Nuevos partidos políticos, al paredón
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Nuevos partidos políticos, al paredón

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Nuevos partidos políticos, al paredón

28/01/2019
Actualización 28/01/2019 - 13:19

Entre las más de 100 solicitudes que se han presentado al INE para conformar nuevos partidos políticos, hay de chile, dulce y manteca. Hay agrupaciones que pueden representan una auténtica opción de cambio y frescura a las anquilosadas estructuras partidistas que están en la brega política actual, hasta solicitudes que provienen de los sectores más conservadores de la sociedad o de plano de agrupaciones religiosas, o peor, de las cañerías de la corrupción.

Vayamos por partes: como es público, Margarita Zavala con su esposo Felipe Calderón solicitaron a la autoridad electoral el registro para que su asociación civil denominada México Libre consiguiera, en primer instancia, cumplir con todos los requisitos y después recorrer el país para lograr su propósito.

Ante el temor de que este proyecto se torne realidad y con ello constituya en una seria amenaza al proyecto político transexenal de AMLO y Morena, se ha desplegado una campaña en su contra a nivel nacional promovida desde la plataforma change.org, en donde piden afiliados para impedir el registro como partido de México Libre.

Esta campaña, lejos de desprestigiarlos, permitirá que se conozcan más el ideario político y plataforma de Zavala-Calderón, y por ello aquellos que ven un peligro para México en el presidente de la República y su partido, seguramente darán su respaldo a esta nueva opción política.

También hay perfiles de izquierda que buscan conformar el nuevo espectro de partidos políticos para competir, primero en las elecciones intermedias de 2021 y luego en 2024, como los liderazgos actuales del PRD, que no tardan en anunciar la escisión que los pondrá en la antesala de la extinción.

Así, el partido del sol azteca se puede subdividir en tres partidos que promoverían los integrantes de varias tribus, como Los Galileos, Nuevo Sol y ADN, que buscan abanderar a la izquierda o ubicarse en el espectro político en el ala de la tendencia social demócrata, lo que dejaría en manos de Los Chuchos las sobras del PRD.

Se habla que Vanguardia Progresista, que preside Héctor Serrano, está coqueteando con Morena para convertirse en otro brazo ejecutor de López Obrador.

También hay priistas que buscan la oportunidad de conformar nuevas opciones políticas para el electorado, por ello caminan en dos rutas: una, al interior de ese partido, en donde buscan su refundación y la renovación democrática de todas las dirigencias; y otra, obtener el registro de un nuevo partido.

Así, Ivonne Ortega, Ulises Ruiz, César Augusto Santiago, y otros más, ya despliegan una intensa campaña de cabildeo entre los correligionarios inconformes para quitarle el control del partido a Enrique Peña Nieto.

También varios grupos religiosos buscan, violando la Constitución, participar en política, como la iglesia la Luz del Mundo y la expresión religiosa de Jalisco, Convicción Mexicana por la Democracia.

EL INE, que dirige Lorenzo Córdova, debe estar atento para impedir que se abra la puerta y que esa delgadísima línea que existe entre la separación de los asuntos del Estado y de la iglesia se rompa con darles el registro a grupos religiosos que buscan incursionar en la política para ampliar sus redes de poder.

La historia da cuenta de lo que ha ocurrido cuando los asuntos eclesiásticos invaden los terrenos seculares.

Del partido que intenta fundar Elba Esther Gordillo, sólo diremos que tres pájaros de cuenta comandan dicho proyecto: Juan Iván Peña Nader, quien tenía injerencia en el grupo propietario del casino Royale, de Monterrey, donde murieron quemadas 52 personas; Tomás Vázquez Vigil, que fue corrido de la alcaldía de Guadalajara por corrupción con vendedores ambulantes, y Moisés Jiménez, acusado de vender y dar plazas a familiares.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.