No les sube el agua al cerebro
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No les sube el agua al cerebro

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No les sube el agua al cerebro

19/10/2018

Los días que la Ciudad de México se quedará sin agua, ¿los restaran de los recibos que puntualmente emite el Sistema de Aguas de la CDMX?, o a los habitantes de Iztapalapa les van a dar una cubeta para atender sus necesidades básicas, cuando en muchas colonias de esa demarcación ni esa cantidad mínima del vital líquido reciben.

Las “inteligentes” declaraciones director del Sacmex, Ramón Aguirre, de que debemos extremar el cuidado del agua, lavarse los dientes y rasurarse con medio vaso, bañarse con jícara y una cubeta, son producto de un funcionario insensible e inepto, que no ha hecho bien su trabajo, y quién sabe por qué su jefe, El Baches Amieva, lo ratificó en el cargo.

Las autoridades capitalinas anunciaron que el desabasto de agua en la capital del país será de cinco días; sin embargo, en la realidad durará más, como ha ocurrido históricamente cuando suceden este tipo de sucesos que, por una mala administración en la ciudad capital, no se han hecho nuevas obras hidráulicas y mucho menos implementado políticas públicas que combatan el desabasto.

El programa de mantenimiento a las líneas de distribución del Cutzamala está establecido y también, ante las fallas, existe un protocolo para atenderlas; sin embargo, en el exDF sólo esbozan consejos de atender la contingencia a cubetazos y jicarazos.

La mayor amenaza para la existencia de la Ciudad de México es la escasez de agua potable. De hecho las predicciones de los expertos a 30 años, coinciden en señalar que este es el mayor problema que causará un daño irreversible a la viabilidad de la megalópolis.

En la actualidad, en el mundo, más de mil millones de personas no tienen acceso a agua y a otros 2,700 millones les hace falta por lo menos un mes al año.

Más de 100 ciudades importantes del orbe, entre ellas la Ciudad de México, atraviesan por una situación de estrés de agua, lo que según Naciones Unidas sucede cuando los suministros anuales descienden por debajo de 1,700 metros cúbicos por persona.

De acuerdo con este organismo internacional, la demanda global de agua potable sobrepasará el suministro en 40% para 2030, merced de una combinación de factores como el cambio climático, la acción humana y el crecimiento demográfico.

Estos datos, que son públicos, al parecer los desconocen en la oficina del jefe de Gobierno de la capital del país, ya que nada se ha hecho para anticiparse a la hecatombe que se avecina.

Fuera de unos pozos de absorción y, se me olvidaba, la flotilla de pipas, que la mayoría son de funcionarios de las alcaldías, poco se hace para captar la inmensa cantidad de agua que cae por las lluvias, pero la gran mayoría de este líquido se desperdicia al mezclarse con el drenaje.

Si así, en plena temporada de lluvias vamos a tener desabasto en la CDMX, no me quiero imaginar que va a ocurrir cuando se tengan tiempos de sequía.

Uno de cada cinco capitalinos recibe apenas unas horas de agua de grifo y 20% tienen agua corriente durante sólo una parte del día. La ciudad importa hasta 40% de su agua de fuentes distantes, pero no cuenta con la infraestructura para el reciclaje de agua desperdiciada.

La pérdida de agua debido a fugas en el sistema de tuberías se estima en un gravísimo 40%, ¿me están oyendo Mancera y Amieva?

En la pasada elección se gastaron cientos de millones de pesos en las campañas, y en la capital el dispendio fue mayor en virtud de que, soterradamente, las autoridades afines al sol azteca canalizaron esos recursos a las campañas de los candidatos de la coalición conformada por el PAN, PRD y MC.

Claudia Sheinbaum sabe del gravísimo problema que representa el desabasto de agua potable y por lo menos en sus promesas de campaña planteó diversas soluciones, esperemos que en cuanto asuma el poder en la ciudad chilanga se avoque a solucionar el problema.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.