seguir pintando durante esa temporada de su vida en la que viene a estudiar a la Ciudad de México.

Trabajó hasta el final de sus días, lo cual es algo extraordinario y muestra admirable de su devoción y fecundidad prodigiosa.

El mismo maestro Romero relata que llegó tarde a una exposición de Coronel en el Arzobispado de México, en 2003.

El pintor, en lugar de autógrafos, trazaba algún detalle en los catálogos que portaban los invitados y los firmaba, lo que representaba un tesoro invaluable. Después de algún tiempo, el maestro anunció que ya iba a terminar la firma. Sin embargo, al ubicar a su amigo, le dijo: “Para ti Romerito, lo que quieras”, y le hizo un dibujo especial.

Rafael Coronel era “el mejor amigo de los amigos”.

No le gustaban los reflectores ni los eventos y los cócteles. Prefería mantener un bajo perfil. Era un andante empedernido. Le gustaba caminar y caminar. Su indumentaria y arreglo eran más para pasar desadvertido.

Sus cenizas fueron depositadas en el museo que lleva su nombre, ubicado en la ciudad de Zacatecas. El gobernador de esa entidad, Alejandro Tello Cristerna, dijo que “Zacatecas se duele por la muerte de uno de los artistas más prolíficos y destacados… Fue un genio creador que lo llevó a ser un pintor, escultor y coleccionista de piezas prehispánicas, de títeres, de máscaras y de utensilios labrados…”.

Coronel fue más que eso, en todo caso es el artista plástico mexicano contemporáneo más relevante y su obra, que ha sido exhibida en los museos más importantes del mundo, le representa un reconocimiento internacional a su creatividad y talento.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.