Llega Cepeda al SNTE, hasta 2024
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Llega Cepeda al SNTE, hasta 2024

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Llega Cepeda al SNTE, hasta 2024

26/11/2018

El relevo de Juan Díaz de la Torre como presidente del SNTE es el epílogo de un capítulo que pudo haber sido desastroso; sin embargo, prevaleció la cordura y la altura de miras en los diversos actores que participaron en el affaire, aunque una de ellas sufrió un serio revés en sus aspiraciones.

Con el desenlace, la ratificación como secretario general, con ello máximo líder sindical, de Alfonso Cepeda Salas hasta 2024, se rompió la maldición de transiciones abruptas y violentas en el relevo de la dirigencia. Tan solo vale la pena recordar en 2013 la aprehensión de Elba Esther Gordillo y consignada por diversos delitos, y más atrás, en 1989, cuando ella misma le arrebató el control del sindicato, apadrinada por el presidente Carlos Salinas de Gortari, a Carlos Jonguitud Barrios, quien a su vez le dio “golpe de Estado” a Manuel Sánchez Vite.

Con el relevo institucional se vislumbra una gestión de Cepeda Salas muy cerca de la nueva administración, ya que desde su mensaje de toma de protesta se hizo el compromiso de trabajar, desde el magisterio, por la cuarta transformación y por el nuevo entramado jurídico de la reforma educativa; de hecho, fueron los maestros del SNTE los que más participaciones tuvieron en los foros por la educación, con más de 80 mil ponencias y propuestas.

Se habla de que el maestro coahuilense Alfonso Cepeda es gente de Gordillo, lo que es falso, toda vez que ella lo excluyó desde 2012 del Comité Ejecutivo Nacional, no obstante que, durante 12 años, había cumplido con creces tareas sindicales de gran responsabilidad, pero ella optó por los Moreira. Tuvo que llegar Juan Díaz para volver a incorporarse en posiciones de responsabilidad dentro del sindicato, de donde fue construyendo su liderazgo.

Así las cosas, Cepeda no responde a los intereses de la maestra y mucho menos ocupa un interinato o una posición de transición.

La carrera de Cepeda es la viva expresión de un maestro comprometido con sus compañeros y por las supremas causas de su organización sindical. No es un arribista y cuenta con la simpatía generalizada de los docentes.

Su nombramiento también es un reconocimiento del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, al propio SNTE, por preservar la autonomía y unidad del sindicato.

Cierto, en la víspera del nuevo nombramiento hubo reuniones de alto nivel en las que participaron Elba Esther Gordillo, Juan Díaz de la Torre y representantes del nuevo gobierno para buscar una salida a un eventual conflicto; en todas las opciones que se plantearon, la maestra rechazó aquellas que no le dieran la máxima posición de liderazgo; ante ello, se tomó el acuerdo de permitir que el propio Consejo Nacional del SNTE definiera a su nuevo líder, además de establecer el compromiso de democratizar los futuros procesos de elección de dirigentes, a toda la base magisterial.

Así fue que, mayoritariamente, los miembros del Consejo Nacional del SNTE aceptaron la licencia de Juan Díaz de la Torre y ratificaron a Alfonso Cepeda y a todo su Comité Ejecutivo Nacional, además de acordar eliminar la posición de presidente, significando con ello que el secretario General es la máxima autoridad.

Uno de los primeros compromisos establecidos por el líder sindical es evitar que nunca más se repitan liderazgos patrimonialistas ni cacicazgos.

Juan Díaz de la Torre, en su discurso de despedida, fijó también su posición al respecto: “Esta solicitud de licencia definitiva no es, y debo reiterarlo para que no haya confusiones, no es un salto al pasado para regresar a liderazgos vitalicios. Es precisamente un paso para cerrar el camino a las tentaciones de poder enfermizo, de la eterna ambición”.

EL primer llamado que hizo el maestro Cepeda es en favor de una cruzada por la reconciliación, hecho que es interpretado como un puente dorado tendido hacia todas las corrientes y grupos sindicales, incluida la CNTE, la nueva disidencia y en general a todos los maestros, reconociendo la pluralidad y asumiendo el desafío que significa la contribución desde más de 243 mil escuelas en todo el país; a que la educación, la escuela pública y el magisterio, detonen el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades; a impulsar la convivencia pacífica y armónica; a recuperar la paz, la seguridad, la dignidad y un rumbo de prosperidad para México.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.